El diario La Nacion elogió el desarrollo del "turismo rural comunitario" en Tucumán
› Las comunidades indígenas del Valle Calchaquí abren sus hogares y rutinas a los visitantes, en una modalidad que el Ente Tucumán Turismo impulsa desde hace años y que La Nación destacó como tendencia.

El diario La Nación, a través de una nota publicada el 16 de octubre de 2026 en su revista Lugares y firmada por Gabriela Pomponio, dedicó un extenso reportaje a la consolidación del turismo rural comunitario en el interior tucumano, particularmente en el Valle Calchaquí, donde comunidades indígenas reciben huéspedes y comparten su vida cotidiana como una forma de revalorizar raíces, generar ingresos alternativos y preservar patrimonio cultural y ambiental. El texto, titulado "Las comunidades del norte que reciben huéspedes y comparten su vida cotidiana", describe esta modalidad como una tendencia mundial que comenzó a crecer también en la Argentina y que en Tucumán el Ente Tucumán Turismo detectó y acompañó mediante capacitación interdisciplinaria en primeros auxilios, hotelería, agricultura y otras habilidades. Según el artículo, el trabajo oficial consiste en fortalecer capacidades, poner en valor la cultura y demostrar que la cotidianeidad de estas poblaciones puede convertirse en una experiencia turística.
Rita Carrizo Sobrino, jefa del departamento de gestión de ofertas y destinos turísticos del Ente Tucumán Turismo, explicó en la nota de La Nación que hace tiempo se identificó el potencial de paisajes, sitios arqueológicos y tradiciones en comunidades como Talapazo —con una propuesta consolidada— y El Pichao, en proceso de fortalecimiento, ambos pertenecientes a la Comunidad India Quilmes. En Talapazo, ubicado a 2.100 metros de altura en la Ruta Nacional 40 km 4301 y a ocho kilómetros de camino de ripio, viven unas 25 familias que antes dependían de la minería de mica y hoy se dedican a la agricultura y la ganadería; el proyecto turístico, iniciado hace unos ocho años, ofrece seis hospedajes familiares con habitaciones privadas, baños, ropa de cama, calefacción o ventiladores y pava eléctrica, a un valor de 25.000 pesos por persona con desayuno incluido, según detalla el reportaje. Las actividades incluyen comidas comunitarias como la humita, caminatas guiadas a La Loma con vistas a terrazas antiguas, cardones, algarrobos y pircas, ofrendas a la Pachamama y la "lectura de la piedra" en el río para anticipar sequías o lluvias, un conocimiento ancestral que, según los pobladores citados, se cumple con frecuencia.
El Pichao, a ocho kilómetros al oeste de Colalao del Valle por camino de tierra desde la Ruta Nacional 40 km 4308, se presenta como un pueblo pequeño salpicado de casitas de piedra y frutales, especialmente nogales, y es sede de la Fiesta Provincial del Dulce Artesanal; Rita Carrizo Sobrino señaló que los dulces artesanales y los nogales constituyen el fuerte de la comunidad y que el proyecto se inició recientemente con un grupo diverso de jóvenes y mayores entusiastas. El sitio arqueológico de El Pichao, de unas 500 hectáreas con ocupación desde el 500 a.C. hasta 1667 d.C., incluye 280 unidades residenciales, campos aterrazados, morteros y estructuras de culto, y las visitas al circuito Los Morteros se organizan con reserva previa a 20.000 pesos, a cargo de Laura Liendro, una enfermera y docente jubilada que regresó al pueblo e impulsa también temas de salud comunitaria, control de plagas en nogales y programas juveniles. La nota de La Nación subraya que el aislamiento exige reserva anticipada y que el Ente capacita para transformar puntos de paso en estadías que inviten a quedarse y compartir rituales, como las celebraciones de la Pachamama el 1 de agosto con sahúmos, yerbeado y ofrendas que marcan el inicio del año aborigen.
Complementariamente, el reportaje menciona la Ciudad Sagrada de los Quilmes como visita previa ineludible —un asentamiento prehispánico habitado desde el 880 d.C., con resistencia a la colonización española de casi cien años y gestión actual por la comunidad indígena— y la Bodega Comunitaria Los Amaichas en Amaicha del Valle, la única de América Latina administrada por una comunidad originaria, que produce Malbec y uva criolla bajo el sello Sumak Kawsay a partir de pequeñas parcelas de 25 familias, con visitas y degustaciones generalmente gratuitas salvo grupos grandes. El Ente Tucumán Turismo, en sus páginas oficiales, describe el turismo rural comunitario como una de las modalidades de mayor crecimiento mundial, caracterizada por la participación de los visitantes en las actividades cotidianas del pueblo anfitrión para apropiarse de tradiciones y patrimonio cultural y simbólico, y señala a Talapazo como destino principal donde se pueden cultivar y cosechar frutos, elaborar comidas y dulces, participar de ceremonias a la Pachamama y fogones con coplas y leyendas, siempre con reserva previa a través de contactos como Paola Agüero. Esta articulación entre el impulso oficial y la apertura de las comunidades, que La Nación elogió como una original forma de viajar que marca tendencia en el norte, se enmarca además en avances normativos provinciales que buscan incorporar el hospedaje rural comunitario a la regulación de alojamientos turísticos.
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Fuente: El Federalista
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