El "otro Messi" que pudo ser crack y no quiso: "El fútbol no era mi pasión"
Billy Rodas brillaba en las inferiores de Newell's y llegó a ser comparado con Lionel Messi, pero la indisciplina y la falta de ambición marcaron una carrera muy distinta a la que todos imaginaban.

Billy Rodas brillaba en las inferiores de Newell's y llegó a ser comparado con Lionel Messi, pero la indisciplina y la falta de ambición marcaron una carrera muy distinta a la que todos imaginaban.
Por Luis Castro
Producción fotográfica para LA CAPITAL/ Andrés César Mancini
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"Con Messi jugué cuando lo subían porque se veía que era bueno. Tuvimos la chance de jugar algunos encuentros", contó Gustavo Rodas.
Rodas fue el enganche titular y portador de la camiseta número 10 de la selección sub-17 que se consagró campeona sudamericana en Bolivia 2003.
El Billy junto a Mauro Rosales y Leo Ponzio.
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Con sólo mencionar el nombre de Gustavo Rodas la primera expresión que emerge en el fútbol es una sentencia firme y concreta: el otro Messi. Y mucho, o poco, según cómo se lo mire se puede sostener sobre una historia que se escribió con dos apellidos con caminos y carreras totalmente diferentes. Uno logró convertirse en el mejor jugador del mundo y sobre el Billy quedó la duda de lo que podría haber sido -más allá de que llegó a jugar en Colombia, Perú, Japón, Ecuador y China, entre otros lugares-. Pero hay una frase que el exjugador expuso para responder a este incógnita del por qué no hizo el esfuerzo para triunfar con todas las condiciones que tenía: "El fútbol no era mi pasión". Una combinación de palabras que no deja de sorprender, pero que explica en gran forma el motivo por el cual no logró ser un jugador consagrado, reconocido y, quizás, hasta millonario. "¿La plata? Nunca fui ambicioso".
Para comprender la posición de Rodas y la carrera futbolística que podría haber tenido se podría hacer una comparación a lo sucedido con Diego Armando Maradona y Tomás Felipe Carlovich, donde uno alcanzó la gloria siendo uno de los mejores jugadores del mundo y el otro en lo que podría haber sido. Si hasta Diego mostró su admiración por la figura del Trinche. Lo mismo sucede con Messi y el Billy, quienes iniciaron sus carreras casi de manera simultáneas en Newell's. Y hasta jugaron juntos algunas veces en el predio de Malvinas Argentinas, donde Rodas la rompía en la categoría 86 y Leo hacía lo propio en la 87. Tanto sobresalían que cuando el expresidente Eduardo López fue notificado de que Messi se iba del Parque, la respuesta del exdirigente fue contundente: "No importa, lo tenemos a Rodas".
Todo lo pensado en aquel entonces no fue tal como se esperaba. Hoy Rodas, de 40 años, en pareja junto a su segunda esposa, Caro, y padre de cuatro hijos (Camila, 21; Eliel, 18; Julia,12, Catalina, 8), vive la vida con felicidad y no reniega del pasado. De todo lo que tenía a mano y las virtudes futbolísticas que poseía de manera innata. Por eso, en la extensa charla con Ovación para el ciclo "¿Qué es de tu vida?", aclaró que "no es que no me gustaba el fútbol. Lo que pasa es que no era mi pasión". Por eso actualmente sigue jugando con amigos, pero vistiendo la camiseta de Italiano en el interno del club Provincial.
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"Disfruto de la familia, de mis hijos, tranquilo, viendo lo que viene", sostuvo de manera relajada en una entrevista realizada en el lugar donde nació todo, el complejo Malvinas Argentinas, y en la cancha principal que compartió con Lionel Messi en sus primeros años de fútbol, momento en que era toda una apuesta en Newell's. Precisamente en la Lepra (2002) se convirtió en el jugador más joven en debutar -de la mano de Julio Zamora- en la primera división con sólo 16 años, anotando un gol en su primer partido frente a Talleres.
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-Siempre se te vincula con el tema de Messi, que era una categoría más chica que vos, pero que jugaste algunos partidos.
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-Sí, no muchos, pero jugué cuando lo subían porque se veía que era bueno. Tuvimos la chance de jugar algunos encuentros.
-Pero en ese momento se hablaba más de un tal Rodas que de Messi.
-Sí, como siempre digo, por la forma de vida que tenía, de dónde venía no se dio. Pero Leo ya de chiquito se veía que tenía cosas. Lo mío por ahí se veía un poco más y decían eso.
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-Siempre escuché una versión que fue confirmada por Julio Zamora, quien fue el que le comunicó a Eduardo López que Messi se iba de Newell's. Y que López contestó: "No importa, lo tenemos a Rodas".
-Sí, es lo que se dijo. Se equivocó, se fue el bueno, ja.
-¿Y por qué se equivocó?
-Messi se sabía que iba a ser lo que es hoy, se notaba.
-Pero vos también sobresalías, eras un jugador distinto y con capacidades diferentes a cualquiera.
-Me daba cuenta de eso, pero era un chico rebelde, no tenía límites y no era mi pasión. Lo jugaba, lo vivía en ese rato, pero era algo que lo hacía porque sí.
-Me resulta extraño que digas que el fútbol no era tu pasión porque todo jugador declara lo contrario.
-Sí, tenía muchos compañeros así y no entendía por qué lo veían tan así. No entendía porqué tanta pasión por el fútbol, por una pelota. Yo no lo sentía, me gustaba jugar con mis amigos, pero ya después cuando tenía una responsabilidad, una presión, no me gustaba.
-Entonces por ahí se puede entender en parte el motivo por el que no llegaste a ser lo que podías haber logrado.
-Sí, yo creo que sí, y lo sé, que podía haber llegado a más. Pero era indisciplinado.
-¿Cómo qué? ¿Qué hacías?
-No, si tenía que ir a entrenar a un horario no me gustaba. O no iba. Hacía lo que tenía ganas en ese momento. No me tenía incorporado eso de "tengo que entrenar" o "cuidarme para estar bien". Hacía lo que sentía en ese momento. No pensaba tanto en que tenía que descansar porque debía jugar. Yo quería hacerlo con mis amigos, ir a la esquina a jugar con los pibes.
-Te gustaba ir a jugar un torneo en la villa que un partido profesional.
-Sí, ya estaba en el plantel de primera, tenía un partido y me iba a jugar al barrio. El torneo de la Villa Banana con mis amigos, el Gachi, el Barba...
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-Muchos técnicos te quisieron encaminar, pero no lo lograron.
-Sí, el Tolo Gallego me acuerdo que me trató bien, me cuidó, pero no pudo lograrlo. Después me terminó bajando porque tenía que ir a entrenar y falté como tres días.
-Se dice que en el fútbol el tren pasa una sola vez y a vos te pasó varias veces y no te subiste. Lo tuviste a Zamora, el Tolo, Nery Pumpido y Arsenio Ribeca.
-Ribeca me bancaba un montón. Lo había tenido en reserva. Todos buenos técnicos, pero no pudieron conmigo.
-¿Arrastrabas cierta presión familiar por esto de ganar dinero y ayudar a los tuyos?


-Sí, tuve presión de mi viejo que me mandaba a dormir porque debía entrenar. Y no quería eso. Pero todo tiene que ver con eso que no lo sentía.
-En una charla con Gustavo Arriola (ex-Central), que venía de un lugar complejo como vos, reconoció que a veces las malas juntas influyen, te desviás del camino. ¿Vos padeciste eso también?
-Puede ser, no sé. Siempre se le echa la culpa a otros, pero lo cierto es que uno lo hace porque quiere. A veces los padres dicen que sus hijos no juegan por culpa de la novia. ¿Qué tiene que ver la novia? Uno hace lo que quiere. Se puso de novio y dejó el fútbol, pero lo hizo porque no lo sentía o porque le volaste la cabeza y ya no quiere saber más nada. Yo estaba en la esquina con los pibes porque quería, no los culpo a ellos.
-Estando en primera división tenías todo servido, dormías en hoteles y comías bien, pero el barrio te tiraba.
-La verdad que sí. A mí Newell's me dio todo. Como vos, tenía todo, pero no le daba bola. No lo sentía. Newell's me puso hasta un psicólogo a mí y a mis hermanos. Me puso gente al lado que me aconsejaba. El club siempre me respaldó.
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-¿El problema tuyo también es que fuiste papá muy chico y tenías muchas responsabilidades?
-Sí, me llegó al subir al primera a los 15 años. Pero no hay excusas.
-¿Te das cuenta de que siempre se habla más del Rodas de lo que podría haber sido?
-Sí, en todos lados me hacen notar eso. Siempre me preguntan ¿qué te pasó? ¿por qué no le diste bola? No reniego de nada.
-Si volvieras tu vida como si se tratara de una película, ¿habrías hecho lo mismo?
-Sí.
-¿Habrías cambiado algo?
-No.
-¿Quiere decir que la disfrutaste?
-La disfruté, sí, olvidate.
-¿Pero si te dicen que serías millonario?
-¿Millonario? Yo estuve en China, uno de los últimos lugares donde jugué. Tenía un sueldazo. ¡Pero mal, eh! A los tres meses mi familia se volvió porque no había escuela internacional para mis hijos. Me quedé solo a intentarlo, pero me di cuenta que la plata no tenía sentido si no estaba con ellos, con mis amigos. Podía hacer plata, pero no soy ambicioso. Mucha gente piensa que la derroché, pero con lo poco que gané ayudé a gente del barrio, mi familia...No me interesa la plata. Nunca me interesó porque si no hubiese sido millonario.
-¿Mucha gente se te acercó en esos momentos buenos?
-Sí. Me pasó muchas veces. En mi carrera de futbolista dejé de jugar varias veces. Y después volvía. Siempre estaban los amigos del campeón. Cuando Zamora me llevó a Bolivia me dijo que quería salir campeón. En ese entonces no había nadie al lado mío. Cuando regresé parecía que era Messi o Maradona. Ahí te das cuenta de quién lo hace por interés.
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-En Perú te destacaste y dejaste un gran recuerdo.
-El Messi huanuqueño, decían, ja. Estaban errados como cuando López decía que se quedó el mejor, ja. Me había retirado del fútbol y surgió esa chance. León de Huánuco, un equipo que había subido a primera ese año. Se armó uno como para mantenerse en la primera con jugadores libres y, sobre todo, extranjeros.
-¿Y ahí te comportabas bien o te escapabas?
-Sí, ahí estaba dejando el fútbol y venía en caída libre, ja. Debía ser responsable. Ya tenía a mis hijos.
-Vos sos del grupo de los Bambino Veira, Burrito Ortega, Roña Castro, esos que les gustaba más la noche que el día.
-(Se ríe) No sé si nos gusta la noche. A mí me gusta mucho el asado. Y a veces la noche se hace larga, ja.
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Fuente: La Capital
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