El pacto del abandono: acusan al amigo del motociclista muerto en Ullum de ocultar datos y no auxiliarlo
Lo que inicialmente parecía un trágico accidente en un inhóspito terreno sanjuanino, hoy esconde una trama de sospechas, silencios y una presunta omisión que pudo haber costado una vida. La Justicia formalizó la investigación contra Eduardo Sanz Tapia, el hombre que acompañaba a…

La muerte de Marcelo Eduardo Carvajal (28), el motociclista hallado sin vida a principios de junio en un inhóspito paraje de Ullum, ha tomado un rumbo judicial diametralmente opuesto al de un simple accidente vial. La investigación, liderada por el fiscal Roberto Ginsberg y el ayudante fiscal Emiliano Pugliese de la UFI Delitos Especiales, ha puesto la lupa sobre la perturbadora conducta de su compañero de travesía: Eduardo Sanz Tapia.
Para el Ministerio Público Fiscal, no se trata solo de un amigo que perdió el rastro de su compañero de ruta. Las pruebas recolectadas hasta el momento dibujan un escenario sombrío donde Sanz Tapia habría evitado deliberadamente prestar auxilio, obstaculizando además los intentos de la familia por alertar a las autoridades durante las horas más críticas.
El fatídico sábado 6 de junio, Carvajal y Sanz Tapia salieron a bordo de sus motocicletas para recorrer la zona del Puesto Ladesa, a unos 30 kilómetros al oeste del parque solar de Matagusanos. Lo que ocurrió en ese escarpado terreno sigue siendo un misterio que la Justicia intenta desentrañar, pero las horas posteriores a la desaparición de Carvajal son la clave de la actual imputación.
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Según la contundente declaración de la pareja del fallecido, la cadena de extraños comportamientos comenzó la tarde de ese mismo sábado. Sanz Tapia se comunicó con ella vía telefónica para consultarle si Marcelo había regresado a casa. Su justificación fue que se habían "perdido" en el campo y que él se había retrasado tras sufrir un desperfecto mecánico en su moto. Ante la negativa de la mujer, las alarmas comenzaron a encenderse.
Con el correr de las horas y al ver que Carvajal no regresaba, la desesperación se apoderó de su pareja. Al comunicarse nuevamente con Sanz Tapia para informarle que llamaría al 911 para iniciar un operativo de rescate, la respuesta del amigo fue paralizante y, a los ojos de la fiscalía, incriminatoria: le aconsejó enfáticamente que no contactara a la Policía, argumentando que Carvajal llevaba un arma de fuego y, de ser interceptado, "podrían meterlo preso".
Esa maniobra persuasiva retrasó el auxilio oficial. Llegadas las 23:00 horas del sábado, la mujer intentó contactar nuevamente a Sanz Tapia, quien optó por el silencio. Tras ignorar múltiples llamadas, se limitó a enviar un frío llamado asegurando que saldría a buscarlo "al otro día en la mañana".
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Una búsqueda desesperada y un hallazgo trágico
Lejos de quedarse de brazos cruzados, la pareja de Carvajal contactó al padre del joven. En un acto de desesperación, el padre y un comisario retirado se adentraron en la zona a bordo de una camioneta durante las primeras luces del domingo 7 de junio.
Alrededor de las 08:00 de la mañana, la tragedia se materializó: encontraron el cuerpo sin vida de Marcelo Carvajal. El informe de la Morgue Judicial fue categórico, confirmando que la muerte se produjo por un traumatismo cerrado de tórax, producto de un fortísimo golpe, presumiblemente al caer por un barranco.
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¿Dónde estaba el amigo con el que había salido de travesía? Según consta en el expediente, Sanz Tapia recién reapareció a las 10:00 de la mañana del domingo. Tras ignorar los audios y mensajes angustiantes que la pareja de Carvajal le había enviado durante toda la madrugada, se comunicó para preguntar "si había novedades". La respuesta que recibió fue desgarradora: ya lo habían encontrado muerto.


La imputación por el delito de omisión de auxilio
Este lunes, durante la audiencia de formalización, la UFI Delitos Especiales imputó provisoriamente a Eduardo Sanz Tapia por el delito de omisión de auxilio. Para la parte acusatoria, el imputado tuvo innumerables oportunidades para alertar a las autoridades sobre la ubicación de su amigo, o al menos admitir que estaba perdido en una zona de riesgo vital.
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Lejos de eso, su accionar se basó en desalentar el llamado a la Policía bajo la excusa del arma de fuego, aislarse apagando su comunicación durante la noche y evitar cualquier tipo de colaboración con los familiares en las horas donde Carvajal quizás aún peleaba por su vida en el fondo del barranco. Según la médica legista, este habría fallecido entre las 19 y 20 horas del sábado 6 de junio.
Este delito está enmarcado en el artículo 108 del Código Penal Argentino, el cual reprime con multas de entre $750 y $12.500 a quien "encontrando perdido o desamparado a un menor de 10 años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera; omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad".
Aunque la causa de muerte de Carvajal está clara, los investigadores aún no logran armar el rompecabezas completo sobre la mecánica del presunto accidente. Por orden del juez, Sanz Tapia quedó en libertad pero sujeto a medidas de coerción morigeradas mientras avanza el proceso.
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El plazo de investigación se fijó en ocho meses. Durante este tiempo, la fiscalía ordenó dos medidas cruciales. Se analizarán exhaustivamente los teléfonos celulares de Sanz Tapia, del fallecido Carvajal y de su pareja, para reconstruir el hilo de mensajes, llamadas, ubicaciones por GPS y determinar si existieron contradicciones adicionales en la versión del imputado. Y se hará una pericia accidentológica. Personal especializado descenderá a la zona del hallazgo para determinar la cinemática de la caída. Se buscará confirmar exactamente cómo el motociclista se precipitó por el barranco y si hay elementos en el lugar que contradigan el relato de un simple desvío.
La Justicia tiene ahora la difícil tarea de determinar si la muerte de Marcelo Carvajal fue un accidente inevitable de la naturaleza sanjuanina, o si el silencio y la inacción de quien decía ser su amigo sellaron su destino en la soledad.
Identificaron al motociclista que fue hallado muerto en Ullum: era un joven de Zonda
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Fuente: Tiempo de San Juan
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