El salto de Vaca Muerta impulsa un superávit energético de US$10.000 millones y redefine el mapa del empleo
El sector acumuló un saldo histórico a favor en los últimos doce meses gracias a un crecimiento interanual del 167% en las exportaciones de combustibles. Aunque la mano de obra directa es acotada, el flujo de divisas tracciona desembarcos inmobiliarios, hoteleros y de logística d…

Por Redacción
Las exportaciones de combustibles y energía crecieron un 167% interanual y sostienen el superávit de US$10.000 millones generado principalmente por Vaca Muerta.(Foto: gentileza)
La matriz económica de la Argentina consolida un giro drástico comandado por el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Según los últimos datos oficiales procesados este viernes 19 de junio, la balanza energética nacional registró un superávit récord de 1.500 millones de dólares, un indicador que ratificó el peso exportador del crudo patagónico a pesar del inicio de las bajas temperaturas. Con este último salto, el sector energético acumuló un saldo de 10.000 millones de dólares en los últimos doce meses, una cifra inédita para el historial financiero del país.
Este escenario macroeconómico fue analizado en Río Negro Radio por el periodista especializado en economía Pablo Wende, quien desmenuzó la letra chica de un balance comercial general de mayo que arrojó un superávit total de 3.500 millones de dólares en un solo mes, impulsado por un crecimiento del 34% en las exportaciones generales respecto al año pasado. En los últimos 12 meses, el saldo comercial acumulado trepa a los US$15.500 millones, y las proyecciones anticipan un piso cercano a los 20.000 millones de dólares para el cierre del año.
Detrás del festejo por el ingreso de divisas, los datos esconden una luz de alerta vinculada a la recesión interna. La letra chica de este récord comercial y diferenció el éxito exportador de la compleja situación del mercado doméstico.
«Hay un dato delicado que no es para festejar tanto en el superávit, y es que las importaciones cayeron un 7%. Con un tipo de cambio que hoy está muy atractivo para importar y sin restricciones, las compras al exterior deberían estar subiendo, pero caen porque el consumo interno no reacciona. El importador piensa: '¿Para qué voy a traer mercadería si no tengo a quién venderle?'», graficó Wende.
En contraste, el especialista destacó que el frente energético muestra una dinámica completamente ajena a la parálisis local, impulsada por un incremento interanual del 167% en las exportaciones de combustibles y energía en lo que va del año (con un salto del 18% solo en el último mes). «Ya estamos teniendo más de un sector que genera muchos dólares; ya no es solo el campo. Mes a mes se consolida el sector energético y esto llegó para quedarse», afirmó.
De cara al mediano plazo, las proyecciones de Wall Street anticipan que, a medida que se completen las obras de infraestructura troncal —como la ampliación de oleoductos, nuevos gasoductos y las futuras plantas de Gas Natural Licuado (GNL)— las ventas externas de la canasta energética general alcanzarán los 30.000 millones de dólares para el año 2030.
La consolidación de este polo productivo reaviva la discusión sobre la capacidad de absorción de mano de obra en la cuenca neuquina y rionegrina. Durante el diálogo radial, se desmitificó el impacto directo en las planillas de contratación del sector de Oil & Gas.
«Hoy el campo genera mucha mano de obra en forma directa, más de un millón de personas, y está muy por encima de la energía, donde hay unas 150.000 personas contratadas en el país. Por más que crezca mucho, la energía no va a generar empleo masivo de forma directa; la generación de dólares sí», diferenció Wende.
Sin embargo, el especialista remarcó que el verdadero impacto laboral se está registrando mediante el «efecto derrame» en los sectores de servicios auxiliares y la reconversión de pymes ajenas a la actividad extractiva. Grandes constructoras, desarrolladores inmobiliarios, cadenas de hotelería y empresas de logística radicadas en Buenos Aires están trasladando estructuras, maquinarias y capitales hacia las provincias del norte patagónico para capturar el circuito donde hoy se concentra la mayor liquidez del mercado.
En el plano macroeconómico, el mercado de cambios exhibe un quiebre de tendencia tras cinco meses consecutivos de atraso cambiario. Entre enero y mayo, el valor de las divisas financieras y el tipo de cambio oficial operaron a la baja mientras la inflación corría al 3% promedio, lo que generó una apreciación en dólares del 10% y encareció los costos internos de producción.
No obstante, junio opera como un mes de descompresión técnica. En lo que va del mes, el dólar oficial trepó un 2,7%, ubicándose por primera vez en el año por encima de la inflación proyectada, que según las mediciones de alta frecuencia se desacelerará y perforará la barrera del 2% mensual debido al congelamiento transitorio de combustibles y tarifas.
«Es el primer mes del año en el que el dólar subió más que la inflación. Marca un cambio de tendencia donde vamos a ver una inflación estable o hacia abajo y un dólar yendo un poquito para arriba. Al Gobierno no le conviene llegar a las elecciones de marzo de 2027 con un tipo de cambio totalmente planchado porque la demanda de divisas se volvería insostenible», apuntó Wende.
En sintonía con esta estrategia, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) desaceleró drásticamente su ritmo de intervención en el mercado mayorista. Luego de haber absorbido casi la totalidad del superávit comercial de mayo mediante compras superiores a los 3.000 millones de dólares, las proyecciones oficiales para junio se ubican cerca de los 1.000 millones de dólares. Esta menor presión compradora de la autoridad monetaria busca convalidar un deslizamiento controlado de la cotización formal sin convalidar saltos bruscos que pongan en riesgo el proceso de desinflación, el principal activo político de la Casa Rosada.
Asimismo, los analistas de la plaza financiera prevén una presión estacional moderada sobre las cotizaciones paralelas (dólar blue y MEP) durante las próximas dos semanas, impulsada de forma habitual por la inyección de pesos derivada del pago del medio aguinaldo en el sector público y privado.
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La matriz económica de la Argentina consolida un giro drástico comandado por el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Según los últimos datos oficiales procesados este viernes 19 de junio, la balanza energética nacional registró un superávit récord de 1.500 millones de dólares, un indicador que ratificó el peso exportador del crudo patagónico a pesar del inicio de las bajas temperaturas. Con este último salto, el sector energético acumuló un saldo de 10.000 millones de dólares en los últimos doce meses, una cifra inédita para el historial financiero del país.
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Fuente: Río Negro
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