El angustiante momento que atraviesa una víctima de abusos en el Próvolo: "No terminó todo con la condena"
La dura vida de una de las sobrevivientes de los abusos sexuales en el Próvolo: perdió un embarazo y atentó contra sí misma. Su familia pide contención.

La dura vida de una de las sobrevivientes de los abusos sexuales en el Próvolo: perdió un embarazo y atentó contra sí misma. Su familia pide contención.
La mujer de 32 años ha sufrido múltiples crisis relacionadas a su salud mental, y hasta perdió un embarazo.
Foto:
Los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho fueron condenados a 42 y 45 años de cárcel, respectivamente. La monja Kumiko Kosaka fue penada a 20 (aunque no quedará tras las rejas hasta que la condena quede firme), mientras que Armando Gómez y Jorge Bordón recibieron 18 y 10 años de prisión. Los cinco fueron condenados como autores y partícipes de los abusos a niños sordos y niñas sordas en el instituto religioso Antonio Próvolo.
Pero no todo llegó a su fin con esas condenas. Nada ni nadie borrará los episodios aberrantes que acontecieron en el instituto y sus albergues, ni tampoco las cosas se resolvieron (o resolverán) como por arte de magia. De hecho, hay quienes parecen haberse convertido en "víctimas de por vida" y como consecuencia de las atrocidades que vivieron en este establecimiento de Carrodilla. Y D., una mujer sorda que actualmente tiene 32 años, es una de estas personas.
El jardinero Gómez y los curas Corradi y Corbacho, condenados a prisión como autores de los abusos en el Próvolo mendocino,
"Todo esto va más allá de una sentencia y no terminó con la condena. Lamentablemente, las secuelas fueron muy grandes, más de lo que te imaginas", resume, con dolor y resignación, la mamá de la exalumna a Los Andes.
Hace unos días, D. intentó quitarse la vida (no es el primer intento), por lo que actualmente se encuentra alojada en un hospital especializado en Salud Mental en San Rafael. Hacia allí viajaron dos voluntarias del grupo AllayMe, quienes acompañan a mujeres sordas para garantizar el acceso a la salud. Y ahora están pidiendo ayuda desesperada para poder regresar al Gran Mendoza junto a D.
Además, hace algunos meses, D. perdió un embarazo como consecuencia de las golpizas que le propinaba quien entonces era su pareja, mientras que en agosto otra de las hijas de la mujer estuvo internada de gravedad en el Hospital Notti. Llegaron a esta situación luego de que la sobreviviente de los abusos en el Próvolo no pudiese comunicarse con claridad con los especialistas del hospital, precisamente ante la falta de intérpretes de Lengua de Señas Argentinas (LSA) en el efector de salud.
Condenaron a 20 años de cárcel para la monja Kosaka por abuso sexual de niños en el Instituto Próvolo
"¿Sabés lo que más duele? La falta de empatía, tanto del Estado como de la Justicia. Esto no termina en que esta gente hizo mucho daño, sino en qué situación se encuentran las víctimas hoy en día. Ya son adultos, formaron sus casas. Afecta principalmente, en mi caso, a los hijos de mi hija y a la familia en general", agregó, desolada, la mamá de D.
Para D. y su familia -sus padres y sus hijos-, las condenas judiciales por los abusos que sufrió en el Caso Próvolo son sólo un episodio más de una vida marcada por el dolor. Para ella, nada volvió a ser lo mismo tras pasar por "el Instituto del Terror".
Porque su difícil historia continuó -y continúa- en su vida cotidiana, en su maternidad, en su salud mental y en las dificultades que todavía enfrenta su familia para sostenerla a ella y a sus hijos.
20 alumnos sordos y alumnas sordas fueron abusados mientras estudiaban y dormían en el instituto Próvolo.
Hace unos días, durante una nueva crisis, D. intentó autoeliminarse. En un primer momento la trasladaron al hospital Paroissien (Maipú), y posteriormente al Schestakow (San Rafael).
"La trasladaron dormida porque en Maipú no había cama", relata Jimena Díaz, estudiante de la tecnicatura de LSA y voluntaria de AllayMe. La joven quien se encuentra en San Rafael desde el domingo con D., acompañándola y asistiéndola.
De hecho, la sobreviviente del Próvolo estaba ya este lunes en condiciones de regresar (y quedar contenida por una de sus hermanas, quien deberá suministrarle la medicación). Pero ni ella ni la voluntaria de AllayMe contaban con los fondos suficientes para costear los pasajes desde San Rafael.
D.C. fue trasladada al Hospital Schestakow (San Rafal) este domingo, tras una nueva crisis relaconada a su salud mental.
D. y su hermano fueron víctimas de los abusos ocurridos en el Próvolo. Las condenas de 2018 (contra Bordón), de 2019 (contra Gómez y los curas Corbacho, Corradi) y de agosto pasado (contra la monja Kosaka) confirmaron las responsabilidades penales por los abusos cometidos contra niños y adolescentes sordos en el instituto religioso.
Pero para quienes sobrevivieron, el paso del tiempo no significó necesariamente el final de las consecuencias. Y el caso de D. lo deja en evidencia de la forma más cruel.
"Hace tiempo que mi hija no viene nada bien. Hoy estamos enfocados en sus niños, en darles una mano porque con una pensión no pueden vivir y estamos trabajando a full para ayudarlos", describe la mamá de los dos sobrevivientes de los ataques sexuales en el instituto religioso.
La sede del instituto Próvolo, que se encontraba en calle Boedo de Carrodilla.
En cuanto a los hijos de D., uno de ellos tiene autismo y se encuentra terminando los estudios necesarios para obtener su Certificado Único de Discapacidad. La otra niña, en tanto. es hipoacúsica y la familia intenta avanzar con los estudios auditivos que precisa.
"Venimos un año bien difícil. Esto superó mucho a la familia", redunda la mujer.
En marzo de este año, D. perdió una bebé. Quien era la pareja de la mujer la golpeó y, como consecuencia de esa agresión, se adelantó el parto. La niña sobrevivió solamente algunos días.
Cinco meses después, en agosto, otra de las vulnerabilidades en la situación de la mujer quedó en evidencia. Fue luego de que la otra hija de D. quedara internada en el Notti.
La hija de D.C. quedó internada en el Notti tras llegar con una deshidratación. Al no haber intérpretes de LSA, la mujer no pudo hacere entender por los médcos.
La madre se presentó en dos oportunidades en la guardia del hospital porque su niña presentaba un cuadro de deshidratación. No obstante, al ser sorda y no contar con un intérprete de LSA, nunca logró comunicarse fluidamente ni hacerse entender por los médicos. Y aquel cuadro leve -deshidratación- derivó en la internación de la pequeña.
En aquel momento, la mamá de D. -y nieta de la pequeña que quedó internada- presentó una conmovedora carta ante las autoridades del hospital. No lo hizo para cuestionar la calidad de la atención médica -por el contrario, destacó que una vez internada su nieta recibió una atención "excelente"- sino por las barreras de comunicación y todo en lo que ellas derivaron.
Para D., para su mamá -y no hablar para los hijos de la exalumna -, el problema no termina en el Próvolo ni en las condenas.
La vida de los sobrevivientes de abusos en el Próvolo no volvió a ser la misma.
Los dos exalumnos -y víctimas- del Próvolo ya son adultos y han formado sus propias familias. Incluso, el hermano de D. tuvo que irse de Mendoza, ya que no conseguía trabajo. No obstante, las consecuencias de aquella oscura historia en el instituto de Luján de Cuyo siguen evidenciándose.
"Tratamos de estar presentes lo más que se pueda. Hoy mi prioridad son mis nietos, tengo que guardar y cuidar la salud mental de mis nietos", cierra la mamá de los dos sobrevivientes del Próvolo, con el dolor colándose en sus palabras.
Fuente: Los Andes
- #sociedad
- #angustiante
- #momento
- #que
- #atraviesa
- #una
- #victima
- #abusos
- #provolo
- #termino
- #todo
- #condena
- #n6008123
- #mendoza


