El microcentro a paso de hombre: los carriles exclusivos cumplen un año entre quejas y demoras
A poco más de un año de la puesta en marcha del sistema de carriles exclusivos para colectivos en las principales arterias de San Miguel de Tucumán, el debate

A poco más de un año de la puesta en marcha del sistema de carriles exclusivos para colectivos en las principales arterias de San Miguel de Tucumán, el debate sobre su efectividad sigue tan vigente como el primer día. Lo que nació como un plan integral para agilizar el transporte público de pasajeros y desalentar el uso del auto particular en el corazón de la capital, hoy muestra un balance dividido entre la mejora en las frecuencias de las líneas y el colapso vehicular en las calles adyacentes.
Ejes clave como las calles Santiago, Córdoba, Jujuy y Salta modificaron su fisonomía de manera definitiva. Para los usuarios de los colectivos, el beneficio es palpable: los tiempos de viaje dentro de las cuatro avenidas se redujeron significativamente en las horas críticas. Sin embargo, para quienes se mueven en vehículos particulares o manejan comercios en las zonas afectadas, el panorama es radicalmente opuesto.
Las dos caras de la misma calle La prohibición de estacionar en las cuadras con carriles exclusivos y la restricción para que los autos particulares giren a la derecha abrieron dos frentes de conflicto que el municipio todavía intenta encauzar:
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Comercio en alerta: Propietarios de locales ubicados sobre las calles con carriles exclusivos aseguran que las ventas cayeron debido a la imposibilidad de que los clientes frenen un instante o encuentren estacionamiento cerca. Los rubros más afectados son las farmacias, los locales de cargas pesadas y las fiambrerías o pollerías de barrio.
El «efecto embudo»: Al concentrar los colectivos en un solo carril y dejar el resto de la calzada para los autos, las calles paralelas que no tienen esta restricción (como San Martín o Corrientes) colapsaron. En las horas pico de ingreso escolar o bancario, cruzar el centro tucumano en auto puede demandar hasta 40 minutos.
«Entendemos que el transporte público debe tener prioridad, pero la falta de lugares de carga y descarga nos está fundiendo. Los proveedores no tienen dónde parar y los clientes directamente eligen ir a comprar a las avenidas fuera del centro», se quejó el dueño de un histórico bazar de la calle Santiago al 400.
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¿Hacia dónde va el tránsito de la capital? Desde las áreas de movilidad urbana de la Municipalidad defienden la medida y aseguran que es el único camino viable para una ciudad cuya infraestructura colonial ya no soporta el parque automotor actual. No obstante, admiten que el próximo paso clave debe ser la sincronización inteligente de los semáforos y un control más estricto sobre las motocicletas, que suelen invadir los carriles exclusivos generando situaciones de peligro constante.
Con la promesa de nuevas etapas que podrían extender el sistema a otras avenidas de acceso a la capital, los tucumanos se debaten a diario entre la comodidad de un colectivo que viaja más rápido y la odisea de renegar con el volante en un microcentro cada vez más blindado.
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Fuente: El Federalista
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