El rincón mágico de la Patagonia que esconde una casa con forma de huevo de dragón
Enclavada entre viñedos boutique, el campo de tulipanes y la tradición galesa de Trevelin, esta diminuta cápsula inspirada en leyendas celtas fue elegida entre los hospedajes más extraordinarios del planeta.

Resumen para apurados
Perdido entre cerros escarpados de un verde iridiscente, entre cipreses de la cordillera y maitenes, un rincón de la Patagonia se convierte en un fragmento de los mitos medievales del mago Merlín. Allí donde el bosque se junta con la tradición de criaturas monstruosas, la arquitectura condensa en su morfología años de historia. En Trevelin, una pequeña casa de apenas 22 m² deslumbra a propios y visitantes que, adentrados en la inmensidad del valle cordillerano andino-patagónico, encuentran un refugio que traslada en el tiempo a las batallas de los antiguos celtas contra los invasores sajones y a la mitología que envuelve a todo su folclore.
Esta propuesta singular, bautizada como El Huevo de Dragón, rompe con cualquier idea convencional de lo que conocemos como una cabaña de montaña. Diseñada por el arquitecto Martín de Estrada, la obra se destaca por su marcada forma escultórica y su fuerte carga simbólica. Gracias a su originalidad, el proyecto fue reconocido y seleccionado por la plataforma Airbnb dentro de su programa OMG Fund, destinado a premiar e impulsar los alojamientos más extraordinarios y excepcionales del planeta.
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La vivienda no responde a una geometría caprichosa, sino que hunde sus raíces en la rica identidad cultural de la zona. Trevelin conserva intacta su herencia de inmigrantes galeses, cuyo emblema icónico es precisamente el dragón. Partiendo de esa raíz, la idea fue crear una pieza que simulara un huevo místico guardado en la profundidad del bosque. A su vez, el arquitecto explicó que la creación surgió en un momento de transformación personal y que el huevo representa la idea de renacer, protección y cambio, conceptos que atraviesan toda la propuesta arquitectónica.
Emplazada en un terreno de 6.000 metros cuadrados y elevada sobre pilares metálicos, la estructura combina madera autoportante, revoques de barro y chapa ondulada exterior. Su interior causa un notable impacto visual por su sensación de amplitud: las superficies curvas hacen que la vista nunca encuentre un límite inmediato, generando una percepción mucho más amplia del ambiente disponible. En su exterior, suma una tina de madera pensada para contemplar el valle en silencio, integrándose a la tendencia global de los alojamientos de autor.
Pioneros galeses fundaron esta localidad impulsados por el espíritu emprendedor de inmigrantes como John Daniel Evans. Esa impronta cultural perdura en cada rincón y le valió el reconocimiento como uno de los "Mejores Pueblos Turísticos del Mundo", distinción otorgada por ONU Turismo por preservar su arquitectura, gastronomía tradicional y entorno natural a las puertas de la cordillera.
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La mayor postal del pueblo cobra vida durante la primavera austral con el Campo de Tulipanes. La familia Ledesma dio inicio a la plantación comercial de flores en 1996, transformando una porción del valle en un espectáculo visual sin precedentes. Millones de tulipanes de infinidad de tonos florecen alineados, ofreciendo un marco radiante que contrasta con las cumbres nevadas de los Andes. Los cultivadores locales recomiendan planificar la visita durante la segunda quincena de octubre, momento en que las variedades alcanzan su punto máximo de apertura antes del corte de floración. Para la temporada 2026, la entrada general se fijó en $45.000 por persona.
Más allá del atractivo floral, Trevelin ofrece experiencias memorables arraigadas en su patrimonio. Las casas de té locales mantienen viva la ceremonia gastronómica ancestral de la colectividad. Los visitantes degustan tartas tradicionales, pan casero, manteca artesanal y la famosa torta negra galesa, elaborada mediante recetas centenarias que las familias transmiten de generación en generación.
La vitivinicultura también encontró un terruño idóneo en este rincón patagónico, albergando la Ruta del Vino más austral con tres bodegas boutique que ostentan su propia Indicación Geográfica (IG). A esto se suman alternativas de Turismo Rural Comunitario junto a comunidades mapuche-tehuelche, micoturismo y astroturismo. Además, el destino sirve como puerta de entrada principal al Parque Nacional Los Alerces, sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO que resguarda bosques milenarios de alerces con ejemplares que superan los 2.000 años de antigüedad.
Fuente: La Gaceta
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