Empezaron a pedalear por salud y el Trasmontaña se convirtió en su ritual
Ariel "Flecha" González y Claudio comenzaron a entrenarse juntos hace siete años buscando una vida más saludable. La amistad y el mountain bike hicieron el resto: corrieron su cuarto Trasmontaña juntos y aseguran que es la carrera que eligen cada año.

Resumen para apurados
Cuando Ariel "Flecha" González y Claudio empezaron a andar en bicicleta juntos, el Trasmontaña todavía estaba lejos. No había entrenamientos diarios, viajes programados con meses de anticipación ni estrategias para atravesar las sendas tucumanas. Mucho menos bicicletas eléctricas cuya batería debían administrar en medio de la montaña. Había algo bastante más sencillo detrás de aquellas primeras pedaleadas: querían estar mejor.
Siete años después, el Trasmontaña se convirtió en su ritual. "Empezamos a entrenar juntos. Fue más que nada por salud y después comenzamos a agarrarle el gustito. Nos complementamos, entrenamos y salimos juntos. La verdad que hacemos un muy buen equipo", explicó Ariel.
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En su caso, existía además una razón concreta para cambiar algunos hábitos. Tenía alrededor de 20 kilos de más cuando una recomendación médica terminó acercándolo a la bicicleta. "Empezamos con el tema de la bici y, de a poquito, una cosa fue llevando a la otra. Nos metimos en un grupo, después tuvimos entrenador y comenzamos con los entrenamientos diarios. Se convierte en un vicio saludable", recordó.
Claudio atravesó una transformación parecida. "Antes era otra vida, menos saludable. Después te invitan a una carrera, después a otra y llega un momento en el que falta tiempo para poder hacerlas todas", contó.
Entre esas competencias apareció el Trasmontaña. La de este año fue la cuarta edición que disputaron juntos. Las tres anteriores las habían afrontado con bicicletas convencionales, pero esta vez decidieron cambiar: compraron bicicletas eléctricas apenas dos semanas antes de viajar a Tucumán y prácticamente las estrenaron en carrera.
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El desafío terminó siendo doble. La lluvia, la niebla y el barro transformaron las sendas y volvieron especialmente delicadas las bajadas. "Estaban muy resbalosas. Afortunadamente ninguno se golpeó y pudimos terminar bien", explicó Ariel.
Hubo, sin embargo, otro problema inesperado: la batería. "Cuando empezó a quedarse sin batería la bicicleta tuvimos que administrar los tiempos. Ahí se complicaron las subidas y prácticamente empezó otra carrera", relató.
Nada quedó librado al azar. Llegaron unos días antes y habían preparado durante meses una competencia que, remarcan, también requiere planificación. Incluso durante los momentos más complicados consiguieron mantenerse juntos, tal como lo habían previsto.
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Porque para ellos el Trasmontaña dejó de ser simplemente otra fecha del calendario. De hecho, entre todas las competencias que alguna vez disputaron, hoy prácticamente es la única que siguen corriendo. "La tomamos una vez al año y la disfrutamos entre los dos", explicó Claudio.
Hay una razón. "Somos muy amigos dentro del deporte y fuera del deporte. Compartir una carrera entre los dos nos da un plus", agregó Ariel.
Hace siete años se subieron juntos a una bicicleta buscando salud. Ahora, una vez por año, tienen una cita innegociable con las montañas tucumanas.
Fuente: La Gaceta
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