El consumo también sale a la cancha: qué sectores ganan y cuáles pierden durante el Mundial de Fútbol 2026
En las horas previas y posteriores a cada encuentro, ciertos consumos se disparan mientras otros quedan directamente en pausa. Ese movimiento no es parejo: responde a un patrón que se repite mundial tras mundial.

En las horas previas y posteriores a cada encuentro, ciertos consumos se disparan mientras otros quedan directamente en pausa. Ese movimiento no es parejo: responde a un patrón que se repite mundial tras mundial.
Cada vez que la Selección argentina juega, algo más pasa además del resultado en la cancha. El país entero organiza su rutina alrededor del horario del partido, y esa reorganización tiene un correlato directo en la manera en que circula el dinero. No se trata únicamente de una cuestión emocional o deportiva: el Mundial funciona, también, como un fenómeno económico que atraviesa rubros muy distintos entre sí.
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Durante noventa minutos, buena parte de la actividad cotidiana se detiene o se posterga. Y en las horas previas y posteriores a cada encuentro, ciertos consumos se disparan mientras otros quedan directamente en pausa. Ese movimiento no es parejo: responde a un patrón que se repite mundial tras mundial.
Según un informe de la consultora Focus Market, el fenómeno no implica necesariamente que el consumo total aumente durante el torneo, sino que se desplaza hacia determinadas categorías. Al respecto, Damián Di Pace, director de Focus Market, explicó que "el avance de la Selección en el Mundial vuelve a demostrar que el fútbol tiene capacidad para modificar, aunque sea de manera transitoria, los patrones de consumo". Y agregó que "el entusiasmo de los partidos concentra el gasto en rubros vinculados al entretenimiento, la gastronomía, la electrónica, la indumentaria deportiva y los viajes, mientras otros sectores quedan relegados porque las familias reasignan un presupuesto que sigue siendo limitado".
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Esa reasignación de recursos es la que explica por qué, mientras algunos negocios viven sus mejores semanas del año, otros directamente frenan su actividad durante los días de partido.
El Mundial en la pantalla
El punto de partida para entender la magnitud del fenómeno es la audiencia. La final entre Argentina y Francia en Qatar 2022 fue la más vista de la historia: 1.500 millones de personas la siguieron en todo el mundo. En el plano local, el rating combinado de los canales que transmitieron el partido llegó a 66,1 puntos ese día, aunque el número había ido creciendo partido a partido. El debut ante Arabia Saudita, de hecho, había marcado 55,5 puntos, y cada instancia eliminatoria empujó la medición hacia arriba.
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Para la edición 2026, las proyecciones ubican el rating de una eventual final en torno a los 54,6 puntos, por debajo del registro de Qatar. Sin embargo, ese dato subestima el alcance real del torneo: este año el Mundial puede seguirse en hasta nueve pantallas distintas, entre señales de aire, cable y plataformas de streaming, lo que fragmenta la medición tradicional pero amplía la cantidad total de espectadores. A mayor audiencia, mayor también el movimiento económico que se genera alrededor de cada partido.
Los sectores que capitalizan la fiesta
Entre los rubros que más se benefician aparece, en primer lugar, la industria cervecera. De acuerdo con datos de Jefferies citados en el informe, el torneo suma 1.000 millones de pintas extra al consumo global, lo que representa un incremento del 3% durante las semanas de competencia.
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El delivery es otro de los grandes ganadores. Según Picker Radar, los pedidos crecen un 148% en la hora previa a cada partido de la Selección. De esta manera, el momento inmediatamente anterior al inicio del encuentro se convierte en el pico de actividad para el sector gastronómico a domicilio.
La electrónica también se sube al Mundial. Las ventas de televisores treparon un 70% durante junio respecto de los meses anteriores, de acuerdo con referentes del sector consultados por Focus Market. En paralelo, la indumentaria deportiva vive uno de sus mejores momentos del año: la camiseta de la Selección argentina se perfila como la más vendida del torneo, con una proyección de 2,7 millones de unidades según la consultora EuroAmericas.
El interés también se refleja en el comportamiento digital. En Google Trends, los términos "antena digital" y "bandera argentina" alcanzaron el índice máximo de 100 el 16 de junio, día del debut argentino. Ese mismo día, y en ese mismo horario, el tráfico de internet en el país creció un 30% respecto de una jornada habitual, según datos de Cabase.
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Incluso el mercado de coleccionables se ve alcanzado por el clima mundialista. Las figuritas del álbum Panini se revalorizan con cada instancia del torneo, y la de Lionel Messi llegó a cotizarse hasta $50.000 en el mercado informal.
Los rubros que quedan al margen
No todos los sectores corren con la misma suerte. El cine, que ya arrastraba una caída del 45% durante la primera semana de 2026, sumó una baja adicional del 17% en la semana previa al debut de la Selección. El teatro no cuenta con estadísticas oficiales sobre el impacto, pero el informe señala un dato que ilustra la situación: varias salas optaron directamente por transmitir los partidos en lugar de ofrecer sus funciones habituales.
Los supermercados, en cambio, no pierden ventas durante el Mundial, sino que las redistribuyen a lo largo del día. El consumo se adelanta hacia la mañana y las horas previas a cada partido, mientras que la actividad en las cajas cae a sus valores mínimos durante el desarrollo del encuentro.
Un patrón similar se observa en el transporte. Tanto Uber como los remises trazan lo que el informe describe como una curva en U: un pico de viajes antes del partido, una virtual parálisis durante el desarrollo del juego y una recuperación inmediata al finalizar.
El comercio electrónico también refleja el desvío de la atención. Mercado Libre registró, durante la semana del debut argentino, su índice de búsqueda más bajo en doce meses: 61 sobre 100, un 10% por debajo de la semana anterior, según mediciones de Google Trends.
Ahora bien, el propio informe advierte que este comportamiento no es excepcional, sino que se repite en cada edición del torneo. Sobre este punto, Di Pace señaló que "más que un aumento general del consumo, el efecto Mundial suele provocar un corrimiento del gasto hacia las categorías que capitalizan el clima de celebración". Y precisó que "en un contexto económico desafiante, el torneo genera ganadores claros, pero también perdedores que ven caer sus ventas durante las semanas de mayor intensidad futbolera". Según agregó, "las ventas de los rubros favorecidos suelen acelerarse con cada triunfo y alcanzan sus nuevos picos en cada avance de fase de la selección nacional argentina".
De acuerdo con las proyecciones del informe, un eventual avance de la Selección hacia instancias finales del torneo podría acercar la audiencia de 2026 a los niveles registrados en Qatar 2022, o incluso superarlos, con el consiguiente correlato en el movimiento de los distintos sectores analizados.
Fuente: Diario Panorama
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