El plan de Falcioni funcionó, pero Atlético Tucumán volvió a pagar caro un detalle
En el 1-1 frente a Gimnasia, el "Decano" cedió la iniciativa, encontró espacios para lastimar y generó las situaciones más claras, pero un penal en el cierre le impidió llevarse los tres puntos de La Plata.

Resumen para apurados
A Atlético Tucumán volvió a caerle de su lado esa cara del fútbol que es cruel, la que provoca patadas al sillón, algún insulto al viento y miradas fijas a la nada misma, como si acaso allí pudieran encontrarse explicaciones a lo que se acaba de ver. Otra vez, por tercera vez consecutiva, al "Decano" se le escaparon puntos importantes en la última jugada del partido. Por detalles. Porque el planteo de Julio César Falcioni puede no haberle gustado a más de uno. Pero funcionó: hizo los ajustes justos cuando fue necesario, resistió con valentía durante largos pasajes y generó las ocasiones más claras del partido, que finalizó 1-1.
Porque la lectura rápida del encuentro invita al simplismo: traducir la posesión de Gimnasia y su dominio territorial en superioridad y, por lo tanto, en la idea de que el "Lobo" merecía llevarse el partido. Su propuesta puede haber sido más audaz y ofensiva, es cierto. Pero eso no quiere decir que haya sido mejor. De hecho, necesitó de un penal infantil en la agonía del encuentro para poder rescatar algo en el Bosque.
Ariel "Pata" Pereyra ideó un equipo con mucha vocación ofensiva. IgnacioMiramón, un "5" de mucho juego y una de las grandes figuras del partido, fue el volante central, acompañado por Ignacio "Nacho" Fernández, que a sus 36 años ya es más un "enganche" que un volante de marca, aunque se ubicó en el eje. Por afuera, dos extremos con alma de delanteros: Maximiliano Zalazar y Lucas Janson. Arriba, doble "9": Agustín Colazo y Agustín Auzmendi.
Como resultado, un dibujo que transitaba del 4-4-2 al 4-2-4 y que provocaba permanentes mano a mano con la última línea del "Emperador", sumado a las subidas de Bautista Barros Schelotto y Matías Melluso, los dos laterales. El "Lobo" tuvo, durante prácticamente todo el partido, esa ambición por ser el dominador del encuentro, empujando al "Decano" hacia atrás y acumulando varios futbolistas en campo rival.
Pero posesión no equivale a contundencia, mucho menos a efectividad. Gimnasia enviaba centros y probaba desde lejos, pero no ponía en serios aprietos a Luis Ingolotti -salvo para descolgar envíos o volar ante algún remate a media distancia- ni conseguía dejar a sus delanteros mano a mano, en verdadera posición de gol.
El "Emperador", por su parte, con su ya conocido 4-1-4-1, aceptó el trato. Durante largos pasajes le cedió la pelota al local, pero a cambio de un recurso muy preciado: los espacios. Esos que aparecían cuando el "Lobo" acumulaba tantos jugadores en campo contrario y que dejaban a Ramiro Ruiz Rodríguez, gracias a su velocidad, casi mano a mano para convertir. "RRR" no tuvo su día -falló dos ocasiones claras-, pero demostraba que el "Decano" estaba ahí, agazapado, listo para aprovechar cualquier desconcentración rival.
Fue promediando el complemento cuando Falcioni advirtió que su equipo ya esperaba demasiado atrás y que ni siquiera conseguía salir de contragolpe. Entonces apostó por los ingresos de Gabriel Compagnucci, Ezequiel Ham y Juan Infante. Los cambios volvieron a darle orden a Atlético, que consiguió salir del fondo y empezar a jugar algunos metros más adelante. Y así apareció Lautaro Godoy cerca de la medialuna del área para convertir, después de una gran jugada individual, el primer gol del partido.
El plan salía a la perfección. Gimnasia había tenido la pelota y la iniciativa, pero Atlético había generado las cuatro situaciones más claras. Le había bastado con elegir mejor sus momentos para atacar para quedar muy cerca de llevarse tres puntos valiosísimos de La Plata. Pero, como contra Barracas y River, esos puntos que ya saboreaba sobre el final volvieron a desvanecerse como arena entre los dedos. El detalle, esta vez, fue una marca brusca de Leonel Di Plácido, que le regaló al local la primera oportunidad realmente nítida de gol después de tanto manejo inofensivo.
Así, Atlético volvió a meterse en los vestuarios con ese sabor agridulce de haber dejado puntos en el camino. Pero esta vez también aparecieron señales interesantes: el equipo volvió a seguir un plan, recuperó parte de su identidad y estuvo muy cerca de irse, después de varios partidos, con el arco en cero. En 25 de Mayo y Chile esperan que este punto, doloroso por cómo se dio, pueda convertirse también en un nuevo punto de partida.
Fuente: La Gaceta
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