El riesgo país se dispara a 675 puntos y las acciones caen: las razones de la mala performance argentina -
› La sobretasa trepa al máximo del año pese al superávit fiscal y la baja de la inflación, mientras el mercado adelanta la incertidumbre electoral de 2027 y un entorno externo más exigente.

El mercado argentino arrancó la semana con una jornada de fuerte cautela que llevó el riesgo país a 675 puntos básicos, el valor más alto del año y el más elevado desde fines de octubre de 2025, en el mismo día en que debutó el MSCI Merval como nuevo índice de referencia de la Bolsa porteña.
El indicador que elabora JP Morgan avanzó 27 puntos respecto del cierre previo de 648, un alza del 4,17 por ciento, impulsado por la caída de los bonos soberanos en dólares, que registraron bajas en la mayoría de los tramos de la curva, tanto en los Bonares como en los Globales.
En paralelo, las acciones locales operaron mayoritariamente en terreno negativo, con caídas que llegaron al 3,25 por ciento en Edenor, 2,37 por ciento en BBVA Argentina, 2,19 por ciento en YPF y 1,63 por ciento en Grupo Financiero Galicia, mientras que en Wall Street los ADRs argentinos también mostraron retrocesos superiores al 2 por ciento en varios papeles, encabezados por Bioceres con una baja del 4,54 por ciento.
El debut del MSCI Merval, que reemplazó al S&P Merval después de ocho años bajo la administración de S&P Dow Jones, se produjo con una base de 100.000 puntos y una caída inicial del 1,36 por ciento hasta los 98.637,47 puntos, en un indicador integrado por 19 compañías que incorpora a Cresud y excluye a Telecom Argentina y Sociedad Comercial del Plata, con una composición sectorial concentrada en finanzas (38,5 por ciento), servicios públicos (26,4 por ciento) y energía (25,2 por ciento).
Este cambio es estrictamente administrativo y metodológico: no implica una reclasificación de Argentina como mercado emergente —el país permanece en la categoría standalonede MSCI— ni garantiza la entrada automática de flujos de fondos internacionales, como confirmaron tanto MSCI como los operadores locales.
La mala performance de los activos argentinos en los mercados mundiales se explica por una combinación de factores externos e internos que el mercado está sopesando de manera anticipada, a pesar de los avances macroeconómicos registrados durante la gestión de Javier Milei.
En el frente externo, la suba de las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, la volatilidad en los precios del petróleo por tensiones en Medio Oriente y las caídas recientes en Wall Street vinculadas a dudas sobre las inversiones en inteligencia artificial generaron un entorno de aversión al riesgo que castigó con mayor intensidad a los activos de mercados emergentes, y en particular a los argentinos, que históricamente muestran mayor sensibilidad.
En el plano doméstico, el mercado está adelantando la incertidumbre electoral de 2027, con un escenario de potencial paridad entre fuerzas y un ballotage impredecible que eleva el riesgo político, como reflejan las diferencias de rendimiento entre bonos que vencen antes y después de los comicios, donde el spread implícito para el período postelectoral se ubica en torno a los 1.200 puntos básicos según estimaciones de analistas.
A ello se suma la desaceleración de la actividad económica, que se mantiene heterogénea y por debajo de las proyecciones iniciales del presupuesto, junto con un ritmo de acumulación de reservas del Banco Central que, si bien mejoró en octubre con compras cercanas a los 1.000 millones de dólares, sigue siendo observado con cautela por la necesidad de cubrir vencimientos de deuda en un año electoral.
El acceso a los mercados internacionales de deuda permanece cerrado a las tasas actuales, ya que un riesgo país en torno a los 675 puntos implica una sobretasa que encarece de manera significativa el costo de financiamiento externo y limita la capacidad de rollear vencimientos sin depender de fuentes alternativas.
La historia de nueve defaults a lo largo de la trayectoria argentina continúa pesando en la percepción de los inversores, que exigen una prima de riesgo elevada incluso frente a logros concretos como el superávit fiscal, la desinflación y la compra de reservas, que llevaron el indicador a un mínimo de gestión de 402 puntos en julio de 2026.
Analistas de GMA Capital y LCG coinciden en que la volatilidad internacional adelantó la discusión electoral y que los activos argentinos se vieron más perjudicados que los de otros emergentes, mientras que el riesgo país argentino es el segundo más alto de América Latina, solo por detrás de Venezuela, frente a niveles de 77 puntos en Uruguay, 95 en Chile y 114 en Perú, con un promedio regional de 189 puntos.
El presidente Javier Milei sostuvo en exposiciones recientes en Estados Unidos que el riesgo país de su administración para el año próximo se ubicaría por debajo de los 100 puntos, en línea con la corrección fiscal realizada, aunque el mercado mantiene una visión más cautelosa y pricea la combinación de factores políticos y externos que predominan en la actualidad.
En este contexto, la mala performance no responde a un deterioro abrupto de las cuentas fiscales ni a un rebrote inflacionario, sino a la interacción entre un entorno global más exigente, la anticipación del ciclo electoral de 2027 y la persistente desconfianza estructural que los inversores mantienen respecto de la capacidad de la Argentina para sostener el acceso a mercados y el pago de sus obligaciones en un horizonte de mediano plazo.
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Fuente: El Federalista
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