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El CONICET perdió 6.400 puestos mientras su presidente niega una "fuga de cerebros"

Daniel Salamone negó una fuga de científicos, pero los últimos datos muestran 6.400 puestos menos en el sistema, caída de salarios y...

Por Gabriela Loreiro8 min de lectura
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El CONICET perdió 6.400 puestos mientras su presidente niega una “fuga de cerebros”
El CONICET perdió 6.400 puestos mientras su presidente niega una “fuga de cerebros” · Foto: Primera Edición

La discusión sobre la situación del sistema científico argentino escaló durante las últimas horas luego de que el presidente del CONICET, Daniel Salamone, negara que exista una "fuga de cerebros" y rechazara las denuncias de desfinanciamiento, mientras investigadores y organizaciones del sector respondieron con datos sobre pérdida de puestos de trabajo, salarios, presupuesto y continuidad de las carreras científicas.

El conflicto sumó además un nuevo capítulo este fin de semana: la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología pidió la renuncia de Salamone si no está dispuesto a "defender la ciencia y la tecnología", luego de considerar que sus declaraciones desconocen el deterioro que atraviesa el sector.

Salamone había afirmado el jueves que es "falso" que los científicos estén abandonando el país por las políticas de la actual gestión. Sostuvo, además, que la mayor parte de las salidas se produjo durante el Gobierno anterior y argumentó que el CONICET mantiene su capacidad de formación mediante un incremento de las becas. Según detalló, en 2024 ingresaron 1.750 becarios y las convocatorias posteriores contemplaron unas 1.800 posiciones anuales. Para 2026, remarcó, el organismo prevé 2.100 becas, un 16,7% más que el esquema anterior.

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Ese último dato es correcto: la convocatoria actualmente publicada por el CONICET contempla 1.000 becas doctorales, 300 de finalización de doctorado y 800 posdoctorales. Sin embargo, existe una diferencia temporal relevante: las 1.300 becas doctorales y de finalización que eventualmente sean adjudicadas comenzarán el 1 de abril de 2027, mientras que las 800 posdoctorales tendrán inicio previsto para agosto del próximo año. Es decir, se trata de cupos correspondientes a una convocatoria futura y no de incorporaciones ya concretadas al sistema.

El debate se vuelve más complejo cuando se observan los datos sobre empleo científico. El último Informe de Evolución de Empleo y Recursos Humanos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, elaborado por el Grupo EPC junto al Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), contabilizó 6.400 puestos menos entre diciembre de 2023 y junio de 2026.

El sistema pasó de alrededor de 75.100 trabajadores a unos 68.700, una reducción equivalente a siete puestos por día desde el inicio de la actual gestión.

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Dentro de esa caída, 5.680 bajas se produjeron en organismos científicos dependientes directamente de la Administración Pública Nacional. El CONICET concentró 2.051; el INTA, 884; el INTI, 861; la Comisión Nacional de Energía Atómica, 592; y el Servicio Meteorológico Nacional, 319.

Si la comparación del CONICET se extiende hasta junio de 2023, el organismo registra actualmente 2.650 cargos menos, entre ellos 2.027 becarios y 623 investigadores y miembros del personal de apoyo. El deterioro de las posibilidades de permanencia dentro del sistema ya había sido advertido días antes por trabajadores del propio organismo. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el secretario general adjunto de ATE-CONICET, Gonzalo Sanz Cerbino, explicó que la reducción de personal no se produce únicamente mediante despidos,sino también a través de menores cupos para becas y para el ingreso a la Carrera del Investigador, lo que deja fuera del sistema a profesionales que completaron las etapas anteriores de formación

Estos números, sin embargo, no equivalen automáticamente a una "fuga de cerebros" hacia el exterior. Las bajas pueden obedecer a renuncias, jubilaciones, finalizaciones de becas, pases al sector privado, emigración u otras situaciones laborales.

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Precisamente allí se concentra una de las diferencias centrales entre Salamone y quienes cuestionan su gestión: mientras el presidente del CONICET utiliza la expresión "fuga de cerebros" en referencia a científicos que emigran, organizaciones del sector hablan de "pérdida de capacidades estratégicas nacionales", un concepto más amplio que también incluye a quienes abandonan la actividad pública o no logran continuar una carrera científica.

La Mesa Federal señaló que entre diciembre de 2023 y marzo de 2025 se contabilizaron 377 bajas de investigadores de carrera del CONICET, 145 de ellas por renuncia, además de 2.549 bajas de becas, de las cuales 637 correspondieron a renuncias. Las cifras fueron expuestas por la organización al responder públicamente al titular del organismo.

Hasta el momento no existe una serie pública actualizada que permita establecer cuántas de todas esas personas emigraron efectivamente de la Argentina, por lo que tampoco puede equipararse la reducción total del sistema con una salida masiva hacia otros países.

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Otro dato reciente agregó tensión al conflicto. El 31 de julio terminó la vinculación de 379 becarios posdoctorales del CONICET, luego de que no se otorgaran prórrogas mientras esperan la convocatoria de ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico.

La situación no tomó por sorpresa a los trabajadores del organismo. Sanz Cerbino había contado a FM de las Misionesque llevaban alrededor de dos meses movilizados para intentar evitar la desvinculación de becarios posdoctorales, ante la falta de continuidad prevista para quienes terminaban esa etapa de formación.

La situación fue confirmada públicamente por consejos directivos de institutos pertenecientes al propio CONICET, entre ellos el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA) y el Instituto de Ciencias Básicas de Mendoza.

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Para esos institutos, la interrupción afecta trayectorias de científicos altamente especializados y puede debilitar la capacidad de retener recursos humanos formados por el propio sistema público.

En paralelo, el CONICET adjudicó este año 505 nuevas becas posdoctorales correspondientes a la convocatoria 2025, que comenzaron el 1 de agosto y cuya efectivización quedó sujeta a disponibilidad presupuestaria.

La fotografía, por lo tanto, presenta movimientos en ambas direcciones: existen nuevas convocatorias y adjudicaciones de becas, pero al mismo tiempo hay científicos cuyas trayectorias pierden continuidad y una reducción neta de personal dentro del sistema.

Uno de los datos más recientes apareció el viernes, un día después de las declaraciones de Salamone. Según el informe salarial correspondiente a julio del Grupo EPC-CIICTI, los salarios de investigadores, personal de apoyo y becarios del CONICET acumulan una pérdida de poder adquisitivo del 40,5% respecto de noviembre de 2023.

Durante julio los ingresos nominales aumentaron 2,2%, apenas por encima de una inflación del 2,1%, lo que representó una recuperación real de aproximadamente 0,1%. Sin embargo, esa variación prácticamente no modificó el deterioro acumulado.

Los empleados científicos encuadrados en el Sistema Nacional de Empleo Público registran, por su parte, una pérdida real del 32,1% desde noviembre de 2023, mientras que los salarios de docentes e investigadores de las universidades nacionales retrocedieron 23,8%.

Daniel Feierstein, investigador principal del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, calificó las declaraciones de Salamone como "muy desafortunadas" y sostuvo que los ingresos llegaron a niveles comparables con los atravesados durante la crisis de 2001 y 2002.

También advirtió que el problema excede la remuneración individual y alcanza los subsidios necesarios para adquirir equipamiento, insumos, sostener asistencia técnica y garantizar la continuidad de proyectos de investigación.

En una línea similar, Juan Esteban Ugalde, director del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín-CONICET, sostuvo que existen menos ingresos y que parte de los jóvenes que terminan sus tesis optan por continuar su carrera en el exterior o en empresas privadas.

El investigador y virólogo Juan Manuel Carballeda también cuestionó al presidente del CONICET y advirtió que la combinación entre salarios deteriorados, falta de subsidios y becas poco atractivas está provocando la salida de profesionales del sistema público.

Salamone también rechazó que pueda hablarse de "desfinanciamiento". Sin embargo, las mediciones disponibles muestran una reducción significativa del financiamiento real destinado al sistema científico, aunque existen diferencias según la metodología utilizada.

El último análisis presupuestario del Grupo EPC-CIICTI, correspondiente a julio, proyecta que la Función Ciencia y Tecnología cerrará 2026 con una caída real del 9,2% durante el año y acumulará un retroceso del 45,7% respecto de 2023.

Dentro del sistema, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación aparece como una de las áreas más afectadas, con una reducción real acumulada del 87,8% de su presupuesto durante los últimos tres años, según ese seguimiento.

Una medición independiente realizada por Chequeado, sobre la base del presupuesto vigente para todo 2026 y las proyecciones de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, calculó una caída real del 50,2% de la Función Ciencia y Técnica entre 2023 y este año. El propio Gobierno había informado ante el Congreso una reducción del 43% en pesos constantes y que el área pasó de representar el 1,52% del presupuesto de la Administración Pública en 2023 al 1,02% en 2026.

El Grupo EPC-CIICTI proyectó además que la Función Ciencia y Tecnología representará este año aproximadamente el 0,14% del PBI, un mínimo dentro de la serie histórica reconstruida desde 1972.

La respuesta a Salamone dejó de ser únicamente técnica durante las últimas horas. La Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, una de las organizaciones que participó de la movilización realizada esta semana en el Obelisco, reclamó que el presidente del CONICET deje el cargo si no está dispuesto a defender al sector.

La entidad cuestionó además que se utilicen cifras de becas de manera aislada para negar el deterioro de otras variables y sostuvo que la discusión no debería limitarse a determinar cuántos científicos cruzaron efectivamente las fronteras argentinas, sino analizar cuántos profesionales puede incorporar y retener el sistema.

El conflicto encuentra ahora a la política científica nacional con una nueva conducción administrativa. El Gobierno oficializó el jueves 13 de agosto la designación de Adriana Baravalle como secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, en reemplazo de Darío Genua, cuya renuncia tiene efectos desde el 27 de julio.

La discusión, por lo tanto, excede la existencia o no de una "fuga de cerebros". Los datos disponibles no permiten establecer cuántos científicos emigraron durante la actual gestión, pero sí muestran un sistema más pequeño, con pérdida significativa de poder adquisitivo, menor financiamiento real y dificultades para garantizar la continuidad de parte de sus recursos humanos.

Al mismo tiempo, la convocatoria de 2.100 becas para 2027 se convirtió en el principal argumento del Gobierno para sostener que continúa apostando a la formación científica. La disputa que se abre ahora es otra: si ese incremento futuro será suficiente para revertir el achicamiento acumulado y recuperar la capacidad de retener a los investigadores que el propio Estado formó.

Fuente: Agencia de Noticias NA y Medios Digitales

Fuente: Primera Edición

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