El glaciar la puso a prueba y ella reinó en el Mundial, la hazaña extrema de Milena Toledo
Entre témpanos y agua bajo cero, la misionera no dio tregua en su debut en el Mundial de aguas gélidas de El Calafate, donde se consagró campeona y sumo otros dos podios; el viernes será el estreno de su compañera en esta aventura, Mónica Solís.

Hay historias que empiezan mucho antes de la carrera. La de Milena Toledo arrancó meses atrás, en una pileta de Posadas, con bolsas de hielo comprado a pulmón y el termómetro marcando apenas unos grados. Ese camino, tan lejos del glaciar y tan cerca del sacrificio, terminó de escribirse este martes frente al Perito Moreno, donde la nadadora misionera se subió a dos podios en su debut en la Winter Swimming World Cup, la cuarta edición de la Copa Mundial de natación en aguas frías que reúne a más de 250 deportistas de 15 países.
La representante del Centro Acuático San Isidro (Casi) compitió en dos pruebas durante la primera jornada y se trajo dos resultados para enmarcar. En los 25 metros mariposa, dentro de la categoría Women 20-29, terminó primera con un tiempo de 16.47 segundos, por delante de la checa Andrea Klementova, que marcó 17.13. En los 100 metros libre, también en su categoría, fue segunda con 1:19.29, detrás de la propia Klementova, que hizo 1:16.56. "La verdad que orgullosa por el resultado, no me esperaba que se dé así, más que nada por las condiciones en las que Moni y yo nos estuvimos preparando, que obviamente no son las mismas que las demás participantes", contó, todavía con la emoción fresca.
Milena y Mónica Solís, las dos representantes misioneras en la Winter Swimming World Cup, que se disputa hasta el sábado en El Calafate.
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El hielo que compraron para entrenar
Antes de pisar la Patagonia, Toledo y su compañera Mónica Solís tuvieron que inventarse un glaciar propio en Posadas. Sin río a cero grados ni piletas naturales heladas, la única forma de acercarse a lo que las esperaba fue el hielo comprado por bolsas. "Gastamos alrededor de 20 mil pesos en 40 kilos de hielo para una sola sesión y todavía nos quedan varias más antes del viaje", había contado Toledo semanas atrás, en plena preparación.
Las sesiones fueron subiendo en exigencia con el correr de las semanas. Primero fue una pileta con agua a 13 grados. Después, en la recta final, una piscina más pequeña donde llegaron a colocar 48 kilos de hielo para bajar la temperatura a entre 1 y 3 grados, lo más parecido posible a lo que iban a encontrar en el Lago Argentino. Un vecino solidario terminó donando parte de ese hielo, un gesto que alivió bastante los costos de una preparación que, aclararon las nadadoras, corre por cuenta propia.
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Mónica Solís, kinesióloga y la otra representante misionera en el Mundial, resumió con una frase el verdadero desafío de esta disciplina: "La temperatura de agua en competencia es de 0 grados. Lo más complejo es el trabajo mental, ya que si uno empieza a dudar, no lo vas a hacer". Fue justamente ella quien empujó el proyecto desde el principio. "Cuando vi que existía esta competencia empecé a pensar en participar. Le propuse a las chicas y Milena aceptó acompañarme", relató.
Volar en mariposa y perder la noción del frío
Con esa base de entrenamiento a cuestas, Toledo se metió al agua del Lago Argentino el martes con los 25 metros mariposa como primera prueba. Y ahí el cuerpo respondió de una manera que ni ella esperaba, con ese tiempo de 16.47 que le valió el primer puesto de su categoría y también de la general de mujeres. "Me sentí muy bien en mariposa, nadé tan rápido que ni cuenta me di del frío. Fue lo último que se me pasó por la cabeza", contó, todavía sorprendida por lo bien que había fluido todo.
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La segunda prueba del día tuvo otro ritmo. En los 100 metros libre, con más tiempo dentro del agua helada, el cansancio empezó a aparecer bastante antes de lo esperado: pasó los primeros 35.71 segundos con fluidez, pero el segundo tramo le costó bastante más, con un final de 43.58 que la dejó en 1:19.29. "Al ser más largo, y más tiempo en el agua, el cansancio sí se empezó a notar ya en la segunda pileta, me pesaban los brazos", describió. Pero lo más llamativo llegó después, cuando revisó la transmisión de la carrera. "En mi cabeza sentía que tenía una súper frecuencia de brazada, pero cuando vi la transmisión vi que tenía una frecuencia súper lenta. O sea, cómo el frío te cambia la percepción del esfuerzo que uno hace es muy loco", reflexionó, todavía procesando esa sensación tan particular que solo entienden quienes nadan en esas condiciones.
Una compañera que alienta y espera su estreno
Mientras Toledo sumaba podios, Solís todavía esperaba su turno para meterse al agua, y sin embargo su presencia se sentía en cada carrera. "Moni, mi compañera, que estos días no compite, me está haciendo el aguante a mil", contó Toledo, agradecida por ese sostén constante que solo da alguien que atravesó las mismas sesiones de frío y los mismos kilos de hielo comprados entre las dos.
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El miércoles llegó con más exigencia
La segunda jornada, este miércoles, le tocó a Toledo nadar los 200 metros libre, la prueba más larga que había enfrentado hasta el momento en el certamen. Terminó segunda en la categoría Women 20-24, con un tiempo de 2:57.22, detrás de Klementova, que volvió a quedarse con el primer puesto con 2:47.14, y por delante de Josefina Postigo, tercera con 3:45.75.
Los parciales de Toledo mostraron con claridad el desgaste propio de una prueba tan extensa en agua helada: pasó los primeros 50 metros en 38.01, llegó a los 100 en 1:21.44 (con un tramo de 43.43), a los 150 en 2:07.70 (46.26) y cerró los últimos 50 metros en 49.52, el tramo más lento de toda la carrera. Un ritmo que fue bajando progresivamente, algo esperable en una distancia que multiplica por cuatro la exposición al frío respecto de los 50 metros y que exige un manejo distinto de la energía y de la cabeza.
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Solís, por su parte, hará su debut recién el viernes en los 25 metros libre, y el sábado se sumará también a los 300 metros libre en aguas abiertas, la prueba más extensa del certamen. Ese mismo día, Toledo también estará nadando esa distancia, así que por primera vez en esta edición del Mundial las dos misioneras compartirán el agua.
Lo que todavía queda por delante
El viernes le tocará a Toledo competir en los 50 metros libre y el sábado cerrará su participación con los 300 metros libre en aguas abiertas, el desafío más duro de todos, porque implica nadar desde las inmediaciones del glaciar hasta la costa, con el Perito Moreno de fondo y el frío ya convertido en una vieja conocida.
Por ahora, el saldo es más que positivo. Dos podios en la primera jornada, un lugar en el podio también en los 200 libre y la certeza de que todo el hielo comprado en Posadas, cada bolsa cargada, cada sesión helada en una pileta improvisada, terminó valiendo la pena.
Fuente: El Territorio
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