El dramático relato de una misionera tras el potente terremoto en Panamá
Gisselle Keller, una joven oriunda de Montecarlo que reside en el país centroamericano, narró los momentos de terror que vivió durante el sismo. El pánico por su pareja en una de las torres más altas y la urgencia de avisar a su familia en Argentina antes de que se cortaran las comunicaciones.

Un potente terremoto, con una magnitud de 7,7 grados en la escala de Richter sacudió este viernes Panamá, lo que inicialmente activó alertas por posibles olas de tsunami en zonas costeras de Panamá y de países cercanos. No se reportaron víctimas fatales, pero sí daños en viviendas, cortes de energía y suspensión de vuelos, en medio de una docena de réplicas.
Gisselle Keller, una joven oriunda de Montecarlo que reside en Panamá desde hace dos años junto a su pareja Francesco Magri, relató el estremecedor momento en el que el temblor la sorprendió en su ámbito laboral en la zona de Costa del Este.
"Estaba dentro del departamento explicando materiales a un grupo de inversionistas y sentía como que mi compañera me movía la mesada. Nos miramos feo porque ninguna entendía. Al principio tuve esa sensación de mareo, pero cuando me di cuenta de que no era ella, miré al cliente y la sensación es literalmente como estar en el samba."
Ante el sacudón inicial, Keller y sus compañeros actuaron con rapidez para poner a salvo al grupo y verificar el estado de su pareja, quien trabaja en un edificio de gran altura en el centro panameño. "Lo primero que hice fue llamarle a Fran porque trabaja en uno de los edificios más altos de Panamá. Tenía mucho miedo. Me dijo que estaba intentando bajar por el ascensor, pero justo empezó a temblar todo y salió corriendo por las escaleras."
En medio del despliegue de seguridad, la montermontelense priorizó tranquilizar a su familia en Argentina antes de que las noticias generaran una falsa alarma "Escribí al grupo que tengo con mi hermana, mi mamá y mi papá: 'Estoy bien, no nos pasó nada. Si ven las noticias acaba de temblar Panamá, pero estamos todos bien'. Mi papá está operado del corazón y no quería que se entere por los medios sin que yo le avise primero para evitarle estrés."
Al intentar regresar a su hogar se encontró con una ciudad colapsada por los protocolos de emergencia e infraestructuras viales saturadas "Cuando salí a la calle vi a toda la gente afuera. Los bancos y edificios grandes tienen alerta de evacuación inmediata. Estaba lleno de gente por todas partes, personas corriendo, gente llorando, papás desesperados buscando a sus hijos en los colegios. El tráfico era caótico, sirenas, ambulancias y bomberos por todos lados. Un trayecto de 20 minutos me llevó más de una hora."
Tensión por las réplicas y el valor de la infraestructura
Las autoridades locales informaron decenas de eventos sísmicos derivados del sacudón principal. "Sigue temblando. A cada rato hay réplicas: hay registradas decenas y ya se habla de más de noventa. Estábamos almorzando y volvió a temblar fuertísimo. Cuando llegué a mi departamento con Fran y subimos, volvió a temblar de vuelta. Uno se queda con esa incertidumbre y el miedo constante."
Pese a la angustia generada, destacó la resistencia constructiva de los edificios en la zona metropolitana, donde las edificaciones principales no sufrieron colapsos estructurales graves a diferencia de los poblados cercanos al epicentro "Es para destacar la labor de los ingenieros y arquitectos de Panamá. En la ciudad la mayoría de los edificios están intactos. Donde hubo varios daños y la situación fue desastrosa es en las provincias centrales. En nuestra zona tenemos luz y agua, pero hay varias regiones sin servicios, mientras el presidente recorre las zonas afectadas."
Gisselle recordó que hace algunos años vivió un sismo en Jujuy cuando estaba de viaje con su familia, pero no se compara con lo que le tocó vivir hoy en Panamá, Siguen en alerta porque las réplicas continúan. También remarcó que no hubo alertas previas para que la gente esté sabiendo y que hacer ante esta situación, tampoco en el edificio donde vive en el tiempo que están allí nunca hubo simulacros para sobre llevar este tipo de situaciones. Si había alerta de tsunami, peor que luego se desactivó lo que dio la posibilidad de que pudieran estar en un espacio al aire libre para resguardarse.
"Cuando hubo una réplica y estábamos en el departamento bajamos con una mochila, documentos, agua y billetera, sin saber qué hacer y esperando novedades y saber cómo sigue esto. Nunca vivimos algo así. Por el momento estamos en nuestro departamento".
Fuente: El Territorio
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