El otro caso de la Justicia de Menores que generó revuelo por el fallo del mismo juez
Se trata del femicidio de Talía Recabarren, cuya sentencia instauró la polémica, al igual que el caso de Lucía Rubiño. Más tarde, fue corregida por un tribunal superior y tal precedente podría representar una esperanza para la familia que reclama justicia.

La condena a dos años de prisión condicional para el adolescente que atropelló y mató a Lucía Rubiño no sólo abrió un fuerte debate por la pena impuesta. También reavivó el recuerdo de otro expediente que marcó a la Justicia de Menores de San Juan y que guarda llamativas similitudes con el caso que hoy conmueve a la provincia: el femicidio de Talía Recabarren.
Ambos procesos tuvieron un denominador común. Fueron tramitados bajo las reglas del Sistema Penal Juvenil, quedaron envueltos en un estricto cerco informativo, fueron juzgados por el magistrado Jorge Toro y terminaron con resoluciones que las familias de las víctimas consideraron insuficientes. Sin embargo, existe una diferencia sustancial: la sentencia por el crimen de Talía fue posteriormente revisada por un tribunal superior, que agravó la pena al considerar que el fallo original era arbitrario, irrazonable y desproporcionado.
Ese antecedente hoy aparece inevitablemente en el horizonte de la familia Rubiño, que aguarda la posibilidad de que la Corte de Justicia revise la resolución que provocó indignación social.
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El 16 de junio de 2016, Talía Recabarren fue asesinada por su expareja, Ángel Morales, quien tenía 17 años al momento del crimen. Dos días después, el cuerpo de la joven fue hallado en un descampado.
Al tratarse de un imputado menor de edad, el caso quedó bajo la órbita de la Justicia Penal Juvenil. Esa condición impidió la participación de una querella, restringió la difusión pública del expediente y, además, imposibilitó la aplicación de la prisión perpetua, pese a tratarse de un femicidio agravado por violencia de género.
En primera instancia, Jorge Toro condenó a Morales a diez años de prisión. La decisión generó un fuerte rechazo por parte de la familia de Talía y del Ministerio Público Fiscal, que interpuso un recurso de casación.
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La Sala Segunda de la Corte de Justicia, integrada por Adriana García Nieto, Guillermo De Sanctis y Juan José Victoria Medina Palá, hizo lugar al planteo y elevó la condena a 16 años de prisión efectiva. En su resolución, el máximo tribunal provincial calificó la pena impuesta originalmente como "arbitraria, irrazonable y desproporcionada" y valoró la extrema peligrosidad del condenado.
Aquella revisión terminó modificando de manera significativa un fallo que, hasta ese momento, parecía definitivo.
A casi una década del crimen de su hija, Anabella Recabarren sostiene que todavía espera una justicia completa. "Estoy esperando todavía la justicia. Porque a Talía la mató Morales y la mataron tres personas más", afirmó en diálogo con Tiempo de San Juan, al recordar la declaración de una testigo que aseguró que el femicida no actuó solo.
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Según la madre de la joven, esa línea nunca fue profundizada por la investigación. "Cuando pedí explicaciones en el juzgado, me dijeron: 'Confórmese con que Morales esté preso'", recordó.
Como ocurrió ahora con Jorge Rubiño, Anabella tampoco pudo seguir de cerca el proceso judicial. Explicó que nunca contó con abogados particulares porque el sistema no permitía la participación de una querella y que gran parte de lo sucedido durante la investigación y el juicio permaneció fuera de su conocimiento.
"Lo mismo me pasó a mí. Si no fuera por el fiscal, no habríamos tenido un fallo más duro", expresó, para luego resumir su desencanto con una frase contundente: "La justicia acá ya no sirve".
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Las similitudes con el expediente por la muerte de Lucía Rubiño son difíciles de pasar por alto. Al igual que ocurrió con Talía, el juicio se desarrolló bajo un fuerte hermetismo derivado de las reglas del Sistema Penal Juvenil. La familia de la adolescente tampoco pudo intervenir como querellante durante el debate y denunció haber permanecido prácticamente al margen de lo que ocurría dentro de la sala.
Incluso, Jorge Rubiño llegó a reconocer que desconocía cuándo se realizarían los alegatos y cuándo sería dictada la sentencia. El fallo, que finalmente condenó al conductor a dos años de prisión condicional al considerar el hecho culposo, sorprendió tanto a la familia como a la sociedad sanjuanina, que apenas pudo conocer fragmentos de lo ocurrido durante el proceso.
La alta exposición pública, el secreto que rodeó ambos expedientes, el mismo juez al frente del debate y una condena considerada insuficiente por los familiares de las víctimas conforman un escenario prácticamente calcado al que atravesó el caso Talía Recabarren.
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Con una diferencia que hoy alimenta las expectativas de los Rubiño: la historia judicial demuestra que una sentencia dictada por la Justicia de Menores no necesariamente constituye la última palabra. El antecedente del femicidio de Talía evidencia que la intervención de un tribunal superior puede modificar de manera sustancial un fallo cuando entiende que la pena aplicada no resulta proporcional a la gravedad de los hechos.
Fuente: Tiempo de San Juan
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