"El mayor tesoro es el presente, la vida es hoy"
Sugiere a sus alumnos de yoga agradecer al empezar el día. Los jóvenes, el aura, no olvidar de dónde se viene y una sentencia: "La felicidad está en las cosas simples"

Hace casi dos décadas se dio el primer contacto como alumna.
Y con los años la disciplina la conquistó hasta darle señales de que debía dar un vuelco a su vida.
Su vínculo con el rubro inmobiliario tenía que quedar atrás, por lo que necesitaba reconvertirse, oxigenarse y buscar una actividad que la llene.
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Y ahí se abrió la puerta de un mundo que desconocía, al cual primero miró de reojo y luego ya con las clases comenzó a atraparla.
Pamela Dávalos reflexiona, abre el baúl de los recuerdos para repasar de dónde viene y sentencia: "La felicidad está en las cosas simples".Empezó a dar clases porque su profesora de yoga le insistía y como le hacía tan bien "quería investigar de dónde venía, investigando descubrí todo un mundo".
Ahora ve médicos que dan la razón a la práctica del yoga, "cómo se relaciona la respiración con el cerebro, con bajar un cambio como decimos en Argentina.
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Me llama la atención que cada vez más personas vienen por prescripción médica", observa.Observa que la gente pierde el día a día al andar a las corridas y ve positivo un cambio en las redes.
Fotos: Marcelo RodríguezHace un par de semanas subió a sus redes una imagen con el momento en que arrancó todo.
"Era en un quincho", recordó, como también ese día que se llovió todo y pensó que nadie asistiría a la clase.
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Hasta que dos jóvenes aparecieron a pesar del temporal y ahí entendió que se debía a sus alumnos.¿Cómo defines al yoga?Como un camino de autoconocimiento, porque cuando comenzas a conocer tu cuerpo, observas tu mente.
Y en tu mente puede estar tu mejor amigo o tu peor enemigo, y cuando te haces amigo de vos mismo empezás a cuidarte.
Mucha gente anda a los tumbos por la vida y no sabe que puede generarse él mismo ese día, ese trabajo, esa relación, familia, porque puede echar la culpa afuera.
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Uno descubre que es responsable de todo eso, no para echarse la culpa, al contrario.
Tenemos un cuerpo y tenemos algo que aprender, no me pongo un cartelito de 'soy perfecta', al contrario 'hay que abrazar a la humanidad', eso nos hace más perfectos.¿Y por qué recién en las situaciones límite se busca nuestro bienestar?Porque no les hacemos caso a los mensajes, estamos en la cultura de generar dinero, éxitos, progreso.
Cosas externas a nosotros, la casa, tal trabajo para ganar tanto.
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Ponemos todo en el futuro y en el presente está toda la energía, siento que nos criaron de esa forma.
Cada vez más la gente busca estar en el presente y apreciar lo que tiene, lo incentivo mucho en mis clases.
Les digo a mis alumnos: 'Si empezamos el día agradeciendo tres cosas antes de levantarse les va a cambiar el día'; y muchas veces no nos damos cuenta, la cabeza no para y esa energía te baja la vibración y ahí también nos enfermamos.
Mis alumnos me dijeron 'hablemos de esto', impresionante el cambio.
Un alumno de 23 años me dice 'soy uno cuando vengo a yoga y uno cuando no vengo'.
Tienen otra forma de responder ante el conflicto.¿Más jóvenes buscan esos canales para lograr el equilibrio?Sí, hay una apertura muy grande; y hasta la forma de hablar.
El aura es algo que se descubrió en la India hace 5 mil años, y es nuestro campo energético, esa energía que uno irradia es nuestra aura.
Y los chicos hoy tienen un montón de palabras que hablan de esa energía, chakras, cosas que tienen que ver con parar un poco, observar algo más allá del cuerpo.
No sólo somos un cuerpo, pero lo tenemos que cuidar, es nuestro vehículo.
Como somos más que un cuerpo vas a observar que te baja la energía.
Te das cuenta cuando ves algo que te enoja o algo que sea alegre y te sube la energía.¿Con esto se derribaron algunos prejuicios sobre el yoga o la práctica holística?Siguen, pero hay un porcentaje muy grande de gente que se abrió, antes lo mezclaban con la religión y hoy se sabe, hasta los médicos lo recomiendan.
La psicóloga le envió a una mujer -hoy alumna suya- (a practicar yoga) y otra le preguntó si podía constelar y le respondió que sí.
Hay más apertura.¿Dónde encontramos la felicidad?Es básico encontrar que las cosas simples, del día a día, son las que hacen la vida.
En base a eso encontrás la felicidad y podrás lograr cualquier cosa afuera.
No está mal querer cosas materiales, el tema es que no se vaya el foco a futuro y tu vida está pasando ahora.
Hoy es el mayor tesoro, que no pasen días en que no te hayas reído, disfrutado, eso cambió en mi vida.
Hay que ser consciente de que la vida es hoy.En ese sentido, ¿cuánto influiron las redes en mostrar 'tenés que ser esto'?Había una corriente hasta hace poco de mostrar perfección, la vida perfecta.
Y ahora la gente se aburrió de eso, incluso las fotos son más espontáneas, y los que venden en redes empezaron a observar que hay que mostrar más la realidad, eso conecta con la gente.¿Cuál es el desafío una vez que tenés que afrontar una clase y transmitir tus conocimientos; ¿Y cómo lo manejás?Lo tomo más natural después de unos años.
Siempre digo en la clase de yoga que no se comparen con nadie, puede ser que salga una postura que a otros no.
Y no está mal, si sientes que estiraste las piernas, el femoral, está bien.
Hay que valorar y después respirar… en una clase se dan cuenta que esa noche durmieron bien.
Les digo 'cuéntenme cómo se sintieron', no tiene que haber exigencia.
Tenemos que tratar de llegar a una postura dentro de lo que estudiamos, hacemos las posturas que sé que tenemos que dar.
Como decía mi profe Delia, busco que se lleven a la casa lo que hacemos.¿Cuál es el denominador común en las personas que vienen a practicar yoga?El estrés es un denominador común en casi todos y muchos vienen con dolores cervicales.
Y a la gente que trabaja muchas horas en la oficina le duele mucho la cintura y las personas que están mucho tiempo paradas.
Y hoy tengo un grupo que hace mucho vienen que no es negociable no venir, ya tenemos reuniones.¿Qué ves en la sociedad?Observa, según lo que veo, que en general hay una corredera cotidiana en la gente, que se pierde el día a día.
El estrés y lograr cosas materiales los separa de sus hijos, familia… mucha gente veo que lo tiene por obligación.
Y por otro lado, veo ese cambio en la sociedad de los más jóvenes que vieron a sus padres sufrir por plata, para llegar a algo, porque no le dieron atención y hoy no quieren eso, quieren algo diferente.
Veo una bifurcación de conciencia en la gente, los chicos más jóvenes buscan algo pero no a costa de, quieren algo más liviano.
No quiero dejar su vida en una oficina.Y en esa dinámica, ¿las relaciones humanas se volvieron más complejas?Sí, sí… Las redes nos arruinaron bastante a todos.
Se dice que estamos cerca porque estamos más conectados, pero el 'hola, como estás' no lo tenemos tanto.
Se busca menos relacionarse entre personas o una buena charla, que por ahí digo 'hay un patrón que está regresando' porque las personas se están cansando de las redes.
Y apoyo que así sea.Clasificar barreras puede resultar difícil.
Se buscan las formas, pero hay nudos que parecen imposibles de desatar.
"Hay muchas personas que quieren lograr algo y siempre se les traba algo", subraya.
"Por ejemplo la pareja; y siempre atraen el mismo tipo de hombre.
Y a veces constelás y la persona nunca fue vista por su padre o no lo conoció.
Hay un vacío en su sistema familiar que va a ser el mismo patrón", agrega.Y relata su experiencia personal: "Yo misma constelé y había un camino de figuritas de mujeres que pasaron sufrimientos, me amigué con mi parte femenina y mi abuela paterna, no la sentía tan cercana.
Ella era modista y me emocionó conocer un montón de cosas de ella, fue como acercarme.
Después de eso encontré a la pareja que tengo hoy".En ese sentido, cree que "fui trascendiendo un poco más, viendo la relación que hay entre nuestros centros energéticos".
"Por ahí recibís energía y das energía, donde está tu estómago sale uno y tomás energía con las personas que más estás y tenés una relación de amor, son como hilos.
Y cuando se corta tenés que sanarlos", explica.Cuando se consigue algo, ¿uno nunca debe olvidarse de dónde arrancó?Claro.
No perder eso donde empezamos porque no creíamos que íbamos a lograr algo; Tenía un objetivo y cuando lo tenés no olvidarte eso, porque hace que valores.
Y lo apreciás, es como agradecer, te atrae más cosas buenas.
Algo que me encantó de mi profe es que hacemos yoga pero estamos en Occidente.
Y no nos criamos como un yogui de la India aislado de toda preocupación.
Teníamos que valorar más porque estamos en una sociedad donde no todo es energía tangible, hay que pagar la luz y el agua.
Los que estamos en este camino de autoobservación, vale muchísimo lo que hacemos, por no perdernos en el hacer, hacer y hacer.
Buscamos un medio: disfrutar ya la vez evolucionar en la inconsciencia, porque eso de valorar de dónde venimos y las cosas simples te hacen tener una energía diferente y atraés gente diferente.
Fuente: El Territorio
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