El consumo de lácteos volvió a caer en agosto y sigue lejos de los niveles de 2023
Las ventas de productos lácteos volvieron a retroceder durante agosto, en un escenario marcado por la pérdida de poder de compra de los hogares y un cambio en los hábitos de consumo hacia productos más económicos y de menor valor agregado. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborados a partir del […]

Las ventas de productos lácteos volvieron a retroceder durante agosto, en un escenario marcado por la pérdida de poder de compra de los hogares y un cambio en los hábitos de consumo hacia productos más económicos y de menor valor agregado.
Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborados a partir del Panel de Industrias Lácteas, el volumen comercializado cayó 0,4% respecto de julio de 2026. Medido en litros de leche equivalente, la disminución mensual fue todavía mayor y alcanzó el 3,4%.
La comparación interanual muestra una mejora frente a agosto de 2025: las ventas crecieron 4,4% en volumen de productos y 1,6% en litros de leche equivalente.
Sin embargo, el repunte todavía resulta insuficiente para recuperar los niveles registrados antes del fuerte retroceso que atravesó el mercado durante 2024.
Entre enero y agosto de este año, las ventas acumularon un crecimiento de 1,3% en volumen y de apenas 0,3% medidas en litros equivalentes de leche.
Uno de los datos que más refleja el cambio en el consumo aparece en las ventas de leche fluida.
El informe del OCLA muestra que el volumen comercializado mantiene una tendencia descendente si se comparan los meses de agosto de los últimos diez años, incluyendo tanto las variedades refrigeradas como aquellas de larga vida.
También se modificó la composición de las compras. Las leches no refrigeradas fueron ganando participación frente a las refrigeradas, una tendencia que tuvo una leve interrupción durante 2024 pero volvió a fortalecerse en 2025 y 2026.
La evolución coincide con un período en el que los hogares comenzaron a destinar una proporción mayor de sus ingresos a otros gastos, reduciendo el margen disponible para alimentos y bebidas.
La pérdida de consumo también alcanzó a otras categorías.
Las leches saborizadas y chocolatadas, que habían registrado una fuerte expansión durante 2021 y 2022, tuvieron una caída del 43,1% en 2024.
Posteriormente comenzaron a recuperar terreno, con una mejora de 27,2% durante 2025 y otra de 17,4% en lo que va de 2026. Pese a esas subas, todavía permanecen por debajo de los niveles alcanzados en 2022.
Una situación similar atraviesan los yogures, flanes y postres, aunque en esos segmentos el retroceso acumulado fue menor.
Los quesos, en cambio, mostraron un desempeño más favorable y fueron uno de los rubros que impulsaron la recuperación del volumen vendido.
No obstante, el crecimiento también estuvo acompañado por modificaciones en el tipo de productos elegidos.
De acuerdo con empresas y consultoras relevadas por el OCLA, aumentó el peso de las ofertas, promociones y productos fraccionados, mientras que perdieron participación las variedades especiales y de mayor precio.
La comparación histórica permite observar con mayor claridad el deterioro del mercado interno.
Tomando como base 100 el período enero-agosto de 2022, las ventas crecieron durante 2023, pero sufrieron un fuerte retroceso en 2024, cuando el indicador perdió 13,2 puntos.
Durante 2025 hubo una recuperación del 7,5% y este año se sumó una mejora adicional del 1,4%, aunque sin alcanzar todavía los niveles anteriores a la caída.
El informe también señala que los productos de mayor valor agregado son los que presentan mayores dificultades para recomponer sus ventas.
Fuente: Primera Edición
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