El asesinato a traición frente a la gruta del Gauchito Gil en ruta 40 y el homicida que cayó por Facebook
En noviembre de 2009, Pablo Sarmiento se encontraba sentado junto a su novia frente a una gruta y fue atacado y asesinado de un tiro por su examigo. Dos años después atraparon al homicida en Chubut siguiendo la pista de su perfil en Facebook.

Quienes conocen la historia recuerdan que todos eran amigos, pero no saben en qué momento se enemistaron a muerte. También se acuerdan que el conflicto entre ellos tuvo un punto de inflexión la noche del 5 de noviembre de 2009, aquella vez que el "Chuña" Sarmiento y su novia se encontraron con "El Pochino" Sánchez, Nelson Barifusa y Cristian Montiveros en la plaza del barrio Parque Independencia, en Chimbas.
Vanesa saludó y continuó caminando; en cambio, Pablo Ariel "Chuña" Sarmiento se acercó a hablar con sus tres "amigos". Al menos eso pensó la chica, que esperó a su novio en su casa por un rato y, al notar que no aparecía, regresó a buscarlo. Cuando ella arribó a la plazoleta, se encontró con el alboroto. Nelson Mauricio Barifusa ya estaba tirado en el piso tratando de levantarse, mientras el "Chuña" corría detrás de Cristian Matías Montiveros y Adrián Alexis "Pochino" Sánchez para pegarles.
La escena desesperó a la muchacha, que tomó de la ropa al "Chuña" Sarmiento y lo llevó a la rastra para que no continuara peleando. Qué originó esa pelea o qué más hubo detrás de ese violento altercado aún es todo un misterio. Lo que salta a la luz de los hechos fue que ese enfrentamiento tuvo su revancha o, mejor dicho, su venganza, trece días después, la noche del 18 de noviembre de ese año.
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Pablo Sarmiento se reunió con Vanesa y, como otras veces, se fueron a conversar y a fumar en un banco de piedra de la grutita del Gauchito Gil, en el lateral de la ruta nacional 40, entre las calles Porres y Neuquén, frente al barrio Pampa. Eran las 23 de ese miércoles. El "Chuña" permanecía sentado hasta que se agachó y apoyó sus codos en sus rodillas mientras intentaba prender un cigarrillo, con Vanesa a su lado.
En ese instante la chica giró la cabeza y observó a dos jóvenes que se acercaban desde el cardinal este de la ruta. Al primero de ellos lo reconoció; se trataba de "El Pochino" Sánchez, que venía caminando con un revólver en una de sus manos. Ahí ella gritó: "¡Pablo!", como alertando del ataque. Este alcanzó a ponerse de pie, pero en ese preciso momento se escuchó el estampido del arma.
El "Chuña" se agachó ya herido producto del balazo que le impactó en el hombro izquierdo. Vanesa solo escuchó el grito de dolor de su novio y corrió hacia el oeste buscando ayuda. A sus espaldas oyó otros dos disparos, que no llegaron a dar en el cuerpo de Sarmiento. Después vio a los agresores escapar hacia la ruta y subirse a un auto blanco que giró en U y tomó en dirección a la avenida Benavídez.
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Pablo Ariel Sarmiento cayó al piso y fue asistido por su novia, los vecinos y sus hermanos, que llegaron a los pocos minutos. Le pusieron una almohada debajo de la cabeza y le cubrieron la herida en el hombro, pero no había marcha atrás. El equipo médico que llegó primero examinó al joven y constató que ya se hallaba sin vida. Pero el clima de la gente era tal que quería golpear a los enfermeros y al doctor, de modo que optaron por trasladarlo igual para salir del lugar.
La ambulancia llegó a las cero horas del 19 de noviembre a la guardia del Hospital Guillermo Rawson y la médica Daniela Durán terminó por certificar la muerte del joven de 25 años, del barrio Pampa. Horas más tarde, la médica forense María Beatriz Vázquez concluyó que la víctima presentaba una sola herida de bala y que el proyectil había ingresado por el hombro izquierdo, pero continuó su trayectoria dentro del cuerpo y, a su paso, dañó la tráquea, el esófago y el tórax hasta perforar un pulmón. La hemorragia le produjo un shock hipovolémico, según la autopsia.
"El Pochino" Sánchez, que tenía 20 años, desapareció esa madrugada. Después se supo que pasó la noche en el Camping de Rivadavia y que al mediodía se reunió con Cristian Montiveros y sus respectivas novias en el Parque de Mayo. Ambos les pidieron a las chicas que, si los citaban a declarar, aseguraran que la noche del 18 de noviembre estuvieron en el camping compartiendo un asado con otras personas. Analía, la novia de Sánchez, se negó tajantemente a prestarse para la mentira. En esa conversación ella escuchó de boca del joven: "Yo me lo comí a Pablo Sarmiento".
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Gabriela, la otra joven que estuvo en ese encuentro, contó que Sánchez les confesó: "No lo quise matar. Le quise dar en las piernas". En esa charla también quedó claro que, la noche del crimen, Sánchez andaba junto a Barifusa y Montiveros en el auto de este último y que vieron a Sarmiento sentado frente a la grutita del Gauchito Gil. Entonces le pidió que detuviera el vehículo. Fue ahí que bajó, caminó hacia donde estaba la pareja y le disparó, pero supuestamente sus amigos desconocían que iba a atacarlos. Por esa razón, meses después ellos despegaron de la causa.
Sánchez no quiso entregarse. El mismo 19 de noviembre, en horas de la noche, partió hacia Jáchal y posteriormente escapó a la ciudad de Río Cuarto, Córdoba. En esa provincia estuvo como dos meses y, por medio de un amigo, se refugió en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia.
Allí estuvo trabajando con otro nombre y buscando pasar desapercibido. Le fue bien, durante un año llevó una vida casi normal. A todo eso, la Justicia sanjuanina tenía vigente el pedido de captura en su contra y la familia Sarmiento exigía que no detuvieran la búsqueda del homicida.
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En diciembre de 2010, una de las hermanas de Pablo encontró en la red Facebook a un tal "Adriancito Sánchez", que residía en Comodoro Rivadavia y que tenía amigos de la zona de Chimbas. Mediante otra identidad, la joven buscó entablar contacto y confirmar si era el asesino de su hermano.
La intriga seguía. Esa muchacha se comunicó con su hermana, radicada en Río Gallegos, para que intentara averiguar si ese "Adriancito Sánchez" era "El Pochino". Esta última joven hizo de investigadora y creó un perfil falso para comunicarse con el sospechoso. Fue una tarea paciente y sutil que se extendió durante meses hasta que logró que se hicieran amigos y entraran en confianza con esa persona, hasta el punto de que logró chatear con él.
Lo increíble fue que esa hermana de Pablo Sarmiento consiguió que "Adriancito Sánchez" le contara que era sanjuanino, que confesara que lo buscaban por un homicidio en la provincia y que sus amigos lo habían delatado. Todo eso terminó por hundir a Adrián Alexis Sánchez. La muchacha le siguió la conversación y hasta logró sacarle el dato de que vivía en el barrio 1008 de Comodoro Rivadavia.
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El dato fue aportado al juez José Atenágoras Vega, titular del Cuarto Juzgado de Instrucción, que ordenó a los policías de Homicidios de la Brigada de Investigaciones de la Central de Policía que siguieran esa pista y se contactaran con sus pares chubutenses. A fines de noviembre de 2011 capturaron a Sánchez. El 2 de diciembre de ese año, una comisión policial trasladó al asesino de Pablo Sarmiento a San Juan.
Recién en octubre de 2013 pudo ser juzgado en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional. Él admitió la autoría en el crimen y su defensa negoció el juicio abreviado ante el juez Juan Carlos Peluc Noguera. La pena fue de 8 años y 6 meses de prisión por el delito de homicidio simple. Adrián Alexis Sánchez contaba con 24 años cuando empezó a purgar su condena en el penal de Chimbas. En 2019 empezó a gozar de la libertad condicional, pero en enero de 2020 volvió a caer preso por agredir a su pareja en el barrio Comandante Cabot, en Concepción.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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