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El antiguo Ingenio Lastenia se llena de fotos, poemas y dibujos para no dejar que la memoria se pierda

El proyecto "Pueblos con Historias, Pueblos con Memoria" reúne a estudiantes, vecinos y artistas en el complejo industrial. El objetivo es construir un archivo colectivo que dialogue con el presente y proyecte futuros.

Por Ariane Armas5 min de lectura
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El antiguo Ingenio Lastenia se llena de fotos, poemas y dibujos para no dejar que la memoria se pierda
El antiguo Ingenio Lastenia se llena de fotos, poemas y dibujos para no dejar que la memoria se pierda · Foto: La Gaceta

Las paredes todavía están ahí. Los ladrillos expuestos, los arcos, las vigas metálicas oxidadas y las grandes aberturas dejan ver las dimensiones de lo que alguna vez fue una fábrica. Entre las estructuras crece la vegetación y una palmera se levanta en medio de lo que fue un espacio de producción. La luz entra por los sectores donde ya no hay techo y se posa sobre las marcas que dejó el tiempo. El antiguo Ingenio Lastenia ya no produce azúcar. Pero en sus instalaciones aún se trabaja.

Ahora se producen fotografías digitalizadas, relatos, poemas, dibujos, collages y conversaciones. Se recuperan nombres y escenas guardadas durante décadas en álbumes familiares. Se escuchan historias que permanecieron en silencio. El lugar que alguna vez organizó la vida de una comunidad alrededor de la caña de azúcar intenta convertirse, seis décadas después de su cierre, en un espacio para volver a reunir esas piezas.

En el Ingenio de las Artes se desarrolla el taller "Construyamos el archivo del azúcar", una propuesta que busca recuperar fotos, documentos y relatos vinculados con Lastenia como primer paso para construir un archivo más amplio sobre los ingenios tucumanos que cerraron en 1966.

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La propuesta no busca excavar solamente entre ladrillos, también quiere entrar en las cajas de zapatos donde se guardan fotos, abrir álbumes familiares y preguntar qué recuerdan quienes vivieron aquella época. Buscar, entre los fragmentos que quedaron en las casas, otras maneras de contar una historia que durante mucho tiempo se narró a través de fechas, decretos y cifras.

Emilio Nasser trabaja alrededor de la memoria y los archivos. El artista vive entre Córdoba y Suiza y desde hace años desarrolla proyectos vinculados con la construcción de otras narrativas sobre el pasado.

En Lastenia propone mirar hacia aquellos materiales que suelen quedar fuera de los archivos tradicionales: "La idea global o más grande en el largo tiempo es construir un archivo más grande sobre los 11 ingenios que se cerraron en el año 66, pero tratar de profundizar e ir a lugares un poco no tan vistos, que son el álbum familiar, los relatos de la comunidad".

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Una fotografía guardada durante décadas puede ser, para Nasser, una puerta hacia una conversación. También puede serlo un recuerdo sin imagen. Por eso el taller no se limita a reunir documentos. También se puede grabar sus relatos o incluso dibujar aquello que recuerdan.

El artista permanece en el lugar con un escáner y una grabadora. El material se digitaliza y se devuelve en el momento. La actividad es gratuita hasta el jueves de 11 a 13 y de 15 a 18 en las inmediaciones del edificio ubicado en calle Tornquist, de la localidad de Lastenia.

"Podemos encontrar muchas otras conversaciones de dónde hablar y relatar lo que pasó, para pensar también lo que pasa ahora y, sobre todo, para proyectar potenciales futuros", sostiene.

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El material reunido durante el taller será puesto en diálogo con el archivo en formación de Lastenia y con una intervención artística que se presentará el viernes, en el marco de las actividades por el aniversario del cierre de los ingenios.

El trabajo con la memoria no ocurre solamente en el papel. En una de las salas del antiguo complejo industrial, recortes de diarios, fotografías antiguas, poemas, dibujos, textos manuscritos y elementos naturales forman una composición colectiva. Los papeles están rasgados, superpuestos y sujetos con cinta. Entre ellos aparecen distintas voces y referencias al territorio.

Ese es también el espíritu del proyecto "Pueblos con Historias, Pueblos con Memoria, a 60 años del cierre de los ingenios azucareros tucumanos", impulsado por Educación y Memoria de la cartera educativa junto con el municipio de La Banda y el Ingenio de las Artes.

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Inés Varela, referente de Educación y Memoria, cuenta que durante estas jornadas participan estudiantes de distintos niveles y modalidades. Hay talleres de poesía, fanzines, collage y otras producciones artísticas que permiten abordar la historia del azúcar a través de diferentes lenguajes.

"Lo que hacemos es trabajar desde el arte y la historia, buscando recuperar las memorias a través del arte", explica.

Hay una paradoja en la historia reciente de Lastenia. Allí muchas personas que viven a pocas cuadras del antiguo ingenio nunca habían ingresado a sus instalaciones.

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Y cuando los talleres reúnen a distintas generaciones, aparecen historias que no figuran necesariamente en los documentos oficiales. Rocío tiene 31 años pero conoce esa dimensión de una manera íntima. Su abuelo fue sindicalista del Ingenio Concepción y defendió a los trabajadores azucareros. Fue desaparecido durante la última dictadura. Su padre tenía apenas 13 años.

Cuenta que él casi no habla de aquella parte de su historia. El dolor quedó guardado. La joven llegó por primera vez al antiguo Ingenio Lastenia a través del taller. "Es algo maravilloso ver, pero a la vez es algo triste de ver semejante industria", dice.

Lo que encuentra allí le permite acercarse a una época que conocía principalmente a través de los relatos familiares. Habla de las personas que llegaban durante la zafra desde otras provincias, de las familias que encontraban trabajo, vivienda, escuela y otros espacios de encuentro alrededor de los ingenios: "Es valorable ver que la gente, a pesar de todo esto, ha podido salir adelante", afirma.

Es que hoy en el ingenio, los restos del pasado no están solamente para ser contemplados. Se mezclan con nuevas voces, y una fotografía antigua puede encontrarse junto a un dibujo. Un recorte periodístico puede convivir con un poema. Una rama seca atraviesa una composición hecha por estudiantes. Un recuerdo familiar puede convertirse en parte de un archivo colectivo. Nasser imagina que este archivo puede seguir creciendo y que esas historias pueden abrir nuevas conversaciones sobre el pasado, el presente y los futuros posibles. Varela apuesta a que la memoria llegue a las aulas y se incorpore al modo en que se enseña la historia tucumana.

Para ellos recuperar un lugar no siempre significa reconstruir lo que fue, sino volver a abrirlo para que quienes estuvieron allí, quienes heredaron sus historias y quienes nunca habían entrado puedan agregar su propia voz.

Fuente: La Gaceta

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