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El segundo de Spagnuolo en la ANDIS justificó el uso de la palabra "ofrendas" en chats de presuntas coimas porque es "creyente"

Daniel María Garbellini, la mano derecha de Diego Spagnuolo en la Agencia Nacional de Discapacidad, presentó un escrito ante el juez Ariel Lijo para desmarcarse de la causa por corrupción. Aseguró que llamaba "hermano" a los lobistas y "ofrendas" a los pagos d…

Por Tiempo de San Juan3 min de lectura
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El segundo de Spagnuolo en la ANDIS justificó el uso de la palabra "ofrendas" en chats de presuntas coimas porque es "creyente"
El segundo de Spagnuolo en la ANDIS justificó el uso de la palabra "ofrendas" en chats de presuntas coimas porque es "creyente" · Foto: Tiempo de San Juan

En un intento por desactivar las imputaciones por asociación ilícita y defraudación al Estado en la Agencia Nacional de Discapacidad, el exdirector nacional de Acceso a los Servicios de Salud, Daniel María Garbellini, recurrió a un argumento singular ante los tribunales de Comodoro Py al apelar a motivos religiosos.

En un escrito presentado ante el juez federal Ariel Lijo, quien investiga una red de contrataciones irregulares y desvío de fondos en la institución durante la gestión de Diego Spagnuolo, Garbellini justificó las frases comprometedoras halladas en su teléfono celular alegando que forman parte de un lenguaje simbólico y espiritual.

La controversia central gira alrededor de las conversaciones de WhatsApp encontradas en el teléfono del exfuncionario. En uno de los intercambios, Garbellini le envió a Miguel Ángel Calvete, empresario señalado como articulador de la maniobra, un cuadro detallado con nombres de empresas proveedoras y montos estatales a cobrar, acompañado por la frase sobre las ofrendas de la semana. En otros chats, se dirigió con el trato de hermano a Pablo Atchabahian, exdirector del organismo y señalado como uno de los articuladores de la estructura.

Para el fiscal federal Franco Picardi, autor de un dictamen acusatorio de más de doscientas páginas, el término ofrendas alude de forma inequívoca al cobro de retornos, dádivas o coimas derivadas del direccionamiento de compras mediante el sistema oficial.

Sin embargo, en su descargo redactado junto a su defensa, Garbellini rechazó de plano la interpretación de la fiscalía. Explicó que conoce a Atchabahian desde hace más de una década a través del Instituto de Diálogo Interreligioso, ámbito donde resulta habitual el uso del concepto de parentesco ritual. Según su versión, llamarse hermanos es un giro lingüístico propio de comunidades religiosas para afianzar la confianza entre personas que se consideran hijas de un mismo Dios, sosteniendo bajo esa misma lógica que el uso de la palabra ofrenda constituía una metáfora espiritual ajena a cualquier pacto venal.

Sobre las planillas de pagos enviadas al empresario, el exnúmero dos del organismo afirmó que respondían a insistentes reclamos de los proveedores, quienes aplicaban discursos cargados de retórica pesada sobre la falta de cobro, por lo que la imagen solo buscaba certificar que la transferencia estatal se había concretado en las cuentas bancarias.

Pese al intento del imputado por atenuar el peso del material probatorio, la investigación del Ministerio Público Fiscal muestra un patrón sistemático de simulación de competencia en la adquisición de insumos médicos cardiológicos, traumatológicos y audífonos. La fiscalía detectó que las contrataciones directas por compulsa abreviada permitían direccionar contratos multimillonarios a un reducido grupo de proveedores allegados, registrándose en algunos casos sobreprecios de más del mil por ciento y hasta del cuatro mil por ciento.

En el expediente figura además que, tras un reclamo sobre la competencia de una firma en las cotizaciones, Garbellini dio la orden explícita a un subalterno de discontinuar el trabajo con esa empresa, coincidiendo cronológicamente con lo conversado en los chats privados de los empresarios.

Respecto a los demás ejes de la acusación, el exdirector procuró desarmar cada punto de la imputación en su escrito judicial. Sobre la línea de tiempo planteada por los investigadores, sostuvo que resulta imposible considerarlo jefe de una banda que comenzó a operar a fines de 2023, dado que él asumió formalmente su cargo recién en junio de 2024.

En relación con los mecanismos de adquisición, defendió la legalidad de las compulsas directas amparándose en la urgencia por evitar amparos judiciales y el desabastecimiento de insumos médicos críticos. Asimismo, remarcó que las decisiones de pago no dependían de su firma, sino de la Dirección de Contabilidad y de la rúbrica del propio Diego Spagnuolo. Finalmente, al referirse a los informes fiscales sobre consumos atribuidos a su cónyuge por montos millonarios, los calificó como un error de tipeo y aseguró que todo su patrimonio se encuentra debidamente declarado en sus presentaciones oficiales.

Actualmente, tanto Garbellini como Spagnuolo, Atchabahian y Calvete enfrentan un procesamiento confirmado en segunda instancia por asociación ilícita, defraudación a la administración pública y negociaciones incompatibles con la función pública, mientras la Justicia evalúa nuevas medidas de prueba.

Fuente: Tiempo de San Juan

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