El hígado graso ya es la principal causa de cirrosis en Argentina
El hígado graso dejó de ser un hallazgo menor en una ecografía para convertirse en uno de los principales problemas de salud pública. La enfermedad puede evolucionar durante años sin manifestaciones claras y, si no se controla, causar fibrosis avanzada, cirrosis e incluso cáncer. Así lo explicó el médico gastroenterólogo Fernando Barreyro durante una entrevista […]

El hígado graso dejó de ser un hallazgo menor en una ecografía para convertirse en uno de los principales problemas de salud pública. La enfermedad puede evolucionar durante años sin manifestaciones claras y, si no se controla, causar fibrosis avanzada, cirrosis e incluso cáncer.
Así lo explicó el médico gastroenterólogo Fernando Barreyro durante una entrevista con el programa Primera Plana, de FM 89.3 Santa María de las Misiones. El especialista señaló que la afección consiste en el aumento del contenido de grasa dentro del órgano y alcanza a una proporción considerable de la población.
"Es una epidemia silenciosa, así como la hipertensión no da síntomas y la diabetes tampoco, hasta que es muy tarde", advirtió. Según precisó, las señales suelen aparecer cuando el cuadro ya avanzó hacia estadios de mayor gravedad.
También te puede interesar: La construcción cae un 33,9% en la Patagonia Sur
Barreyro remarcó que el impacto de esta patología se incrementó durante los últimos años. "La principal causa de cirrosis en Argentina es el hígado graso. Eso ya está establecido", afirmó con base en los datos disponibles sobre enfermedades hepáticas crónicas.
A diferencia de lo que habitualmente se cree, el alcohol no ocupa el primer lugar entre los motivos que explican este crecimiento. El profesional indicó que la principal causa está vinculada con alteraciones metabólicas, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas aparece en segundo término.
El escenario adquiere mayor complejidad cuando diferentes factores se combinan. Una persona con hepatitis crónica, exceso de peso, diabetes o ingesta frecuente de alcohol puede sufrir una progresión más acelerada del daño hepático.
También te puede interesar: El campeón Inter goleó a Monza por 4 a 1 en Milán
"Todas las enfermedades del hígado pueden estar combinadas", puntualizó. También sostuvo que la presencia de grasa en este órgano aumenta la gravedad de otros problemas y eleva el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
En ese sentido, aclaró que la principal causa de muerte entre quienes reciben este diagnóstico no son necesariamente las afecciones hepáticas. "La principal causa de muerte de los pacientes con hígado graso son los problemas cardiovasculares. La segunda son las enfermedades oncológicas y la tercera, la enfermedad hepática", detalló.
La mayoría de los pacientes puede atravesar las primeras etapas sin advertir cambios en su organismo. Por esa razón, los controles médicos periódicos cumplen un papel central para identificar el cuadro antes de que se produzcan lesiones severas.
También te puede interesar: Paso de Jama cerrado y 290 camiones varados
Barreyro aclaró que no existen síntomas tempranos exclusivos. Algunas personas presentan cansancio, molestias difusas, pesadez en la zona superior derecha del abdomen, reflujo o distensión, aunque esas manifestaciones también pueden responder a la alimentación y a otros trastornos digestivos.
Los cambios en el color de la orina o la tonalidad amarillenta de los ojos aparecen en fases tardías. Para entonces, el paciente podría encontrarse ante una enfermedad hepática avanzada.
El especialista vinculó el crecimiento del problema con la obesidad, la diabetes, la hipertensión, la resistencia a la insulina y el aumento de la grasa visceral. También resaltó la importancia de la masa muscular, debido a que dos personas con igual peso pueden tener evoluciones diferentes si una de ellas presenta menor musculatura.
También te puede interesar: Hoy Racing - Boca cierran la jornada


"La grasa en el cuerpo es lo que genera el hígado graso", sintetizó. Sin embargo, aclaró que la actividad física puede reducir su acumulación en el órgano incluso cuando no se registran modificaciones en la balanza.
Durante la entrevista, Barreyro también se refirió a los suplementos, hierbas y preparados promocionados como soluciones para "desintoxicar" el hígado. Si bien algunos forman parte de una alimentación saludable, no existe evidencia de que puedan revertir por sí solos la enfermedad.
"No tienen efectividad en cuanto a restituir a un estado previo al estar enfermo", explicó. En ese contexto, mencionó la creencia popular sobre el consumo de limón y aclaró que puede colaborar con la digestión, pero no elimina específicamente la grasa acumulada.
También te puede interesar: Gimnasia y Esgrima sacó un punto de la galera en Paraná
"Hay una fantasía en eso. Ojalá fuera cierta", expresó. Luego insistió en que la mejor estrategia consiste en mantener una alimentación equilibrada, evitar el alcohol, no utilizar medicamentos innecesarios y realizar ejercicios regularmente.
La dieta debería incluir porciones proporcionadas de hidratos de carbono complejos, vegetales, frutas, legumbres, frutos secos, carnes blancas y cortes magros. También recomendó reducir el "picoteo" entre las comidas, ya que pequeñas ingestas pueden sumar una cantidad considerable de calorías a lo largo del día.
Ante un diagnóstico de hígado graso, Barreyro propuso tres medidas iniciales: suspender el consumo de alcohol, realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física e iniciar una consulta nutricional para aprender a comer de manera saludable.
Además, sugirió incorporar ejercicios de fuerza una o dos veces por semana. "La persona que hace actividad física puede disminuir la grasa del hígado sin cambios en el peso", destacó.
Aunque actualmente existen medicamentos utilizados para tratar la obesidad y otros dirigidos a determinadas enfermedades hepáticas, su indicación depende del grado de daño, la presencia de fibrosis y las condiciones metabólicas de cada paciente.
El gastroenterólogo mencionó los fármacos GLP-1, entre ellos liraglutida, semaglutida y tirzepatida, empleados para favorecer el descenso de peso. No obstante, advirtió que ninguna medicación sustituye la modificación de las conductas cotidianas.
"Si no cambiás tus hábitos, no hacés actividad física, no disminuís la ingesta de alcohol y no cambiás la base del problema, estás tapando el sol con las manos", enfatizó.
También alertó sobre quienes adquieren este tipo de productos sin receta con fines estéticos. Si bien pueden reducir el apetito y contribuir al adelgazamiento, resulta necesario pensar qué ocurrirá al suspenderlos y cómo se evitará recuperar el peso perdido.
Fuente: Primera Edición
- #salud
- #higado
- #graso
- #principal
- #causa
- #cirrosis
- #argentina
- #misiones


