"El plan de escape me llevó dos años"
Para Patricia Lilian Gioffre la escritura fue un "alivio". Obviamente que fue difícil recordar y poner en palabras los años que sufri&...

Para Patricia Lilian Gioffre la escritura fue un "alivio". Obviamente que fue difícil recordar y poner en palabras los años que sufrió violencia de género, pero ella tenía un objetivo claro: ayudar a otras mujeres que atraviesen una situación similar. Así nació "La de ayer murió, Lilian", un libro de autoexploración que busca concientizar y empoderar a sus lectores con la sentencia de que "todos podemos salir adelante si aprendemos a querernos y a pedir ayuda".
Patricia Gioffre es sobreviviente de violencia de género, vivió una década oscura en General Pico y no tuvo otra salida que escaparse con sus dos niñas a Neuquén. Ya tenía amenazas de muerte por parte de su ex pareja, golpes por todo su cuerpo y trabas para desempeñarse laboralmente. Después de muchos años de terapia, escribió el libro y hace meses regresó a la provincia, para radicarse finalmente en Vértiz.
Educación emocional.
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La mujer de 53 años dialogó con Radio Nacional y contó su historia que plasmó en el libro. Nació y se crió en un campo ubicado en el Meridiano V, entre Buenos Aires y La Pampa. Según mencionó, tuvo una "infancia muy feliz" y rodeada de mujeres porque su padre decidió abandonarlas. En su juventud se dirigió a General Pico para estudiar y allí conoció al hombre que la violentó por muchos años. "Tuve dos niñas con él, que actualmente viven en Neuquén, y el plan de escape me llevó dos años. Fue el único modo que vi de salir de esa situación", expresó.
Mencionó que no sabe si naturalizó la violencia o no sabía cómo salir. "No es una responsabilidad unilateral, lo entendí después. Yo considero que fui una persona que no tenía educación emocional", afirmó y agregó: "En ese momento, creíamos que había que casarse, tener hijos y ser la señora de la casa. Cuando mi papá se fue, tuve que dejar de estudiar y colaborar con lo que podía. Fue un suceso de malas decisiones y un poco de destino, porque podría haberse cruzado otro tipo de persona. Yo estaba en un estado de vulnerabilidad porque venía del campo y no conocía la ciudad de General Pico, era inmensa. De esa relación tardé 10 años en salir".
Patricia contó que su hija más grande nació cuando tenía 21 años, empezaron a convivir a los 22 y escapó a los 33. "Gracias a Dios era joven y tuve tiempo de rehacerme. Todavía lo hago. Hay personas que me dicen 'Tenés que olvidarte de eso'. Qué más quisiera yo que perder la memoria en este aspecto de mi vida. Pero uno no puede olvidar porque queda en el ADN, en las fibras, en el alma, en el corazón. Hay que aprender a convivir y la escritura colaboró mucho", dijo.
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- ¿Por qué huiste a Neuquén?
- Tenía dos opciones: San Carlos de Bariloche donde vivía una amiga o Neuquén donde estaba mi hermana. Tardé dos años. Acá lo único que conseguí es que lo saquen del domicilio. Eso duraba días, entonces me refugiaba en la casa de mi madre. Logré rearmarme cuando vino mi hermana para Pascuas, en abril, me vio que tenía un ojo morado y me dijo "Esto no da para más". A Bariloche no podía ir porque mi amiga me dijo que era todo carísimo y no tenía ropa para pasar el invierno allá. Entre abril y junio, mi hermana me consiguió un monoambiente en Neuquén y una noche, con total hermetismo, logré escapar. Me ayudó un juez que sacó una hoja blanca del escritorio y me dibujó el mapa de Argentina. Me dijo: "Dentro de los límites andá a donde quieras, con escuela para las nenas y trabajo". También me ayudó un comisario que ya falleció y siempre le estaré agradecida. El 8 de junio a la noche logré escapar.
- ¿Y tu ex pareja te acusó de llevarte las nenas?
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- En ese momento, si yo tenía casa y trabajo, me podía ir por razones laborales. En General Pico yo tenía un comercio y lo tuve que dejar cerrado y abandonado con todo adentro. En la actualidad, quizás es más difícil porque la Justicia te insta a mantener el vínculo entre padre e hijo. En ese momento, yo me refugié en la Justicia de Neuquén, que fue excelente. Tuve custodia policial durante dos meses fuera de la casa. Él no hizo más que atosigar por teléfono hasta que lo pude cambiar.
En Neuquén.
No fue fácil para Patricia rehacer su vida. Pesaba solo 35 kilos y, como ella dijo, su cuerpo tenía de todo menos salud. "Empecé a sentir el alivio de estar viva porque él me decía 'De acá vas a salir muerta'. Y fue muy duro. Las nenas tenían 8 y 7 años, y siempre prioricé la ayuda psicológica. Prefería no tener para comer, pero la psicóloga se pagaba", relató. "El desarraigo fue muy doloroso porque nunca más nadie me habló. Entonces fue una mezcla de soledad y preguntarme 'Qué hago acá'. Y mi mamá me dijo que lo más importante era que estaba con vida", expresó.
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En Neuquén, la pampeana decidió ayudar a otras mujeres. Creó un grupo de remo para personas que sufren o sufrieron cáncer de mama. Pero un día se quebró el tobillo y tuvo que hacer reposo. Allí empezó a ocuparse de sus "cajitas oscuras" a través de la escritura. "Fue una tarea dolorosa porque yo había intentado tapar lo que había pasado ayudando al prójimo. Primero empecé a escribir desde la rabia, el odio, la bronca, el dolor, la ira, la violencia estaba muy dibujada y después transmutó. Se transformó en agradecimiento a estar viva, al valor que me dieron mis mujeres desde mis bisabuelas hasta mi madre, las enseñanzas ancestrales del campo. Creo que la vida es una constante sanación hasta que morimos", destacó.
- ¿Y qué encontraste en la escritura?
- Alivio. Ahora ya está escrito en el libro, entonces el dolor no es mío. Hay personas que lo leen y me escriben. Me ha llamado mucho atención las preguntas que me hacen, de por qué no salí antes o cómo pude salir. Cuando una está inmerso en ese círculo de enfermedad no ve la salida. Se le tiene miedo a no tener plata, no tener comida, a qué hacer con los hijos. Yo un día me levanté y dije "¿Qué peor que esto voy a estar? Muerta. Comeré arroz, si igual ya como arroz porque él se gasta todo en el consumo". Ya había tocado fondo, valía menos que un trapo de piso.
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Fuente: La Arena
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