El impacto de la crisis nacional golpea el carrito y empuja al endeudamiento
La pérdida del poder adquisitivo y los salarios estancados profundizan la crisis en Misiones. Crece el endeudamiento para comprar alimentos.

La crisis económica que atraviesa el país, profundizada por las medidas del Gobierno nacional, se siente con fuerza en el día a día de las familias misioneras. La combinación de una inflación que acumula más de 130 puntos en la gestión de Javier Milei y salarios que quedaron estancados transformó las pautas de consumo, obligando a los hogares a recortar gastos básicos, cambiar de marcas y recurrir de forma sistemática a las tarjetas de crédito y a préstamos personales para poder subsistir.
Al respecto, Carlos María Beigbeder, integrante de la Cámara de Comercio de Posadas (CCIP), analizó este escenario en un diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones. El empresario advirtió sobre la gravedad de la situación financiera de los trabajadores y señaló que "la pérdida del poder de compra real está muy por encima de las estimaciones oficiales".
El costo de vida alcanzó niveles inesperados ante ingresos que no acompañan la suba de precios. Según estudios privados, como el informe que publicó la consultora Analytica, "completar un carro de supermercado mensual cuesta cerca de 912 mil pesos", una cifra que supera los ingresos promedio de la provincia.
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En ese sentido, Beigbeder afirmó que "aquel empleado público que tiene un solo ingreso está por debajo de la pobreza" y que, si bien el sector privado está un poco mejor, "sigue estando por debajo de la línea de flotación". Cuando a ese presupuesto se le suman alquileres, servicios y gastos escolares, "las familias que dependen de un único salario quedan desprotegidas, obligando a que ambos adultos deban trabajar para subsistir".
Uno de los puntos más alarmantes de la crisis nacional es el mecanismo utilizado para adquirir la mercadería diaria. Ante la falta de efectivo, las tarjetas de crédito pasaron a ser el medio principal para comprar alimentos, generando un endeudamiento riesgoso.
El representante de la Cámara de Comercio explicó que "las compras con la tarjeta están siendo muy utilizadas", pero advirtió que "llega un momento que se paga el mínimo, el límite de la tarjeta y se va a quedar sin saldo, por lo que no se podrá a poder seguir financiando". Esta situación derivó en que creciera la cantidad de personas que sacan préstamos personales para pagar los plásticos que usaron para comprar comida.
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El comportamiento dentro de los comercios evidencia la recesión. Los consumidores abandonaron las primeras marcas en productos de limpieza e higiene para volcarse a las opciones más baratas, lo que genera un rápido desabastecimiento de las segundas y terceras marcas en las góndolas.
El consumo de carne vacuna registró una baja histórica debido a los altos costos. Beigbeder puntualizó que "se empieza a comprar arroz, fideos y se deja el asado como única opción, por ahí, una vez por mes, reemplazando la carne de vaca por opciones como el pollo o el cerdo para abaratar costos".
La parálisis del consumo impacta directo en la rentabilidad de las empresas misioneras. Para no perder clientes, los comerciantes optaron por dejar de cobrar recargos y absorber los costos financieros de las operaciones. Beigbeder manifestó que "en el plan de vender uno termina relegando hasta el costo que se genera por hacer una compra con tarjeta de crédito".
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Esta estrategia de supervivencia se da en un contexto de desprotección para las PyMEs a nivel nacional. Desde la CCIP señalaron que el Gobierno nacional "mira para otro lado ante el cese de actividades de miles de empresas en todo el país, lo que ya dejó a una gran cantidad de trabajadores en la calle".
Finalmente, sobre las expectativas del sector, reconocen que el ritmo de los aumentos se desaceleró a variaciones de entre el 2 por ciento y el 4 por ciento cada dos o tres meses, pero el problema persiste porque los salarios siguen congelados debido a la recesión nacional. Las proyecciones para lo que queda del año indican la continuidad de la actual meseta recesiva.
Fuente: Primera Edición
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