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El Niño obliga a ampliar la respuesta: Misiones incorpora nutrición al plan de emergencia

Protección Civil creó una red de nutrición para asistir a evacuados y orientar sobre alimentos ante cortes de luz, falta de agua, crecidas

Por Gabriela Loreiro8 min de lectura
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El Niño obliga a ampliar la respuesta: Misiones incorpora nutrición al plan de emergencia
El Niño obliga a ampliar la respuesta: Misiones incorpora nutrición al plan de emergencia · Foto: Primera Edición

Los sucesivos temporales que durante septiembre dejaron numerosas  familias afectadas en nueve municipios de Misiones terminaron de mostrar que una emergencia climática no se agota cuando cesa la lluvia o cuando una familia logra salir de una vivienda comprometida. Después aparecen otras necesidades menos visibles: dónde alojarse, cómo cocinar, de qué manera conservar los alimentos y qué hacer cuando faltan durante varias horas la energía eléctrica, el agua segura o la refrigeración.

Con ese escenario como referencia y ante una primavera atravesada por un El Niño fuerte o muy fuerte, la Provincia comenzó a sumar una nueva pieza a su esquema de contingencia: una Red Provincial de Nutrición en Emergencia, destinada a acompañar tanto a las personas evacuadas como a la población que pueda quedar temporalmente sin servicios básicos durante un evento meteorológico.

"Una emergencia meteorológica no significa solamente que se te vuele el techo o que quedes bajo agua. Podés quedar sin energía eléctrica, que hoy por hoy es una emergencia", explicó el subsecretario de Protección Civil, Enrique "Kike" Parra, durante una entrevista con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

La iniciativa comenzó a articularse con profesionales de nutrición del IPS y del Colegio de Nutricionistas, según detalló el funcionario, y ya empezó a generar recomendaciones prácticas sobre conservación y preparación de alimentos en situaciones en las que las condiciones domésticas habituales dejan de estar disponibles.

El objetivo no es solamente saber qué comida llevar a un centro de evacuados. También implica responder preguntas mucho más cotidianas: cuánto tiempo puede conservarse una carne si se corta la luz, qué sucede con los alimentos del freezer, cómo manejar productos lácteos o qué preparaciones resultan más seguras cuando no existe refrigeración adecuada.

Ese tipo de cuidados ya forma parte de las recomendaciones que el Ministerio de Salud Pública reforzó a comienzos de septiembre frente a los escenarios asociados a El Niño. El organismo pidió extremar la higiene, garantizar agua segura, evitar alimentos que hayan tomado contacto con agua de inundación y descartar perecederos que hayan perdido adecuadamente la cadena de frío.

Parra explicó que la nueva red surge de mirar la emergencia más allá de la primera respuesta. El Plan Provincial contempla equipos encargados de asistencia material, evacuación y distribución de elementos básicos, pero una permanencia prolongada fuera del hogar obliga a resolver otras condiciones. "Si tenemos evacuados en diferentes escuelas, pueden ser cinco, diez o cincuenta, es obvio que a esas personas hay que darles de comer", planteó.

Según indicó, las escuelas serán utilizadas como espacios de evacuación ante eventuales situaciones que obliguen a desplazar familias, particularmente en localidades ubicadas sobre la costa del río Uruguay. En esos lugares, el trabajo de los nutricionistas permitirá organizar recomendaciones adaptadas a una realidad diferente de la doméstica.

"La gente que está ahí no va a estar en su casa, donde tiene una olla, una cocina o un calentador. Va a estar en una situación de emergencia", explicó.

Eso puede significar disponer de menos agua, dificultades para cocinar, ausencia de refrigeración o limitaciones para conservar productos frescos. Por eso, la red comenzará a difundir pautas tanto para los centros de evacuación como para familias que, aun sin abandonar sus viviendas, sufran consecuencias indirectas de una tormenta.

Parra puso como ejemplo un corte eléctrico de diez, doce o catorce horas. Una familia puede no haber sufrido daños estructurales y, sin embargo, enfrentarse a la pérdida de alimentos o a riesgos sanitarios si desconoce cómo manejar aquello que quedó dentro de heladeras y freezers.

De esa manera, la preparación busca incorporar una dimensión sanitaria a un sistema de respuesta que durante las últimas semanas debió actuar reiteradamente frente a granizo, lluvias intensas, fuertes vientos y daños sobre viviendas.

La organización también alcanza a la ayuda solidaria que suele aparecer inmediatamente después de una emergencia. Parra aclaró que no habrá un centro provincial de acopio de donaciones y que Protección Civil tampoco prevé contar con un depósito para recibir alimentos, agua, ropa u otros elementos aportados por particulares.

"Todas las donaciones que la gente pueda hacer frente a una situación puntual tienen que hacerse en cada municipio, al intendente con su equipo, que son los que comandan la situación en cada lugar", indicó.

La Provincia mantendrá otro circuito: adquirirá y distribuirá los elementos destinados a la asistencia estatal, mientras las colaboraciones particulares serán canalizadas localmente. La decisión busca que la ayuda llegue directamente al sitio donde se produjo la emergencia y se organice de acuerdo con las necesidades concretas relevadas por cada municipio.

Ese esquema coincide con la modalidad aplicada durante los últimos temporales, cuando la Provincia articuló con intendencias la asistencia, reconstrucción de viviendas, recuperación de tendidos eléctricos y relevamiento de las familias afectadas.

La puesta en marcha de estas herramientas ocurre mientras Protección Civil se prepara para los meses que considera potencialmente más complejos. Parra recordó que los distintos modelos meteorológicos vienen señalando desde mediados de año a octubre, noviembre y diciembre como el período de mayor incidencia, aunque remarcó que se trata de pronósticos y que la evolución efectiva puede desplazarse hacia otros meses.

El dato coincide parcialmente con el informe más reciente del Servicio Meteorológico Nacional: las condiciones actuales corresponden a una fase de El Niño, y los modelos asignan una probabilidad del 100% de continuidad durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con intensidad fuerte o muy fuerte.

Parra señaló que los modelos que sigue Protección Civil proyectan la influencia del fenómeno durante los próximos meses y ubican su etapa más intensa hacia el último trimestre del año, en coincidencia con lo que declaró  el jefe de Meteorología y Prevención de Riesgos Naturales de Posadas, Favio Cabello, también diálogo con FM de las Misiones.

Pero el problema, insistió, no debe reducirse únicamente a las crecientes del río Uruguay. Una crecida ofrece, dentro de ciertos márgenes, mayores posibilidades de seguimiento. Las lluvias aguas arriba en Brasil, las descargas hidroeléctricas y la evolución del nivel del río permiten construir escenarios con varias horas de anticipación.

Más difíciles son los fenómenos de desarrollo rápido.

"También hay que estar muy atentos a cosas como la que pasó en San Pedro hace dos semanas", señaló en referencia al temporal que afectó a la zona norte provincial. Allí, un evento con características tornádicas en Cruce Caballero dejó 22 familias damnificadas y una víctima fatal, dentro de una serie de tormentas que terminó afectando a centenares de hogares en nueve municipios.

Por eso, cuando desde la radio le preguntaron si la principal preocupación debía concentrarse en la costa del Uruguay, Parra respondió que la vigilancia tendrá que mantenerse sobre todos los tipos de eventos severos. Entre ellos mencionó granizadas, vientos intensos y precipitaciones extremadamente concentradas.

"Podés tener 150 o 200 milímetros de agua en una hora, una hora y media o dos horas, que generan inundaciones repentinas en lugares donde por ahí no es normal que se inunde", explicó.

La advertencia apunta precisamente a una de las características más difíciles de manejar: un sitio puede no tener antecedentes frecuentes de inundaciones y sufrir igualmente anegamientos si una cantidad extraordinaria de agua cae en muy poco tiempo.

La Provincia viene reforzando distintos componentes del sistema preventivo. Alerta Temprana amplió la vigilancia y actualización de información meteorológica, mientras Protección Civil, Cambio Climático y otros organismos provinciales profundizaron la coordinación para actuar frente a eventos extremos.

Parra resumió el criterio que pretende sostener Protección Civil ante este escenario: "No hay que asustar a la gente, pero tampoco le podemos esconder la información". Para él, el objetivo es que conocer el riesgo permita prepararse y no generar alarma.

Dentro de ese esquema, uno de los avances más concretos aparece sobre la cuenca del río Uruguay. Parra explicó que el intercambio de información con Brasil se fortaleció después de reuniones entre autoridades misioneras y brasileñas, incluyendo encuentros con representantes vinculados con la operación hidroeléctrica aguas arriba.

Según detalló, la coordinación permite actualmente que El Soberbio disponga de unas 16 o 17 horas entre el momento en que se incrementan determinadas descargas aguas arriba y su impacto posterior sobre esa localidad.

"Eso le da más tiempo para comenzar con la evacuación y que, llegado el momento en que el río crezca, no afecte a la casa con la familia adentro", explicó. El monitoreo de la central de Foz do Chapecó ya demostró su importancia durante las crecidas de septiembre. El 12 de este mes, una descarga extraordinaria aguas arriba anticipó un nuevo aumento del Uruguay y el cierre preventivo del paso entre El Soberbio y Porto Soberbo.

Para Protección Civil, ese margen de tiempo permite transformar información hidrológica en decisiones concretas: comenzar antes un traslado, retirar bienes o anticipar el cierre de zonas expuestas. La crecida, en ese sentido, resulta más predecible que una tormenta localizada con granizo o vientos severos.

La situación de las represas brasileñas también apareció durante la entrevista a raíz de mensajes que circulan en redes sociales. Parra señaló que cualquier infraestructura de esa magnitud implica naturalmente un riesgo que requiere monitoreo, pero aseguró que Protección Civil no recibió información oficial sobre represas fisuradas o instalaciones que presenten actualmente algún inconveniente estructural.

"No hay nada informado oficialmente de ninguna que esté fisurada ni de ninguna que tengamos a la vista con un problema", respondió. La precisión cobra importancia frente a publicaciones y cadenas que suelen multiplicarse cuando aumenta el caudal de los ríos y que pueden mezclar datos reales sobre descargas con versiones no verificadas sobre supuestas fallas.

Mientras tanto, el trabajo provincial se concentra en aquello para lo que sí existen señales consistentes: una primavera con El Niño activo, mayor probabilidad de lluvias intensas y la posibilidad de que distintos tipos de emergencias se repitan durante los próximos meses. Y ahí aparece el sentido de incorporar nutrición al esquema. Porque una familia puede no perder el techo ni quedar rodeada por el agua y, sin embargo, atravesar una emergencia cuando permanece horas sin electricidad, pierde la refrigeración de sus alimentos o debe abandonar temporalmente su vivienda.

La preparación, entonces, ya no se limita a saber cómo evacuar. También empieza a preguntarse cómo alimentar de manera segura a quienes tuvieron que hacerlo.

Fuente: Primera Edición

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