"El respeto y la constancia atraviesan mi formación"

Laura es karateca de alto rendimiento. Su formación comenzó en la Asociación Catamarqueña de Karate de la mano del sensei Juan Barrios. A los 18 años, cuando se mudó para estudiar Psicología, ya pertenecía y entrenaba con la Selección Argentina. Hoy, con 29 recién cumplidos, vive desde hace más de dos años en Cieza, un municipio de aproximadamente 40 mil habitantes ubicado entre montañas, al norte de la Región de Murcia, en España.
Es viernes. Cerca de las 21 horas, Laura -de visita en Catamarca- llega apurada a la Asociación de Karate: en el dojo donde se formó tiene programada una capacitación. María Ester, quien desde hace más de treinta años agenda en un cuaderno los ingresos al salón, aclara que le gusta tenerla ahí.
"Empecé a practicar karate a los ocho años junto a mis hermanos, Nacho y Martina. Mi mamá quería que hiciéramos una actividad deportiva en un lugar que nos pudiera contener y acá siempre anotaban nuestros nombres cuando llegábamos y nos preguntaban qué había pasado si faltábamos", recordó Laura en el inicio de una de las dos conversaciones que ordenaron esta nota.
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"Me mudé para estudiar Psicología en Buenos Aires. Así pude estar en la Selección Argentina de otra manera porque, entrenando con el equipo, te miran más y te convocan más", aclaró.
Durante la pandemia por COVID-19 surgieron los primeros interrogantes. Las posibilidades de mejorar la formación y el desempeño venían del esquema de competencias y, en un contexto sin torneos, los límites se anteponían con mayor claridad. "Recuerdo la sesión con la psicóloga, en el patio de la casa de mi mamá en Polcos, donde charlé por primera vez sobre el desarrollo del deporte acá y en otros países", contó.
Mirar el escenario internacional la llevó primero a buscar becas de investigación asociadas a la psicología y después alternativas comprometidas directamente con el karate en Chile y Brasil. "En el medio de todo eso conocí a Franco. Él había vivido en España y tenía planes de regresar", contó.
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El plan de residir en el exterior se concretó dos años después. Franco Recouso viajó primero como profesor en HIKARI Karate Club en reemplazo de otro argentino y más tarde se mudaron juntos a Cieza, con la meta de sumar al club el desempeño de una deportista de alto rendimiento en la categoría senior.
En Buenos Aires ejercía la Psicología con niños y niñas, trabajaba como acompañante terapéutica y era ayudante de cátedra en las prácticas de la carrera. Al relatar su vida en España, piensa, suspira y remarca que no es la rutina deportiva la que le genera nostalgia. Si bien al principio -mientras iniciaba las gestiones para homologar el título en España- pudo mantener algunas de esas actividades atendiendo de manera virtual a pacientes de Argentina, tuvo que adaptarse a una vida laboral, social y afectiva muy diferente.
"Me tratan muy bien y participamos mucho de la vida del club. Igual descubrí que no es tan fácil hacer amigos nuevos. Es un lugar de pocos habitantes, el clima es más seco que en Catamarca y la gente, cuando habla, muestra una potencia en el tono de voz mucho más alta. Hay estudios que demuestran que una reacción a eso puede ser guardarse, irse para adentro", dijo.
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- Volvamos al deporte entonces… (Laura se ríe) … Contanos cómo son tus rutinas de entrenamiento.
- Ahora estamos en pretemporada. En julio, que es un mes tranquilo, organizamos un descanso planificado. Incluimos otras disciplinas que sentí que me iban a servir, como el Método Larosa y el taekwondo, para intercalar con la preparación física (fuerza y potencia) y las clases semanales de karate. En agosto entreno karate cuatro días a la semana durante una hora y media, con dos turnos técnicos. El plan físico lo arma Franco y el plan técnico lo delineamos entre los dos; me gusta involucrarme en lo que necesito. ¡Ah! Además, realizo jornadas de elongación de 30 minutos y, una vez al mes, tengo sesión con mi psicólogo.
A los 12 años, en una concentración formativa de varios días en la localidad de Las Pirquitas (Fray Mamerto Esquiú), Laura conoció el entrenamiento de la Selección Femenina de Karate. "Veía lo que hacían y decía: 'Quiero ser parte de eso'", relató.
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Mientras ella recordaba el lugar, la dinámica de trabajo y el espacio de espectadora que tenía como joven deportista, mencionó que al tiempo llegó al club Walter Carrizo, un competidor que comenzó a entrenarla en preparación física y kata (forma).
Para quienes no están familiarizados con la disciplina, en el karate las competencias se organizan minuciosamente por categorías que contemplan la edad, el peso y el nivel de los deportistas, dividiéndose a su vez en dos modalidades principales: kata (las secuencias de movimientos técnicos individuales) y kumite (el combate directo cara a cara).
"Participé en competencias de kata durante un mes y me pasé a competencias de kumite. A los 15 ya estaba en el circuito nacional", agregó con la calidez y la precisión que sostuvo desde el primer mensaje de whatsapp que intercambiamos cuando -sabiendo que estaba por acá-, propusimos contar su historia.
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Retomando la narración de su trayectoria, sostuvo que a partir de ese momento y en representación del país participó de varios torneos, como su primer Sudamericano en la categoría cadete/juvenil en Sucre (Bolivia). Con el seleccionado logró, entre otras, la medalla de bronce en equipo junto a Yamila Benítez y Juliana Novak en Colombia a los 18 años, la medalla de plata en equipo en el Sudamericano 2023 y el segundo puesto en el Panamericano 2023.
- ¿Cuáles son los torneos en el circuito nacional argentino y cuáles en el español?
- En la etapa en que residía en CABA, la Federación Metropolitana organizaba tres competencias al año. Después están los Campeonatos Nacionales, que son seis torneos anuales en distintas provincias -uno de ellos es el Open Femenino, creado hace 4 o 5 años para promover la participación femenina- y los Juegos JADAR, que es el torneo clasificatorio a los Juegos Sudamericanos. En España hay torneos regionales (entre dos y tres campeonatos por año en la Región de Murcia); el Campeonato Nacional Senior Absoluto, que se realiza una vez al año y donde obtuve el primer puesto en 2025; las dos liguillas clasificatorias de la Liga Nacional de Karate, donde logré el segundo puesto en 2024 y 2025; y las competencias internacionales WKF, que son las Series A y la Premier League.
- Y para cerrar, ¿qué valores del karate atraviesan tu vida?
- El respeto y la disciplina; ambos los llevo a todas partes, me permiten tolerar la frustración y ver en las dificultades verdaderos desafíos, explicó Laura sobre el final del encuentro.
- ¿Querés agregar algo más?
- Sí, dejar un agradecimiento especial a los dojos en Argentina: a la Asociación Catamarqueña de Karate, a todas las personas que siguen con la intención de sostener el dojo y compartir el karate en Catamarca, y a Kaizen Dojo Karate, el espacio que decidió acompañarme en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A Lucio Martínez, Virginia Acevedo, Ezequiel Katz y Franco Recouso, que me acompañan actualmente como profesionales en mi competencia deportiva. A mi familia: Graciela, Oscar, Juan, Nacho y Martina; a las amistades que aprendieron conmigo lo difícil y sacrificada que es la vida de deportista, y a ustedes, que decidieron compartir mi historia entre tantas.
Fuente: El Ancasti
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