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El nuevo examen de la selección argentina: por qué Suiza puede plantearle el partido más complejo del Mundial

Después de superar a Egipto, la "Scaloneta" enfrentará un rival que puede jugar de distintas maneras y obligarla a salir de su zona de confort. Las claves tácticas del duelo por un lugar en semifinales.

Por Bruno Farano4 min de lectura
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El nuevo examen de la selección argentina: por qué Suiza puede plantearle el partido más complejo del Mundial
El nuevo examen de la selección argentina: por qué Suiza puede plantearle el partido más complejo del Mundial · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

Cada fase eliminatoria cambia el tipo de examen. Argentina pasó a velocidad crucero por la fase de grupos, superó el incómodo duelo contra Cabo Verde, sobrevivió al desafío de Egipto y ahora se encontrará con un rival diferente. Suiza no llegó a los cuartos de final por casualidad; es, probablemente, el equipo más equilibrado de los que le tocó a la Selección en este Mundial 2026.

Hasta acá, los dirigidos por Lionel Scaloni encontraron rivales que, por diferentes razones, terminaron cediéndoles la iniciativa. Algunos esperaron muy atrás y otros apostaron por las transiciones rápidas. En este caso, Suiza puede hacer ambas cosas, pero no depende de ninguna. Tiene recursos para discutir la posesión, para presionar cuando lo considera conveniente y para defender cerca de su área si el contexto así lo exige.

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Por eso, el primer desafío para Argentina será interpretar qué partido le propondrá.

No es un seleccionado obsesionado con tener la pelota, pero tampoco uno que renuncie a ella. Si encuentra espacios para construir desde atrás, lo hará; pero si el partido pide esperar y salir rápido, también le sienta cómodo. Esa capacidad para cambiar de registro durante los 90 minutos es una de sus principales fortalezas.

Gran parte de esa identidad nace en el mediocampo. Granit Xhaka continúa siendo el futbolista que organiza cada ataque. Además de distribuir el juego, también decide el ritmo del partido. Si Argentina le permite recibir con tiempo y girar con comodidad, Suiza empezará a instalarse cada vez más cerca del arco de Emiliano Martínez.

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Por eso la presión volverá a ser determinante. Después de algunos desajustes para recuperar alto frente a Egipto, la Selección necesitará volver a mostrarse agresiva sobre el primer pase rival. No tanto para robar la pelota inmediatamente, sino para impedir que Xhaka piense con libertad y para obligar a los suizos a jugar hacia los costados. El segundo gran desafío aparecerá cuando Argentina tenga la pelota.

Suiza presiona de manera diferente a los rivales anteriores. No suele lanzarse desesperadamente sobre el poseedor, sino que intenta cerrar líneas de pase y achicar espacios entre sus mediocampistas y defensores. Eso obligará a los volantes argentinos a decidir mucho más rápido que en los partidos anteriores porque seguramente habrá menos tiempo para controlar, levantar la cabeza y elegir.

Si Argentina consigue superar esa primera presión, empezarán a aparecer los espacios porque el bloque suizo es compacto mientras está organizado, pero puede sufrir cuando queda obligado a correr hacia su propio arco. Allí la movilidad de Julián Álvarez, Thiago Almada y Lionel Messi puede transformarse en un factor decisivo.

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Además, este será un partido para la paciencia. Suiza rara vez pierde el orden. No suele romper sus líneas ni desorganizarse cuando el rival mueve la pelota de un lado al otro. Intentará que Argentina se impaciente, acelere antes de tiempo y termine atacando de manera previsible.

Scaloni ya vivió un examen parecido frente a Cabo Verde. La diferencia es que esta vez enfrente habrá un equipo con mayor capacidad para salir jugando y sostener largos pasajes de posesión.

En ataque, Breel Embolo será otra de las preocupaciones. El delantero ofrece una referencia física permanente, juega muy bien de espaldas y permite que el resto del equipo avance algunos metros. Además no necesita participar demasiado para resultar determinante; muchas veces una descarga suya alcanza para romper la presión rival y lanzar la transición.

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Claro, Suiza tampoco es un equipo perfecto. Aunque controla bien los partidos, no siempre consigue traducir ese dominio en situaciones claras de gol. Le cuesta romper defensas cerradas y muchas veces depende de un remate de media distancia, una pelota detenida o una acción individual para desnivelar. Ahí aparece una oportunidad para Argentina, porque si logra controlar las segundas jugadas y obligar a los europeos a atacar de manera estática, buena parte de su peligro disminuirá.

El Mundial entró en zona de detalles. Ya no alcanza con tener más talento, también hace falta interpretar antes que el rival por dónde pasa el partido.

Hasta acá Argentina fue llevando el torneo hacia los escenarios que más le convenían. Suiza intentará cambiar esa lógica y buscará que la Selección juegue incómoda, piense menos y decida más rápido. Ese será el nuevo desafío para la "Scaloneta".

Fuente: La Gaceta

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