El yaguarundí fue registrado en Tucumán: explican qué hacer si aparece durante una caminata
El felino, de hábitos escurridizos, fue filmado en el Parque Nacional Aconquija. Una especialista contó qué otras especies habitan en el área protegida.

Resumen para apurados
Un felino que pocas veces se deja ver quedó registrado en imágenes en el Parque Nacional Aconquija. Se trata del yaguarundí, una especie que habita en distintas regiones del país y que en Tucumán forma parte de la fauna silvestre que puede encontrarse en los ambientes protegidos de la provincia.
El avistaje llamó especialmente la atención por tratarse de un animal "muy escurridizo", según explicó a LA GACETA Daniela Cano, doctora en Ciencias Biológicas y jefa de Conservación y Uso Público del Parque Nacional Aconquija. Incluso, con cierta gracia, la especialista señaló que en esta oportunidad parecía que el felino "quería ser visto".
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El yaguarundí es un felino de aspecto particular. Tiene el cuerpo alargado y bajo, con patas relativamente cortas, y puede presentar distintas tonalidades. Además del color rojizo, existen ejemplares de una coloración más grisácea. Según Cano, por los registros conocidos, la tonalidad rojiza sería más frecuente en Tucumán.
La especie tiene una amplia distribución en la Argentina. "Es un animal que se distribuye ampliamente en el territorio argentino", explicó la especialista. Está presente principalmente desde el centro hacia el norte del país y puede encontrarse en numerosas provincias.
Su alimentación es exclusivamente carnívora. Entre sus presas se encuentran ratones, lagartijas, cuises y pequeñas aves.
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El registro del yaguarundí también sirve para recordar una situación que puede darse durante una caminata por el Parque Nacional Aconquija: encontrarse cara a cara con un animal silvestre.
La primera recomendación de Cano es no acercarse. "Lo ideal con cualquier especie de animal que nos encontremos es quedarnos quietos", explicó.
La razón es que puede ocurrir que el animal todavía no haya advertido la presencia de las personas. Si el visitante permanece en el lugar donde lo divisó, puede observar su comportamiento durante más tiempo sin interferir.
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"Ahí donde lo vimos nos tenemos que quedar", remarcó la profesional. En caso de contar con ellos, recomendó utilizar binoculares y tomar fotografías desde lejos.
El animal puede estar alimentándose, buscando comida, reproduciéndose o cuidando a sus crías. Por eso, acercarse para obtener una fotografía o intentar seguirlo puede alterar su comportamiento natural.
Tampoco se debe intentar alimentarlo. Cano advirtió que en algunos parques nacionales muy visitados la fauna se acostumbró a recibir comida de los visitantes, lo que puede generar cambios en su comportamiento y situaciones de riesgo.
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El Parque Nacional Aconquija también alberga otros felinos, entre ellos el puma. Aunque los encuentros no son frecuentes, Cano explicó cómo actuar en caso de que ocurra.
La recomendación es levantar los brazos para aparentar un mayor tamaño y comenzar a retroceder lentamente, sin avanzar por el camino que está siguiendo el animal.
Si hay niños en el grupo, la especialista aconsejó levantarlos en brazos o llevarlos "en cococho", para aparentar mayor tamaño, mientras se retrocede del lugar.
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De todos modos, aclaró que los encuentros con pumas no son habituales.
El avistaje del yaguarundí también permitió poner el foco en la enorme superficie que protege actualmente el Parque Nacional Aconquija.
Según explicó Cano, el área protegida pasó de unas 17.000 hectáreas, correspondientes al antiguo Campo de Los Alisos, a unas 94.000 hectáreas luego de su ampliación. El territorio alcanza sectores de Tafí del Valle, Monteros, Chicligasta, Río Chico y Juan Bautista Alberdi.
La extensión también se traduce en una enorme variedad de ambientes, con una diferencia de altitud que va desde unos 550 metros hasta más de 5.000 metros sobre el nivel del mar.
Además del yaguarundí, el parque protege poblaciones de gato montés, ocelote y puma, además de especies como el cóndor andino y el pato de los torrentes.
Cano destacó especialmente al águila poma, una especie categorizada como en peligro de extinción. Según explicó, existen registros de reproducción dentro del parque y en los últimos años se produjeron reproducciones exitosas.
También hay especies propias de Tucumán, como la rana marsupial de la Banderita, un anfibio endémico de la provincia que se encuentra protegido dentro del área.
Ante la posibilidad de encontrarse con alguna de estas especies, desde el Parque Nacional recomiendan informarse antes de ingresar y, cuando sea posible, recorrer los senderos con guías.
El Aconquija cuenta con senderos habilitados para el uso público y otros sectores que tienen condiciones específicas de acceso. Cano pidió respetar los recorridos establecidos, no ingresar a zonas destinadas exclusivamente a conservación y dar aviso al parque antes y después de una visita cuando corresponda.
Y si durante una caminata aparece un yaguarundí, un ocelote, un oso melero o cualquier otro animal, la recomendación es disfrutar del encuentro sin intervenir: mantener la distancia, no alimentarlo, no perseguirlo y, si se trata de una especie relevante para la conservación, comunicar el avistaje al Parque Nacional.
Fuente: La Gaceta
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