El río Paraná sigue creciendo y piden extremar los cuidados al navegar o usar las playas
Reducir la velocidad y estar atentos a la presencia de ramas y camalotes son las premisas más importantes. Para los bañistas, usar sólo espacios habilitados

Reducir la velocidad y estar atentos a la presencia de ramas y camalotes son las premisas más importantes. Para los bañistas, usar sólo espacios habilitados
Virginia Benedetto / La Capital
La crecida del río Paraná llega justo con el inicio de la temporada en la que se intensifican las actividades recreativas en sus playas. Ante este escenario, la Dirección de Protección Civil de la Municipalidad de Rosario mantuvo una serie de reuniones con representantes de clubes y guarderías náuticas para reforzar las medidas de prevención y seguridad. El objetivo es extremar los cuidados a la hora de navegar, practicar deportes acuáticos o bañarse en las aguas del gran río marrón. Reducir la velocidad de las embarcaciones, estar atentos a los elementos flotantes y sumergirse sólo en espacios habilitados son las premisas más importantes.
Como consecuencias de las intensas lluvias desatadas en el noreste argentino, en el límite con Brasil, el Paraná subió 74 centímetros en un mes a la altura del puerto de Rosario. Este jueves, el río alcanzaba los 3.34 en la ciudad y todo indica que la crecida continuará durante las próximas semanas, con pronósticos que advierten que sobre fin de mes podría alcanzar los cinco metros, ubicándose en el nivel de alerta.
Tres fenómenos abonan estas predicciones: las lluvias que provocaron la crecida del caudal del río Iguazú, que llevaron al cierre preventivo de las instalaciones de las Cataratas, el aporte como el del agua que pasa por la represa de Yacyretá (compartida entre Argentina y Paraguay) y la crecida del río Paraguay; lo que hace estimar que la onda de crecida que llegará a Rosario en las próximas semanas
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El incremento del nivel del río comenzó a modificar el paisaje ribereño. Ya se observan menos playas en la costanera norte o en la zona de islas, barrancas más marcadas y la aparición de camalotes, ramas y restos de árboles arrastrados.
En medio de ese escenario, desde la Dirección General de Gestión de Riesgo y Protección Civil del municipio iniciaron una capacitación con los clubes y guarderías náuticas con el objetivo de reforzar las medidas de seguridad en el uso del río. "La particularidad que tiene esta creciente es que se da después de muchos años en que el Paraná se mantuvo en niveles muy bajos", explica el titular del área, Gonzalo Ratner.
Consecuentemente, en las costas del río se acumuló mucha vegetación, troncos secos y distintos tipos de desechos que la creciente de las aguas empezó a arrastrar. "Hay muchos obstáculos flotando en el agua, entonces hay que tener mucha precaución a la hora de navegar", explica.
Entre otros puntos, recordó, en épocas se creciente se recomienda reducir la velocidad de las embarcaciones ya que el aumento del caudal del río acelera la corriente y dificulta el control de lanchas y veleros. También se pide evitar la navegación nocturna porque la escasa visibilidad impide ver troncos, ramas, camalotes o cambios en la configuración del fondo.
"Hay que prestar mucha atención a los nuevos obstáculos que pueden presentarse a la hora de navegar", subraya Ratner. Generalmente, las crecidas cubren bancos de arena, piedras y muelles, modificando los canales de navegación habituales y el agua empuja objetos flotantes como animales, reptiles o basura, que pueden poner en riesgo el paseo.
Y si bien la suba del caudal del río habilitó el acceso a canales y cursos de agua que habían permanecido inaccesibles en otras temporadas de primavera verano, se recomienda evitar navegar por lugares poco conocidos y respetar las distancias y zonas de navegación; mantener un espacio seguro de otras embarcaciones y muelles y también de las áreas de bañistas y boyados.
Como siempre, antes de salir al río hay que verificar contar con la habilitación correspondiente para conducir la embarcación y llevar todos los elementos de seguridad reglamentarios, como los chalecos salvavidas, y no navegar si hay pronósticos de mal tiempo o con condiciones de mala visibilidad.
Los navegantes no son los únicos que deben extremar las precauciones para usar el Paraná en temporada de creciente. Los bañistas también tienen que evitar riesgos. Principalmente porque las crecidas aumentan la profundidad del río en las zonas de playa.
Por eso, hay que ingresar al agua "sólo en lugares autorizados y que cuenten con el boyado, la cartelería y la presencia de guardavidas", destaca el titular de Protección Civil. Los boyados ofrecen seguridad para el desarrollo de las distintas actividades, garantizando espacios seguros para el esparcimiento, la práctica de natación o de otros deportes náuticos y el ingreso de embarcaciones. "Son los únicos lugares aptos para bañarse y donde todos los días los guardavidas se encargan de demarcar los lugares seguros", subraya el funcionario.
Con los niños, el cuidado es especial. Hay que estar siempre cerca y mantenerlos a la vista, ya que pueden tener algún incidente. Tampoco hay que descuidar a las mascotas, las que deben usar correa en caso de ser necesario, en las zonas en que este permitido el ingreso.
En el caso de los nadadores de aguas abiertas, deben mantenerse dentro del carril exclusivo, intentar nadar siempre en compañía y utilizando un flotador personal.
Reducir la velocidad y estar atentos a la presencia de ramas y camalotes son las premisas más importantes. Para los bañistas, usar sólo espacios habilitados
Por Mariano D'Arrigo
Fuente: La Capital
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