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El consumo diario de bebidas azucaradas en la infancia podría pasar factura décadas después

El consumo habitual de gaseosas, aguas saborizadas y jugos industrializados durante la infancia puede aumentar el riesgo de hipertensión

Por Viviana Bonada5 min de lectura
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El consumo diario de bebidas azucaradas en la infancia podría pasar factura décadas después
El consumo diario de bebidas azucaradas en la infancia podría pasar factura décadas después · Foto: Primera Edición

Una investigación que analiza el impacto de la alimentación infantil sobre la salud cardiovascular volvió a poner el foco en un hábito cada vez más frecuente: el consumo diario de bebidas azucaradas. Diversos estudios muestran que quienes incorporan estos productos desde edades tempranas presentan mayores probabilidades de desarrollar hipertensión arterial en la adultez, una enfermedad silenciosa que constituye uno de los principales factores de riesgo para infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.

Sobre este tema se refirió la licenciada en Nutrición Carina González  quien  explicó que el problema va mucho más allá del azúcar visible y alertó sobre un componente que muchas veces pasa inadvertido: el sodio presente en las bebidas industrializadas.

"Es un tema muy interesante porque constantemente aparecen investigaciones que muestran que el consumo de bebidas azucaradas durante la infancia puede relacionarse con una posible hipertensión en la adultez", expresó en FM 89.3 Santa María de las Misiones.

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La especialista sostuvo que  modificar los hábitos alimentarios desde los primeros años puede tener un impacto directo en la salud futura de los niños.

Según explicó González, el exceso de azúcar favorece una alteración metabólica que termina afectando a todo el organismo.

"El exceso de azúcar genera resistencia a la insulina. Eso hace que el organismo permanezca en un estado inflamatorio permanente y esa inflamación sostenida termina favoreciendo distintas enfermedades."

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Pero aclaró que el verdadero problema suele ser una combinación de factores.

"Muchas personas desconocen que las bebidas azucaradas, aunque tengan un sabor dulce, contienen una cantidad importante de sodio. Cuando uno observa la información nutricional puede comprobarlo fácilmente."

Ese sodio, explicó, es uno de los principales responsables del aumento de la presión arterial.

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"Lo que aumenta la presión es el sodio. Consumido en exceso durante años puede provocar hipertensión tanto en niños como en adultos."

Durante la entrevista, González contó que una de las consultas que más escucha en el consultorio está relacionada con una falsa creencia muy instalada.

"Muchos pacientes me dicen: 'Yo como cosas dulces, total eso no aumenta la presión'. Y ahí está el error."

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La nutricionista explicó que gran parte de los alimentos ultraprocesados contienen sodio, incluso aquellos que no tienen sabor salado.

"Las galletitas dulces, el pan, las facturas y muchísimos productos industrializados contienen sodio porque se utiliza para conservar los alimentos o mejorar su sabor. Entonces, no hay que mirar solamente el azúcar."

Por ese motivo, insistió en la importancia de leer los rótulos nutricionales y prestar atención a la composición de los alimentos que consumen diariamente tanto niños como adultos.

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Otro aspecto que destacó la profesional es que la hipertensión no aparece por consumir una bebida azucarada de manera ocasional.

El problema, explicó, es la repetición cotidiana.

"Es acumulativo. Durante el día una persona puede tomar una gaseosa, comer galletitas, consumir una factura o distintos productos ultraprocesados y todo ese sodio se va sumando."

Cuando este patrón alimentario se mantiene durante años, el organismo comienza a sufrir las consecuencias.

"Si además existen otros factores, como un mal funcionamiento renal o predisposición genética, ese exceso de sodio puede favorecer el desarrollo de hipertensión arterial."

Uno de los conceptos que González buscó desmitificar fue la idea de que las aguas saborizadas industriales representan una alternativa saludable.

"Como se llaman 'agua', muchas personas creen que son mejores que una gaseosa. Pero siguen siendo bebidas ultraprocesadas."

Según explicó, estos productos contienen colorantes, conservantes, sodio y, en muchos casos, elevadas cantidades de azúcar.

"No dejan de ser jugos industrializados.", aseguró, al tiempo que propuso volver a las preparaciones caseras.

"Si compramos una naranja y hacemos un jugo natural es completamente diferente." Incluso señaló que quienes necesitan endulzarlo deberían optar por alternativas naturales.

"Si vamos a usar un edulcorante, es preferible elegir uno como la stevia. Hay otros que contienen ciclamato de sodio y volvemos a incorporar sodio sin darnos cuenta."

Pensando especialmente en los niños que están acostumbrados a las gaseosas, la nutricionista propuso una opción sencilla para hacer más atractivo el consumo de bebidas naturales.

"Si al niño le gusta la sensación del gas, se puede preparar un jugo natural y agregarle soda. Así obtenemos una bebida gasificada de forma mucho más saludable."

Aclaró, sin embargo, que esta recomendación no es adecuada para personas que padecen gastritis u otras patologías digestivas.

Para González, el principal cambio debe comenzar dentro del hogar.

"Mi recomendación es tener una alimentación saludable, incorporar mucha variedad de frutas y verduras y limitar al máximo el consumo de gaseosas, aguas saborizadas comerciales y jugos industrializados."

En lugar de esos productos, aconsejó preparar bebidas naturales en casa.

"Podemos hacer agua saborizada con naranja, mandarina, limón, pomelo o cualquier fruta de estación. La dejamos unas horas en la heladera y obtenemos una bebida rica, natural y sin exceso de azúcar ni sodio."

La especialista remarcó que estos pequeños cambios ayudan a formar hábitos saludables que perdurarán durante toda la vida.

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en el mundo y la hipertensión arterial suele desarrollarse de manera silenciosa durante años. Por eso, los especialistas insisten en que la prevención no comienza cuando aparecen los primeros síntomas, sino mucho antes, durante la infancia.

Reducir el consumo de bebidas azucaradas, elegir agua como bebida habitual, limitar los productos ultraprocesados, incorporar frutas y verduras diariamente y promover la actividad física son medidas sencillas que pueden marcar una diferencia significativa en la salud de los niños y disminuir el riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta.

Como resumió Carina González, "siempre se puede buscar una alternativa más saludable. Lo importante es empezar de a poco y generar hábitos que acompañen a los chicos durante toda su vida".

"Pantallazo"

Fuente: Primera Edición

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