El secreto militar detrás de la anexión del mar argentino por parte de los Estados Unidos
¿Qué esconde la Carta de Intención firmada entre la Armada argentina y el Comando Sur? La administración Milei entrega la soberanía del país por mar y por tierra. Las implicancias de la Pax Sílica de Don…

Por Sebastián Premici
Las fuerzas armadas de los Estados Unidos anexaron el mar argentino a su doctrina de seguridad nacional bajo el denominado Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales. La letra chica de la Carta de Intención firmada entre la Armada argentina y el Comando Sur se mantiene en la opacidad con la excusa del secreto militar. Para los próximos cinco años, el país se comprometió a la compra de equipamiento de exploración y vigilancia (aviones drones no tripulados) de los que no se conoce el valor de los contratos ni las condicionalidades impuestas por la administración de Donald Trump.
A partir de un pedido de acceso a la información pública realizado por este cronista para El Destape, la Armada respondió que la Carta de Intención se encuentra comprendida dentro del régimen de secreto militar establecido en el Decreto N° 9390/63 y por "razones de defensa". Sin embargo, se pudieron obtener algunas precisiones.
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"Se trata de la asistencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América para el desarrollo de capacidades de defensa en países aliados con el propósito de promover intereses de seguridad compartidos", respondieron desde la Inspectoría General de la Armada. ¿Cuáles serán esos intereses de seguridad compartidos?
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La excusa con la que se firmó la "Carta de Intención" fue la supuesta "protección" de la Zona Económica Exclusiva de la Argentina frente a una potencial pesca ilegal de los países asiáticos, en particular de buques chinos. Pero el secreto militar alrededor de este acuerdo dispara dudas que podrían (o deberían) ser analizadas por la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. ¿No será una movida para que Estados Unidos extienda posibles maniobras de espionaje desde la plataforma marina argentina?
La Armada sí especificó que el Programa 333 de los Estados Unidos en materia de cooperación de seguridad "está vinculado a mejorar las capacidades de la Armada en el conocimiento del dominio marítimo (MDA), aumentando su capacidad para detectar, iluminar, interceptar y desbaratar amenazas".
"Argentina se sube al carrusel de ruptura del orden internacional que está llevando adelante Estados Unidos sabiendo que no tiene las capacidades técnicas pero facilitando legalmente la posibilidad que la US Navy tome como base de operaciones puertos argentinos para controlar tanto el estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake como así también las operaciones en la Antártida y en el Cabo de Buena Esperanza, principal ruta comercial cuando hay problemas en el Canal de Suez, el mar rojo o Medio Oriente", escribió Daniel Alberto Symcha (Universidad Nacional Arturo Jauretche) en un artículo publicado en el sitio web de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales.
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La administración Milei había dictado el decreto 807/2024 para declarar como secreto militar las obras de infraestructura y la importación del material relacionado a la compra de los F-16. Esto se hizo para no develar los contratos firmados ni los negocios vinculados a la compra de ese equipamiento militar. La Armada está haciendo lo propio con la infraestructura que le comprará a los Estados Unidos para extender su presencia sobre el mar argentino. Al menos eso es lo que develaron a partir del pedido de acceso a la información pública.
El concepto de secreto Militar "se refiere a cuestiones relacionadas con el material de la Fuerza, sus aspectos técnicos, planes de desarrollo, adquisiciones y negociaciones en trámite que describen el grado de alistamiento de la Armada, extremos vedados del conocimiento público irrestricto por el carácter sensible que posee para la defensa.
La carta de intención firmada entre la Armada y el Comando Sur de los Estados Unidos incluye la adquisición de equipamiento por los próximos cinco años, además del involucramiento estadounidense en el patrullaje, vigilancia y control de los espacios marítimos de interés nacional.
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El equipamiento incluye:
Si la letra chica del convenio y la carta de intenciones firmada entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y Argentina se mantiene bajo "secreto militar", ¿quién garantiza que no se sucedan movimientos injerencistas por parte de la Cuarta Flota del Comando Sur? ¿Cuáles son los intereses de seguridad compartidos? El territorio argentino – y su extensión hacia el mar- quedó relegado a una suerte de anexión de los Estados Unidos.
"El acuerdo de EEUU con Argentina que declara al mar como bien común global está en línea con la necesidad de expansión del espacio vital (lebensraum), territorio o áreas de influencia del país del norte. Es una actualización de la doctrina Monroe de "América para los EEUU", anunciada y practicada por Trump desde su segunda presidencia. Este acuerdo entrega áreas de jurisdicción nacional como el Mar Argentino, la zona económica exclusiva y la plataforma continental. El Atlántico Sur, Malvinas, La Patagonia y la Antártida constituyen espacios vitales de soberanía Argentina que se estarían usurpando y donde convergen enormes recursos pesqueros y minerales estratégicos", analizó José Cárcamo, economista e investigador UBA-FSOC-IEALC, en diálogo con El Destape.
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MÁS INFO
La entrega de soberanía va por mar y por tierra. La Argentina firmó su incorporación al proyecto de Pax Sílica impulsado por Donald Trump y el subsecretario de Asuntos Económicos Jacob Helberg, ex asesor de Alex Karp, director ejecutivo de Palantir. La iniciativa busca extender la gobernanza de los Estados Unidos sobre toda la "cadena de valor" vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial puesta al servicio de la maquinaria bélica de los halcones de Silicon Valley.
En la ¿nueva? repartija de la división internacional del trabajo, a la Argentina le volvió a tocar el viejo rol de proveedor de materias primas, los minerales críticos y tierras raras, que alimentarán los semiconductores y equipos tecnológicos con los que el poder económico occidental piensa enfrentarse a China. Con esa misma tecnología, los representantes del tecnofascismo planean la construcción de su mundo sin Estados nación.
El proyecto Pax Sílica incluye a empresas como Sony, Hitachi, Fujitsu, Samsumg, Sk Hynix, Temasek, DeepMind, MGX y Río Tinto. Esta última es relevante para la Argentina ya que posee una amplia presencia sobre la región del triángulo del litio. El RIGI fue redactado a la medida de una economía de enclave y para alimentar el Proyecto Bóveda (un reservorio de minerales críticos) de Trump.
La principal productora de litio en el país era Arcadium Lithium, una sociedad nacida de la fusión entre Livent y Allken. Son pocos los jugadores globales, extremadamente concentrados y con un alto componente del opaco mundo financiero. BlackRock poseía casi el 6% de las acciones de Arcadium. Durante los primeros días de marzo de 2025, Arcadium terminó fagocitada por Río Tinto. BlackRock siempre está.
A los pocos días de concretada la mega fusión, Milei recibió en su despacho a Jakob Stausholm, CEO de Río Tinto y Paul Graves, titular de Rio Tinto Lithium. Cinco días después de esa reunión, el 17 de marzo de 2025, llegaba al país una delegación de la empresa Tesla (Elon Musk), integrada por Matthew Severson, Hao Peng y Santiago Suarez, para revisar los acuerdos de exclusividad entre la empresa de Elon Musk y la fusionada Río Tinto.
El Estado genocida de Israel es un actor central de la Pax Sílica trumpista, así como el despliegue de la tecnología bélica de Palantir hace lo suyo en Gaza. Este entrecruzamiento de vínculos también coloca al Memorándum de Entendimiento para el desarrollo de la inteligencia artificial firmado entre la Argentina e Israel en el foco de la escena.
El Memorándum incluye "la promoción del desarrollo seguro y protegido de la IA en toda su cadena de valor; la implementación conjunta de IA segura en sectores civiles de misión crítica; y la promoción del establecimiento local de empresas de IA en parques tecnológicos, hubs de innovación o zonas industriales".
Por cadena de valor de la IA se entiende tanto el hardware, toda su infraestructura - como los data center-, software, el algoritmo en sí y su aplicación final; algo similar a lo que se refiere el concepto cadena de suministro de la IA, que también incluye el aprovisionamiento de los minerales críticos requeridos para la construcción de esa infraestructura.
Estados Unidos e Israel están detrás de la infraestructura local y de la ocupación territorial para la instalación de los datas centers de IA que puedan servir a la Pax Sílica. A su vez, sobrevuelan cual buitres las instalaciones de Arsat.
"En los últimos tres meses, recibimos cinco visitas del Departamento de Estado. La última fue el 22 de abril y el que vino fue Thomas Dinanno, subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional", sostuvo Ezequiel McGover, responsable de Innovación IT y Delegado del sindicato de Foetra en Arsat.
- ¿A qué vino Dinanno? -, le preguntó El Destape.
- Todas las empresas norteamericanas están obligadas a facilitarle al Departamento de Estado un acceso a sus equipos, no importa en qué país estén. Por ejemplo, CISCO e IBM tienen la posibilidad de espiar. Si sos un gran ISP (proveedor de Internet), te ponen cajas negras de la NSA (National Security Agency) para observar el tráfico que les interesa. El otro que estuvo por Arsat fue Mario Montoto (presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí), que para mí es del mismo grupo que pretende instalar temas de vigilancia como distribuir de la tecnología de CISCO.
El RIGI y su variante Súper, la extranjerización de la tierra, los acuerdos por los minerales críticos e inteligencia artificial, la entrega de la soberanía del mar argentino y la Pax Sílica. Todos estamos en peligro.
Fuente: El Destape
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