El peligro oculto del Ñuñorco y las claves que pueden complicar el rescate de Raúl Moyano
El montañista Martín Merino explicó las dificultades del cerro de Tafí del Valle, los riesgos de perder la orientación durante el descenso y cómo la niebla y las lluvias pueden dificultar las tareas de búsqueda.

Resumen para apurados
El cerro Ñuñorco, uno de los paisajes emblemáticos de Tafí del Valle, presenta dificultades que pueden convertir una excursión en una situación de riesgo cuando cambian las condiciones meteorológicas. En medio del operativo para encontrar a Raúl Moyano, el montañista Martín Merino explicó en diálogo con LA GACETA cuáles son las particularidades del terreno, los errores de orientación más frecuentes y las condiciones que pueden complicar las tareas de rescate.
"Es muy complicado", dijo el especialista al describir las características de una montaña que presenta una elevada complejidad por el terreno, el desnivel que se debe superar y la exposición a los cambios del tiempo. Su ubicación, en el ingreso al valle, también la convierte en receptora de los frentes nubosos que avanzan sobre la zona.
"Cuando las cosas se ponen feas en el valle, suelen comenzar a ponerse feas primero ahí", contó. Y resumió esa particularidad con una frase contundente: "Cuando el Ñuñorco se tapa, se tapa con mayúscula".
Según el montañista, las condiciones pueden cambiar incluso dentro de una misma jornada. Por eso, un día que comienza con sol puede transformarse en pocas horas en un escenario de escasa visibilidad, con senderos difíciles de identificar y mayores riesgos para quienes se encuentran en la montaña.
Uno de los principales problemas del Ñuñorco aparece durante el regreso de la cumbre. Merino explicó que, aunque los senderos suelen estar marcados durante el ascenso, en determinados sectores se abren caminos que pueden llevar hacia direcciones completamente diferentes.
La situación se vuelve más compleja cuando hay niebla, lluvias acumuladas y barro. En esas condiciones, las referencias visuales desaparecen y hasta quienes cuentan con aplicaciones de navegación pueden tener dificultades para reconocer el camino correcto.
En el caso de Moyano, el montañista señaló que utilizaba Wikiloc (rutas del mundo) y había compartido con su familia información sobre el avance de la excursión. Sin embargo, advirtió que disponer de un recorrido cargado en el GPS no garantiza que se pueda seguir la ruta prevista.
"Independientemente de contar con un elemento de navegación, a veces cuesta visibilizar el sendero", sostuvo. También explicó que las lluvias pueden modificar el terreno y dificultar la identificación de las huellas, especialmente en los puntos donde confluyen varios caminos.
Otro de los riesgos aparece cuando una persona se desvía hacia el sector sureste, en dirección a la ruta 307 y la quebrada de Los Sosa. Allí, la vegetación, las quebradas profundas y la falta de referencias visuales complican la orientación y pueden ampliar considerablemente el área que deben cubrir los equipos de búsqueda.
A diferencia de la ladera que mira hacia Tafí del Valle, donde el terreno es más abierto, del otro lado comienza la selva tucumana. "Al entrar en los bosques montanos, las transiciones y las selvas, se vuelve muy difícil porque perdemos las referencias visuales", explicó Merino. A eso se suma el suelo mojado, que dificulta el desplazamiento.
Ante un cambio brusco de las condiciones meteorológicas, Merino consideró que lo fundamental es evitar decisiones que puedan agravar la situación. En el caso del Ñuñorco, señaló que hay sectores de la cara norte, orientada hacia el valle, donde es posible mantener comunicación telefónica.
Si alguien queda atrapado por la niebla o el mal tiempo, recomendó permanecer en el lugar más resguardado posible dentro de una zona con señal y comunicarse con los equipos de rescate. También puede compartir su ubicación mediante WhatsApp para facilitar la intervención.
El montañista destacó la predisposición de los rescatistas de Tafí del Valle, aunque advirtió que muchas veces deben trabajar con recursos limitados.
Además, remarcó un aspecto clave para las tareas de búsqueda: reanudar la marcha sin tener claro el rumbo puede ampliar considerablemente el radio de búsqueda y dificultar la localización de la persona.
Merino también se refirió a los cuestionamientos sobre el uso de drones y helicópteros durante los operativos. Aclaró que la falta de medios aéreos no necesariamente responde a una decisión de las autoridades, sino que muchas veces las condiciones meteorológicas impiden volar con seguridad.
"La búsqueda por aire es lo mejor que puede pasar, más habiendo pasado tantos días, pero las condiciones hasta por lo menos hoy no están dadas", señaló durante la entrevista.
En ese sentido, explicó que la niebla y la falta de visibilidad pueden impedir que un helicóptero ingrese en determinados sectores de la montaña. Por eso, consideró que una mejora del tiempo permitiría aprovechar los recursos aéreos para relevar áreas de difícil acceso, mientras los equipos continúan con las tareas terrestres.
La vegetación cerrada y las quebradas profundas del sector que conecta con la ruta 307 representan un desafío adicional para los rescatistas. Allí, una búsqueda requiere cubrir un territorio amplio y complejo, con pocos puntos de referencia.
Consultado sobre la posibilidad de realizar ascensos en solitario, Merino sostuvo que no es la alternativa más recomendable, aunque reconoció que existen montañistas experimentados que lo hacen. La decisión, explicó, debe contemplar la experiencia, el equipamiento y, sobre todo, las características específicas del lugar.
En el caso de Moyano, señaló que el recorrido podía parecer sencillo si se evaluaba únicamente la distancia: unos siete kilómetros de ascenso. Sin embargo, ese dato no reflejaba la complejidad del terreno ni las dificultades que podían presentarse durante el regreso.
Otro factor determinante fue el horario. Según las comunicaciones que mantuvo con su familia, Moyano habría llegado a la cumbre alrededor de las 17. Merino explicó que el descenso demanda aproximadamente tres horas, por lo que comenzar la excursión al mediodía reducía considerablemente el margen disponible de luz natural.
"Estaba contento por el objetivo, pero estaba muy tarde", observó al referirse a las fotografías tomadas ese día en la cumbre, en las que también se advertían condiciones meteorológicas desfavorables.
El montañista agregó que, ante las lluvias y el estado del terreno, se habían suspendido caminatas previstas para ese fin de semana en distintos cerros de la zona. La decisión, indicó, responde a la necesidad de evitar accidentes cuando las piedras, las pasturas y los senderos están mojados.
Fuente: La Gaceta
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