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En 126 años, los sanjuaninos votaron de 12 maneras diferentes: datos inéditos de los sistemas electorales desde 1900

Desde las circunscripciones uninominales hasta el SIPAD, pasando por el Colegio Electoral, el balotaje, la ley de lemas y las colectoras. Un recorrido por más de un siglo de cambios en las reglas para llegar al poder en San Juan. Los antecedentes de un debate que vuelve a instalarse de cara al 2027.

Por Natalia Caballero9 min de lectura
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En 126 años, los sanjuaninos votaron de 12 maneras diferentes: datos inéditos de los sistemas electorales desde 1900
En 126 años, los sanjuaninos votaron de 12 maneras diferentes: datos inéditos de los sistemas electorales desde 1900 · Foto: Tiempo de San Juan

El dato es que el año que viene los sanjuaninos volverán a las urnas, lo que aún no se sabe es cómo será el nuevo sistema electoral con el que finalmente votará la población. Hoy por hoy rige una remake de la Ley de Lemas, que se aprobó en el 2022 y que se puso en práctica al año siguiente. Desde 1900 a la actualidad hubo elecciones indirectas, segundas vueltas, sistemas que permitían sumar los votos de distintos candidatos y otros en los que alcanzar la mayor cantidad de sufragios individuales no garantizaba quedarse con el cargo. También hubo reformas que duraron décadas y otras que tuvieron una vida efímera. En detalle, los 12 cambios que cambiaron la forma de votar de los sanjuaninos en 126 años.

El primer gran cambio llegó en 1927, pero la historia comienza antes. A principios del siglo XX, la provincia se regía por la Constitución de 1878, reformada en 1879. El gobernador era elegido de manera directa, la Legislatura tenía dos cámaras y el sufragio municipal estaba reservado a contribuyentes. Las reformas de 1912 reorganizaron las condiciones del voto masculino y el registro electoral.

En 1927 se produjo una transformación profunda. La nueva Constitución cantonista eliminó el sistema bicameral y estableció una Cámara única. Para elegir diputados, San Juan quedó dividida en 30 circunscripciones uninominales. Cada una elegía un representante y ganaba quien obtenía más votos.

Esto implicaba que una fuerza política podía quedarse con una importante cantidad de bancas sin necesariamente alcanzar un porcentaje equivalente de votos en toda la provincia. Los sufragios de los candidatos derrotados no se trasladaban a otras listas ni servían para compensar la representación legislativa.

La Constitución de 1927 también incorporó un avance histórico: reconoció el derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas para cargos provinciales. Un cambio que ubicó a San Juan entre las experiencias pioneras en materia de derechos políticos femeninos.

En 1949 llegó otra modificación. La reforma constitucional impulsada por el peronismo estableció una Cámara de 34 diputados elegidos en distrito provincial único. En lugar de las 30 competencias territoriales, toda la provincia pasó a constituir una sola unidad electoral legislativa. Sin embargo, el sistema no sobrevivió a los cambios institucionales posteriores: en 1956 se derogó aquella Constitución y se restableció la de 1927.

Uno de los capítulos más particulares de la historia electoral sanjuanina ocurrió en 1963. Ese año, los ciudadanos no eligieron directamente al gobernador y vicegobernador, sino a los integrantes de un Colegio Electoral que posteriormente definió quiénes ocuparían los cargos.

Las elecciones se realizaron el 7 de julio y, el 26 de agosto, los electores consagraron a Leopoldo Bravo y Luis Cattani. Para la Legislatura, en tanto, se eligieron 30 diputados distribuidos en cuatro secciones plurinominales, mediante representación proporcional.

El contexto político no era menor. La elección se desarrolló con el peronismo proscripto para acceder a cargos ejecutivos, aunque la Unión Popular pudo presentar candidaturas legislativas. Las reglas electorales de aquella época estuvieron atravesadas por las exclusiones y las interrupciones institucionales.

Diez años después, en 1973, San Juan experimentó con otro mecanismo que hoy parece lejano: el balotaje. La legislación nacional estableció que para ganar la Gobernación había que superar el 50% de los votos válidos. Si ninguna fórmula alcanzaba ese porcentaje, las dos más votadas debían competir en una segunda vuelta. Y eso fue exactamente lo que ocurrió. San Juan tuvo balotaje y Eloy Camus resultó electo gobernador. Para los diputados se mantuvo una distribución en cuatro secciones, con un sistema proporcional basado en el método D'Hondt y un piso electoral del 8%.

La segunda vuelta, sin embargo, no se convirtió en una regla permanente de la provincia. Fue parte de un régimen transitorio que quedó atrás con las siguientes transformaciones institucionales.

Con el regreso de la democracia en 1983, San Juan volvió al sistema de circunscripciones uninominales que había establecido la Constitución de 1927. Cada territorio elegía su diputado y todavía no existía la representación proporcional provincial que se incorporaría tres años después.

Si hay un cambio que dejó una marca en la política sanjuanina fue el de la Constitución de 1986. La reforma estableció el sistema mixto de representación legislativa que, con modificaciones en la cantidad de bancas, continúa vigente.

Desde entonces, cada uno de los 19 departamentos elige un diputado por mayoría simple. A esos legisladores se suman los diputados proporcionales, elegidos en toda la provincia mediante el sistema D'Hondt.

La diferencia es sustancial: se garantiza que todos los departamentos tengan un representante, independientemente de su población. Por otro lado, se distribuyen bancas entre las fuerzas políticas según los votos obtenidos a nivel provincial.

El Código Electoral de 1987 terminó de ordenar el mecanismo. Estableció la elección directa de gobernador y vice por simple mayoría y fijó un piso del 3% de los votos válidos para acceder al reparto proporcional correspondiente.

Originalmente, la Constitución contemplaba un diputado proporcional cada 20.000 habitantes, una base que posteriormente fue modificada. En 2002, la Ley 7237 elevó ese parámetro a 40.000 habitantes, reduciendo la cantidad de bancas que podían surgir de ese componente.

El resultado de esa arquitectura institucional puede verse en la actual Cámara de Diputados: 36 legisladores, de los cuales 19 representan a los departamentos y 17 son proporcionales. 

La década del noventa inauguró uno de los experimentos electorales más controvertidos: la ley de lemas. Aprobada en 1994 y aplicada en 1995, la norma permitió que un mismo partido o alianza presentara varios candidatos, agrupados bajo un lema común. Cada postulante competía con su propio sublema, pero los votos se acumulaban para determinar qué fuerza ganaba la elección.

El mecanismo podía producir una situación llamativa: que un candidato llegara al poder pese a haber obtenido menos votos individuales que uno de sus adversarios. Por ejemplo, si dos candidatos de un mismo lema conseguían 20 y 15 votos, su fuerza reunía 35. Si un candidato de otro lema alcanzaba 30, perdía la elección, aunque individualmente hubiera sido el más votado. El ganador sería el candidato de 20 votos, por pertenecer al lema vencedor.

El sistema tuvo modificaciones en 1998. En las elecciones de 1999, la acumulación ya no se aplicaba para gobernador ni diputados proporcionales, aunque continuaba para diputados departamentales, intendentes y concejales. Finalmente, en julio de ese año, la ley de lemas fue derogada.

Pero la posibilidad de compartir candidaturas entre distintas listas no desapareció por completo. En 2003 y 2007 se utilizaron las denominadas colectoras. A diferencia de los lemas, los votos de los candidatos que competían por una misma categoría no se sumaban entre sí. Lo que podían hacer era acompañar a un mismo postulante para otro cargo.

En 2010, San Juan incorporó las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, conocidas como PASO. La ley estableció dos instancias electorales: una primera para seleccionar candidatos dentro de las agrupaciones políticas y una segunda para elegir a las autoridades.

La diferencia respecto de los lemas era central. Los votos obtenidos en las primarias no se trasladaban a la elección general. Cada instancia tenía su propio resultado y los candidatos que perdían la interna quedaban fuera de la competencia posterior por el cargo.

El sistema se mantuvo durante varios procesos electorales, hasta que en diciembre de 2021 la Legislatura aprobó la Ley 2348-N, que eliminó las PASO provinciales y restableció la selección de candidaturas mediante internas partidarias.

Sin embargo, aquel esquema tuvo una vida muy corta. En septiembre de 2022 se aprobó una nueva modificación que incorporó el Sistema de Participación Democrática Abierta, más conocido como SIPAD.

El mecanismo, estrenado en 2023, recuperó una característica de la antigua ley de lemas: la acumulación de votos entre candidaturas de una misma agrupación.

Para gobernador, intendentes y diputados departamentales, el sistema establece que se suman los votos de las subagrupaciones. La agrupación más votada se queda con el cargo, que corresponde al candidato más votado dentro de esa fuerza.

En el caso de los diputados proporcionales, el reparto es más complejo. Primero se acumulan los votos de cada agrupación y se distribuyen las bancas mediante D'Hondt, con un piso del 3%. Después se realiza una distribución interna entre las subagrupaciones, con reglas específicas de asignación y redistribución.

El SIPAD también permite, en el ámbito municipal, que una subagrupación presente varias listas y acumule sus votos antes de competir con las demás.

Así, San Juan volvió a un esquema en el que la competencia interna de los partidos y la disputa entre las distintas fuerzas políticas se resuelven en una misma elección.

Hay un dato que atraviesa todo el relevamiento: los cambios en las reglas electorales no siempre implicaron modificaciones en la Constitución. Mientras algunas reformas transformaron la estructura de representación política, otras alteraron la manera de competir por los cargos sin modificar la distribución básica del poder legislativo.

También hay una diferencia entre los mecanismos que se aplicaron durante décadas y aquellos que apenas llegaron a utilizarse en una elección. El balotaje de 1973, el Colegio Electoral de 1963 y el breve regreso a las internas partidarias en 2021 son algunos ejemplos.

La historia muestra que San Juan volvió en distintas oportunidades a mecanismos que ya había abandonado. Las circunscripciones uninominales regresaron después de sucesivas reformas y la acumulación de votos, eliminada con la derogación de los lemas, reapareció bajo otra estructura con el SIPAD.

A las puertas de un nuevo proceso electoral, la discusión sobre las reglas de juego vuelve a ocupar un lugar en la agenda política. Al 10 de octubre de 2026, fecha de actualización del relevamiento, el SIPAD continuaba vigente y los proyectos para reemplazarlo no han sido tratados. Los historiadores no se ponen de acuerdo si la historia es circular o no, pero todos los cambios impulsados en 126 años siempre han replicado algo que se aplicó en el pasado, la boleta única podría ser una modificación sin antecedentes locales.

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Fuente: Tiempo de San Juan

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