El momento de despertar
Karina Holoveski Mujer Medicina-Chamana. Whatsapp: 3765-110223 Hay momentos en la vida en los que creemos que despertar significa aprender a controlar todo lo que nos sucede. Pensamos que ser fuertes es no quebrarnos, que ser conscientes es tener siempre una respuesta y que recuperar nuestro poder significa tomar el mando de cada experiencia, pero existe […]

Karina Holoveski Mujer Medicina-Chamana. Whatsapp: 3765-110223
Hay momentos en la vida en los que creemos que despertar significa aprender a controlar todo lo que nos sucede. Pensamos que ser fuertes es no quebrarnos, que ser conscientes es tener siempre una respuesta y que recuperar nuestro poder significa tomar el mando de cada experiencia, pero existe una sabiduría todavía más profunda, la del alma que comprende que no todo necesita ser conquistado.
Durante mucho tiempo podemos vivir como esclavos de nuestras circunstancias, permitiendo que cada pérdida, cada herida, cada rechazo, cada palabra y cada acontecimiento nos diga quiénes somos hasta que llega un día en que algo despierta dentro de nosotros y descubrimos que podemos elegir. Que podemos poner límites. Que podemos decir sí y también decir no. Que podemos retirarnos de aquello que nos destruye. Que podemos cambiar de dirección. Que nuestra historia no tiene por qué convertirse en nuestro destino.
También te puede interesar: Asaltaron a punta de pistola a un joven que realizaba delivery
Ese descubrimiento es sagrado. Es el momento en que dejamos de entregar nuestra vida al mundo exterior y comenzamos a recordar nuestra soberanía. Pero el camino espiritual no termina allí porque también existen momentos en los que la vida no nos pide luchar, nos pide confiar.
Nos pide dejar de querer comprenderlo todo. Nos pide abrir las manos, permitir que algo termine y aceptar que algunas respuestas todavía no han llegado.
El verdadero iniciado no es quien controla siempre su vida. Es quien ha aprendido a escuchar profundamente y puede levantarse con toda la fuerza de su espíritu y defender su verdad, pero también puede inclinar la cabeza ante el misterio y reconocer: "Esto no depende de mí". Cuando dejamos de identificarnos con nuestras reacciones, comprendemos algo maravilloso: aquello que verdaderamente somos, permanece. Por eso la madurez espiritual consiste en volvernos suficientemente conscientes para no hacer una identidad de cada experiencia sino un espacio donde la vida simplemente ocurre y nosotros podemos contemplarla con amor, presencia y consciencia.
También te puede interesar: Destacada actuación de las chicas de Gorriti
Y quizá allí se encuentre una de las formas más puras de libertad, hacer lo que corresponda cuando llegue el momento y después soltar incluso la necesidad de tener razón sobre el camino elegido, teniendo la sabiduría para reconocer que ninguna experiencia que atraviese nuestra existencia tiene el poder de definir la inmensidad de lo que verdaderamente somos. Porque somos mucho más que aquello que nos sucede. Somos presencia. Somos consciencia. Somos espíritu. Somos ese espacio infinito donde la vida se manifiesta. Y donde, finalmente el alma recuerda que siempre fue libre. Nos vamos acompañando. 💖
Fuente: Primera Edición
- #sexto-sentido
- #momento
- #despertar
- #misiones


