El anticipo de Ganancias sostuvo la recaudación, ante una nueva caída del IVA
El impuesto ligado al consumo masivo sumó su onceava caída mensual consecutiva.

La recaudación tributaria de septiembre volvió a dejar al descubierto una de las facetas más vulnerables del programa económico. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), considerado el indicador más fidedigno del consumo masivo en la economía cotidiana, registró en septiembre una caída real interanual del 5,9%, completando así once meses consecutivos en terreno negativo. Este continuo enfriamiento de las ventas internas añade una fuerte tensión sobre las cuentas públicas justo en momentos en que el Gobierno nacional negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la aprobación de una nueva revisión técnica.
Según los datos informados por ARCA, los recursos tributarios totales alcanzaron en septiembre los 21,36 billones de pesos, lo que representó un incremento nominal del 38,3% interanual y se posicionó levemente por encima de la inflación acumulada. Sin embargo, esta mejora en la foto general responde a un fenómeno de carácter excepcional y no a una recuperación genuina de la actividad económica.
El verdadero sostén del mes estuvo en el Impuesto a las Ganancias, que recaudó 4,77 billones de pesos con un salto nominal del 63,3%. Este desempeño extraordinario obedeció a la postergación dispuesta por ARCA del vencimiento del primer anticipo del tributo para personas humanas correspondiente a 2026, el cual pasó de agosto al 24 de septiembre. A esto se sumó un marcado incremento en los derechos de exportación, que escalaron un 99,2% interanual acumulando 1,12 billones de pesos. Por su parte, la Seguridad Social aportó 4,97 billones de pesos (+35,4%) y el tributo a Débitos y Créditos sumó 1,6 billones de pesos (+33%).
Por el contrario, los impuestos directamente ligados al funcionamiento interno del mercado mostraron marcadas señales de debilidad. El IVA neto aportó 6,92 billones de pesos, registrando un crecimiento nominal de apenas el 26,1% interanual, muy por debajo del ritmo inflacionario. Desglosado por componentes, el IVA impositivo avanzó un 35,5% nominal, mientras que el IVA aduanero —vinculado al nivel de importaciones— subió apenas un 8,7%.
Puesto que el IVA se cobra directamente sobre la compraventa de bienes y servicios, actúa como un termómetro inmediato de la caja fiscal. Al enfriarse las compras en los comercios y hogares, el impacto sobre el fisco es automático, evidenciando un deterioro persistente durante todos los meses del año 2026.
Este deterioro en la base tributaria repercute directamente en Washington. La vocera del FMI, Julie Kozack, confirmó que las deliberaciones técnicas con el equipo económico de la Argentina continúan y advirtió de manera explícita que el impacto en los ingresos fiscales forma parte central de las conversaciones. El señalamiento cobra especial relevancia en un escenario donde el organismo multilateral ya ha tenido que flexibilizar exigencias previas ante el incumplimiento de las metas de reservas y superávit primario.
Las fricciones también quedan reflejadas en las proyecciones oficiales. De acuerdo con análisis del IARAF sobre el Presupuesto, el Gobierno prevé que la recaudación de 2026 cierre con una caída real del 0,9%, mientras confía en una recuperación del 5,7% para el año siguiente, apalancada principalmente en el rebote del IVA y de Ganancias. No obstante, con un margen cada vez más acotado para depender exclusivamente del recorte del gasto, la persistente caída en los ingresos por consumo plantea una encrucijada crucial para la sostenibilidad del programa fiscal del Gobierno.
Fuente: Tiempo de San Juan
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