El Mundial de Chile 1962 y la odisea de seguir el fútbol en directo antes de la tecnología satelital
La histórica cobertura de la Copa del Mundo de 1962 exigió un despliegue radial sin precedentes en Sudamérica, mientras las cintas de televisión viajaban en avión para emitirse días después.

El campeonato Mundial de fútbol celebrado en Chile en el año 1962 representó un quiebre absoluto en la forma en que las audiencias globales consumían el deporte masivo. Fue la última cita ecuménica de la FIFA que se desarrolló por completo sin el soporte de las transmisiones satelitales directas.
Para millones de aficionados en todo el planeta, el torneo continental significó una prueba de paciencia y un retorno obligado a las plataformas tradicionales de comunicación. La inmediatez tal como se conoce en la actualidad era una utopía tecnológica en los inicios de aquella década.
Buenas noticias en la Selección Argentina: Tagliafico volvió al grupo y Messi se entrenó con una sonrisa pensando en Austria
La falta de redes de satélites comerciales obligó a las cadenas de televisión de Europa y de gran parte de América a diseñar estrategias logísticas verdaderamente complejas. Los partidos grabados no podían emitirse en directo para los países alejados del territorio organizador.
Las cintas de video magnetofónico que registraban los noventa minutos de cada juego debían ser transportadas físicamente desde las sedes chilenas hasta los distintos aeropuertos. El destino final de este valioso material eran los estudios de los canales en el exterior, donde las audiencias esperaban, ávidas, por ver el trámite de los encuentros.
Bajo estas condiciones de "delay" visual, la radiofonía era la reina indiscutida de la difusión en directo de esas semanas de competencia. Los relatores de las principales emisoras debieron viajar para transformarse en los ojos de continentes enteros.
La transmisión por onda corta presentaba enormes dificultades técnicas debido a las interferencias constantes y a las condiciones climáticas cambiantes de la cordillera. A pesar de los ruidos de fondo, las voces de los periodistas mantenían en vilo a las poblaciones locales.
En las grandes ciudades de la región austral, las familias se congregaban alrededor de los receptores hogareños para escuchar las alternativas de los partidos vespertinos. Cada anotación se festejaba con delay debido a los retrasos propios de las conexiones radiales.
Los periódicos impresos de la época complementaban esta experiencia a través de crónicas exhaustivas que incluían diagramas detallados sobre las jugadas principales. Los fotógrafos debían revelar sus rollos con toda la rapidez posible para enviar las imágenes por sistemas de telefoto a los medios.
Historia pura en Canadá: aplastó 6-0 a una pobre Qatar, logró su primer triunfo en un Mundial y acaricia los 16avos de final
El público europeo padecía aún más la distancia geográfica y horaria respecto a los estadios de Santiago, Viña del Mar, Rancagua y la lejana sede de Arica. Para ellos, los goles importantes eran relatos abstractos que cobraban forma visual varias jornadas más tarde.
Las salas de cine desempeñaron un rol fundamental en la propagación de los pasajes futbolísticos más destacados mediante los tradicionales noticieros de la pantalla grande. Los espectadores pagaban sus entradas con el único fin de observar los goles en resúmenes breves.
Aquellas filmaciones cinematográficas en blanco y negro, que llegaban con un retraso de hasta una semana, mostraban la crudeza de un juego caracterizado por la fricción física. Las imágenes diferidas agigantaban los mitos de los futbolistas que triunfaban en canchas distantes.
La mítica victoria de la selección brasileña o las batallas campales disputadas en el campo de juego se transformaron en leyendas orales antes de ser constatadas por los ojos del público. La imaginación popular rellenaba los vacíos informativos que la técnica de la época dejaba libres.
Este panorama de desconexión masiva comenzó a transformarse radicalmente apenas un mes después de la finalización del campeonato de fútbol en territorio sudamericano. El lanzamiento del satélite Telstar I en julio de ese mismo año inauguró formalmente la era de las telecomunicaciones globales.
Fuente: Perfil
- #deportes
- #mundial
- #chile
- #1962
- #odisea
- #seguir
- #futbol
- #directo
- #antes
- #tecnologia
- #satelital
- #a35.phtml
- #buenos aires + caba


