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El doble de lluvias y temporales semanales: el escenario que se prevé para Misiones

Favio Cabello anticipó temporales frecuentes y lluvias por encima de lo normal durante primavera y verano en Misiones por el impacto de El Niño

Por Gabriela Loreiro7 min de lectura
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El doble de lluvias y temporales semanales: el escenario que se prevé para Misiones
El doble de lluvias y temporales semanales: el escenario que se prevé para Misiones · Foto: Primera Edición

Las tormentas que Misiones viene atravesando durante las últimas semanas podrían dejar de ser episodios aislados para convertirse en una presencia mucho más frecuente durante la primavera y el verano. Favio Cabello, jefe de Meteorología y Prevención de Riesgos Naturales de Posadas, anticipó que la provincia podría enfrentar al menos un temporal por semana durante los próximos meses y períodos con precipitaciones que lleguen hasta el doble de los valores habituales.

El escenario está directamente vinculado con la consolidación de El Niño, que ya comenzó a manifestarse sobre la región y que, según el especialista, mantendrá a Misiones alternando jornadas nubladas, lluvias y tormentas con intervalos más cortos de estabilidad.

"Vamos a tener este tipo de temporales por lo menos uno por semana. Van a ser más los días inestables que los días estables", sostuvo Cabello durante una charla con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

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La advertencia encuentra respaldo en el escenario general informado por el Servicio Meteorológico Nacional, que en su actualización de septiembre confirmó que las condiciones del ENOS corresponden actualmente a una fase cálida y que existe una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad proyectada entre fuerte y muy fuerte.

Para Misiones, eso no significaría necesariamente temperaturas extraordinariamente elevadas. El principal cambio, según Cabello, estaría en la cantidad y frecuencia de las precipitaciones.

El nuevo período de inestabilidad comenzará a hacerse sentir desde este viernes. Cabello explicó que durante la tarde el cielo irá aumentando progresivamente su nubosidad y que hacia las 18 o 19 horas podrían comenzar lluvias dispersas, con una intensificación más marcada hacia la medianoche.

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El panorama más complicado aparece para el sábado. El meteorólogo anticipó lluvias que pueden ser intensas, actividad eléctrica y posibilidad de caída aislada de granizo, particularmente durante la madrugada. "No podemos descartar alguna tormenta eléctrica, no podemos descartar alguna caída aislada de granizo", señaló, y recomendó resguardar los vehículos bajo techo cuando exista esa posibilidad.

Durante el domingo se espera una mejora, aunque con abundante nubosidad, mientras que hacia el lunes volverían las condiciones para lluvias y tormentas.

Más que el episodio puntual, Cabello puso el acento en lo que viene después. A medida que aumente el calor y El Niño gane presencia, explicó, este tipo de secuencias podría repetirse con mayor regularidad hasta los primeros meses de 2027.

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"Es un período nada más que tenemos que pasar. Nos toca y hasta los primeros meses del año que viene vamos a estar así", afirmó.

Cabe recordar que la provincia ya llega a este escenario con señales concretas. Agosto cerró en Posadas con 158,7 milímetros de lluvia, un 82% por encima del promedio histórico, de acuerdo con datos de la OPAD publicados a comienzos de septiembre.

Para Cabello, la característica dominante de la primavera no será un calor excepcional, sino que "va a ser más lluviosa que lo habitual y vamos a estar con temperaturas normales". Según explicó, aunque El Niño suele asociarse globalmente con temperaturas más altas, en regiones donde incrementa las precipitaciones y la nubosidad el efecto puede ser diferente, porque una menor exposición directa a la radiación solar limita los extremos térmicos.

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En el Litoral, proyectó temperaturas medias dentro de parámetros normales, algo que consideró significativo después de varios años en los que distintos meses registraron valores muy por encima de los promedios históricos. La situación sería distinta en otras regiones. Cabello señaló que partes del centro y oeste argentino podrían transitar la temporada con temperaturas por debajo de lo habitual, mientras zonas tradicionalmente más secas, como San Juan y Mendoza, enfrentarían una mayor frecuencia de tormentas y episodios de granizo.

Para Misiones, en cambio, el elemento determinante será el agua. "Tanto la primavera como el verano van a ser dos estaciones más lluviosas que lo normal, en las que puede llover el doble de lo habitual", afirmó.

El aumento de las tormentas fuertes lleva inevitablemente a otro fenómeno sobre el que Misiones recibió una señal muy concreta apenas una semana atrás cuando Cabello confirmó a este Diario queel evento que provocó importantes daños en el norte provincial había tenido características de tornado y estimó que pudo alcanzar categoría 1 o 2. En aquella oportunidad ya había advertido que bajo la influencia de El Niño podían repetirse episodios semejantes durante los meses siguientes.

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Ahora volvió sobre ese riesgo y remarcó que "en Posadas también podemos tener tornados", señaló, al ubicar a Misiones, Corrientes, Paraguay, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y el sur de Brasil dentro de una amplia región en la que existen condiciones para su formación. Que buena parte de esos fenómenos no llegue a conocimiento público, explicó, no significa que no ocurran. Muchos pueden desarrollarse sobre zonas rurales o despobladas y pasar inadvertidos si no producen daños significativos ni existen registros.

El mmeteorólogo relacionó su formación con el encuentro permanente entre masas de aire frío y cálido en esta región subtropical, además de la disponibilidad de humedad y energía dentro de tormentas severas. A ese escenario sumó la influencia que atribuye actualmente a El Niño.

"Hay tormentas, tenemos tormentas fuertes, y dentro de tormentas fuertes se producen tornados", explicó. El antecedente de Posadas tampoco es lejano. Cabello recordó que el 28 de enero de 2020 un tornado categoría 2 afectó un sector del barrio Luis Piedra Buena. Según relató, duró alrededor de treinta segundos y atravesó principalmente un área sin viviendas, circunstancia que evitó consecuencias mucho mayores.

El registro de aquel episodio permanece dentro de los archivos de la OPAD, mencionó.

La reiteración de fenómenos severos llevó a Cabello a plantear una cuestión que hasta hace algunos años podía resultar extraña para muchas familias misioneras: hablar en casa sobre qué hacer si un tornado o una tormenta extrema sorprende a sus integrantes. Contó que él mismo mantuvo esa conversación en su hogar para definir de antemano dónde buscar protección. "Hay que pensarlo en casa: ¿adónde nos metemos?", planteó.

EL meteorólogo mencionó como alternativa una habitación pequeña y protegida. Las recomendaciones oficiales del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo coinciden en priorizar un lugar cubierto, mantenerse lejos de las ventanas y, dentro de edificios, ubicarse en sectores interiores de los pisos más bajos. Cuando existe un sótano o subsuelo, esos espacios ofrecen mayor protección.

La idea, sostuvo, no es suponer que una familia puede evitar el fenómeno. Un tornado, una inundación o una tormenta severa no pueden detenerse. La preparación apunta a reducir la exposición y saber cómo reaccionar durante los primeros minutos. Incluso puso en perspectiva el alcance de los sistemas institucionales de prevención.

Por más desarrollada que sea una red meteorológica y de emergencias, explicó, la tormenta seguirá produciéndose. La diferencia estará en la posibilidad de advertirla con anticipación y en la rapidez con la que pueda organizarse la respuesta posterior. "Lo que estamos haciendo nosotros ahora, avisando que vamos a tener un período inestable, es prevención, porque la gente ya sabe que puede sufrirlo y está más atenta", explicó.

Ese razonamiento llevó a Cabello hacia uno de los conceptos centrales de la entrevista: la primera respuesta ante una emergencia muchas veces no llegará desde una institución, sino desde las personas que se encuentran más cerca.

"La mejor ayuda que una persona recibe en una situación de crisis puede ser en una inundación, un tornado o un terremoto. La mejor ayuda es la primera que se recibe", señaló. Y esa primera asistencia, remarcó, probablemente provenga de un familiar, un vecino o alguien que se encuentre en el lugar antes de que puedan llegar Bomberos, Policía, ambulancias o equipos especializados.

Por eso insistió en la importancia de incorporar conocimientos básicos de respuesta ante emergencias, desde saber realizar reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta acordar previamente cómo actuar ante una situación de riesgo. "La prevención comienza por casa, es de adentro hacia afuera", sintetizó.

El planteo cobra mayor dimensión después de los episodios recientes. Protección Civil ya había advertido la semana pasada que las tormentas registradas durante septiembre podían ser apenas una antesala de meses con mayor frecuencia e intensidad de eventos severos.

Cabello coincide en que la provincia ingresa ahora en la etapa más activa. La presencia de un El Niño fuerte o muy fuerte, la mayor disponibilidad de humedad y el avance de las temperaturas primaverales conforman, según explicó, un escenario en el que cada nueva tormenta deberá observarse con atención.

No todas producirán granizo, ráfagas destructivas o tornados. Pero la frecuencia prevista obliga, en su análisis, a abandonar la idea de que se trata de fenómenos extraordinarios que ocurren una o dos veces durante la temporada.

La primavera y el verano podrían alternar semanas de lluvias, tormentas y breves períodos de estabilidad, con episodios severos capaces de aparecer de manera localizada. Y por eso, además de mirar el pronóstico, Cabello propone comenzar por una decisión mucho más sencilla: que cada familia sepa qué hacer antes de necesitar hacerlo.

Fuente: Primera Edición

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