El consumo de carne en el primer semestre cayó un 11,5 por ciento
La industria frigorífica vacuna comenzó a mostrar durante junio algunos indicios de un cambio de ciclo. Si bien la actividad continúa en ni...

La industria frigorífica vacuna comenzó a mostrar durante junio algunos indicios de un cambio de ciclo. Si bien la actividad continúa en niveles bajos por la escasez de hacienda disponible para faena, los datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) reflejan que el prolongado proceso de liquidación de existencias estaría dando paso, lentamente, a una etapa de recomposición del rodeo.
En junio se faenaron 1,077 millones de cabezas, un 5,1% menos que en igual mes de 2025. Aunque la actividad sigue siendo reducida, dejó de ubicarse entre los peores registros históricos observados durante los primeros meses del año.
Uno de los datos que más atención concentra es la participación de las hembras en la faena total. En junio representaron el 45,3%, el nivel más bajo para ese mes desde 2021. Para los especialistas, este indicador resulta clave porque cuando supera el 47% suele asociarse con procesos de liquidación del stock. Su descenso marca un cambio de tendencia y sugiere que los productores comienzan a retener vientres para recomponer el rodeo.
Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de animales, un 8,9% menos que en igual período del año pasado, mientras que la producción de carne cayó 6,2%, una reducción parcialmente compensada por el mayor peso de las reses, producto de sistemas de recría más prolongados.
Exportaciones.
Mientras disminuye la producción destinada al mercado interno, las ventas al exterior continúan creciendo. Entre enero y junio las exportaciones habrían alcanzado las 408.600 toneladas res con hueso, un incremento del 10,2% interanual.
El principal motor de ese crecimiento fue Estados Unidos, que consolidó su lugar como segundo destino para la carne vacuna argentina gracias a la ampliación del cupo de importación libre de aranceles acordado a fines de 2025. En mayo los embarques hacia ese mercado prácticamente se cuadruplicaron respecto del mismo mes del año anterior.
China continúa siendo el principal comprador, con más de la mitad del volumen exportado, aunque sus adquisiciones mostraron una baja interanual. Israel también registró un fuerte crecimiento.
A la mejora de los volúmenes se sumó una importante recuperación de los precios internacionales. En mayo el valor promedio de exportación alcanzó los 8.311 dólares por tonelada, un 32,8% superior al registrado un año antes. Gracias a esa combinación, la facturación por exportaciones creció más de 45% interanual.
Consumo retrocede.
La contracara del crecimiento exportador continúa siendo el mercado interno. Según Ciccra, el abastecimiento doméstico cayó 11,5% durante el primer semestre debido al menor poder adquisitivo de los hogares y al encarecimiento relativo de la carne vacuna.
El consumo per cápita se ubicó en 47 kilos por habitante por año, un descenso del 8,2% respecto de junio de 2025, equivalente a 4,2 kilos menos por persona.
Paradójicamente, durante junio los precios minoristas de la carne prácticamente no variaron. El rubro carnes y derivados registró apenas una suba del 0,1%, e incluso algunos cortes tradicionales, como el asado, mostraron bajas mensuales. Sin embargo, en la comparación interanual los precios continúan muy por encima de la inflación general: los cortes vacunos aumentaron en promedio un 53,6%.
El crecimiento de las exportaciones también expone una de las principales tensiones de la cadena cárnica. Mientras los frigoríficos encuentran mejores oportunidades en los mercados internacionales, el consumo interno continúa retrocediendo.
Los argentinos consumen cada vez menos carne vacuna, no por un cambio de hábitos, sino por la pérdida del poder de compra frente a un producto cuyo precio aumentó muy por encima de la inflación en el último año. La tradicional imagen de la Argentina como gran consumidora de carne convive así con un mercado interno cada vez más restringido.
Un nuevo escenario.
El informe concluye que la ganadería argentina atraviesa una etapa de transición. La menor disponibilidad de hacienda limita la actividad de los frigoríficos y reduce la oferta para el mercado interno, pero al mismo tiempo fortalece las perspectivas de recuperación del stock bovino.
En paralelo, el mayor dinamismo de las exportaciones y la mejora de los precios internacionales ofrecen mejores condiciones para el negocio exportador, aunque el consumo doméstico continúa resentido por la pérdida del poder de compra de los hogares y por el elevado valor relativo de la carne vacuna frente a otros alimentos.
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Fuente: La Arena
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