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El Niño "ya se siente en todo Brasil, de sur a norte"

El Niño se fortalece en Brasil y podría alcanzar intensidad excepcional. El sur enfrenta lluvias e inundaciones, mientras crece el riesgo...

Por Gabriela Loreiro7 min de lectura
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El Niño “ya se siente en todo Brasil, de sur a norte”
El Niño “ya se siente en todo Brasil, de sur a norte” · Foto: Primera Edición

Brasil comenzó a sentir los efectos asociados al fortalecimiento deEl Niño, con escenarios climáticos opuestos entre las distintas regiones del país: lluvias intensas y mayor riesgo de inundaciones en el sur, mientras que en la Amazonia, el nordeste y parte del centro del territorio crece la preocupación por la sequía, la escasez hídrica, las altas temperaturas y los incendios.

El secretario nacional de Protección y Defensa Civil, Wolney Wolff, afirmó esta semana en una entrevista con el programa oficial A Voz do Brasil que los impactos del fenómeno "ya se sienten en todo Brasil, de sur a norte". La propia Rádio Gov, perteneciente a la Empresa Brasil de Comunicação (EBC), resumió el escenario con lluvias por encima de la media, vendavales y ciclones en el sur y sudeste, y condiciones de sequía en el norte, nordeste y centro-oeste.

La advertencia coincide con la última actualización del Climate Prediction Center de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicada el jueves 13 de agosto. El organismo confirmó que El Niño continúa fortaleciéndose y estimó en más del 90% la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante los próximos meses.

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Los datos más recientes muestran que durante julio la región Niño 3.4, utilizada como una de las principales referencias para medir el fenómeno, tuvo una anomalía de temperatura de 1,4 °C por encima de lo normal, mientras que en sectores del Pacífico ecuatorial oriental el calentamiento ya superó los 2 °C. NOAA calcula además una probabilidad del 69% de que entre octubre y diciembre se alcance un episodio de magnitud histórica, superior a los registrados desde 1950 de acuerdo con el indicador utilizado por el organismo.

La Defensa Civil de Santa Catarina, que actualizó su evaluación el jueves, elevó todavía más la señal de alerta: citando las últimas proyecciones de NOAA, indicó una probabilidad del 93% de que El Niño alcance intensidad muy fuerte entre septiembre y octubre y del 95% de que permanezca en esa categoría entre octubre y diciembre.

El escenario resulta especialmente sensible para los estados del sur de Brasil, vecinos de la región mesopotámica argentina. La previsión oficial conjunta elaborada por INMET, INPE, Cemaden, la Agencia Nacional de Aguas (ANA), el Servicio Geológico de Brasil, Defensa Civil y Censipam señala que durante el trimestre agosto-septiembre-octubre existe una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores normales en la Región Sur, mientras que gran parte del centro y norte del país tendría precipitaciones inferiores a las habituales.

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Los efectos de las últimas jornadas ofrecen una muestra de la vulnerabilidad de la región. La Defensa Civil de Santa Catarina informó este viernes que 14 municipios habían sufrido daños como consecuencia de lluvias intensas, fuertes vientos y granizo entre la noche del jueves y la madrugada del viernes.

En Bela Vista do Toldo fueron contabilizadas 42 viviendas dañadas, mientras que Papanduva reportó otras 40 y declaró la situación de emergencia. En Braço do Norte, un deslizamiento obligó a evacuar tres viviendas y dejó a tres familias fuera de sus hogares, mientras que otras localidades registraron anegamientos, caída de árboles, granizo y daños en edificios.

Este sábado, la Defensa Civil catarinense mantenía el monitoreo por lluvias persistentes y temporales aislados, aunque las condiciones comenzaban a perder intensidad a lo largo de la jornada. En Río Grande do Sul, las autoridades también mantenían activas advertencias por inestabilidad, tormentas con granizo y viento en el norte del estado, además de un riesgo considerado muy alto de inundación del río Jacuí en Dona Francisca.

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El último Panel El Niño 2026-2027 elaborado por los organismos brasileños señala, además, que los niveles del río Uruguay permanecen por encima de los valores históricos habituales para esta época, después de las lluvias acumuladas durante las últimas semanas. También se registraron inundaciones en cuencas de los ríos Caí, Taquari, Uruguay y Sinos.

Los especialistas aclaran, sin embargo, que un temporal o una inundación particular no pueden atribuirse automáticamente y de manera exclusiva a El Niño. El fenómeno modifica las probabilidades y favorece determinados patrones atmosféricos, pero los eventos concretos dependen de la interacción con frentes, sistemas de baja presión y otras condiciones meteorológicas. La Defensa Civil catarinense remarcó precisamente que un El Niño fuerte no implica que todo el territorio vaya a recibir lluvias extremas ni que los impactos sean uniformes.

Mientras el sur se prepara para un exceso de agua, las perspectivas son prácticamente opuestas para gran parte de la Amazonia, el nordeste y el centro-oeste brasileño.

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El último informe del Panel El Niño proyecta para agosto, septiembre y octubre precipitaciones por debajo de la media en amplios sectores del centro-norte de Brasil, especialmente en las regiones norte y nordeste y en buena parte del centro-oeste. A la vez, se esperan temperaturas superiores a lo habitual en prácticamente todo el país.

Para la Amazonia Legal, el Censipam prevé lluvias inferiores a los valores históricos en zonas de Amazonas, Pará, Amapá, Roraima, Maranhão, Rondônia, Acre y el norte de Tocantins. La preocupación radica en que El Niño puede retrasar el comienzo de la estación lluviosa y prolongar las condiciones secas durante parte de la primavera.

Ese escenario puede dificultar la recuperación de los niveles de los ríos, reducir la humedad del suelo y elevar considerablemente el riesgo de incendios forestales. El monitoreo oficial para agosto-octubre ya muestra una expansión de las áreas bajo "alerta alto" por riesgo de fuego, especialmente sobre el centro-oeste y gran parte del norte brasileño.

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Wolff recordó que la Amazonia ya sufrió entre 2023 y 2024 una crisis hídrica severa, cuando la bajante de grandes ríos perjudicó la navegación y complicó el abastecimiento y las actividades productivas. Frente a una posible repetición de ese escenario, la Defensa Civil trabaja con los estados y municipios para anticipar medidas de contingencia. La estrategia federal contempla especialmente el riesgo de aislamiento de poblaciones ribereñas, indígenas y otras comunidades dependientes de los cursos de agua.

La dimensión de las previsiones llevó al Gobierno brasileño a organizar una respuesta nacional antes de que El Niño alcance su período de mayor intensidad. De acuerdo con información oficial del Gobierno federal, se dispuso un plan por R$ 1.335 millones destinado a preparación y respuesta frente a posibles eventos extremos. La denominada Sala de Situación de El Niño reúne a 24 ministerios e instituciones vinculados con meteorología, recursos hídricos, Defensa Civil, salud, abastecimiento, energía y prevención de incendios.

Del monto total, R$ 998 millones se destinarán a abastecimiento de alimentos, seguridad alimentaria, salud y monitoreo hidrológico, mientras que R$ 337 millones corresponden a acciones de fiscalización ambiental, prevención y combate de incendios forestales.

El plan incluye R$ 850 millones para adquirir 180.000 toneladas de maíz y 310.000 toneladas de arroz con el objetivo de reforzar los stocks públicos. También se reservaron R$ 65 millones para distribuir 350.000 canastas de alimentos entre poblaciones consideradas especialmente vulnerables y otros R$ 25 millones para monitorear los niveles de los ríos.

El Gobierno también analiza medidas para garantizar reservas de combustible en localidades y corredores logísticos que podrían quedar afectados por la caída de los niveles fluviales. En salud, la planificación incorpora el riesgo de una mayor circulación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue, zika y chikungunya, además de las consecuencias sanitarias derivadas de olas de calor, inundaciones y sequías.

De esta manera, Brasil se prepara para atravesar durante los próximos mesesdos extremos de un mismo fenómeno: un sur expuesto a mayores precipitaciones, crecidas e inundaciones y un centro-norte donde el déficit hídrico y las altas temperaturas pueden agravar la sequía y los incendios.

La incertidumbre está ahora en la intensidad que finalmente alcanzará El Niño. La señal más reciente de NOAA indica que el fenómeno continúa fortaleciéndose y que la probabilidad de un episodio muy fuerte supera el 90%, mientras que existe un 69% de posibilidades de que durante el último trimestre de 2026 alcance una magnitud superior a la de cualquier episodio registrado desde 1950 bajo el indicador utilizado actualmente.

Fuentes: Medios Digitales

Fuente: Primera Edición

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