En Corrientes las frutillas se producen a campo y salen con los precios del 2025
Desde Bella Vista, Arturo Alegre explicó el funcionamiento de uno de los principales establecimientos frutilleros de la provincia vecina, que también hace cría de bovinos Braford.

La producción de frutillas en Bella Vista, Corrientes, combina tecnología, innovación y una fuerte inversión para abastecer a buena parte del mercado del nordeste argentino.
Sin embargo, detrás de uno de los cultivos de mayor valor agregado del país también aparecen las dificultades que atraviesa hoy el sector: costos en aumento, precios estancados y un consumo que todavía no logra recuperarse.Así lo describió Arturo Alegre, empresario frutillero y también productor ganadero, durante una entrevista con El Territorio.
Desde el establecimiento familiar La Elisa, ubicado en Bella Vista, explicó que la empresa representa la tercera generación dedicada al campo y que, con el paso de los años, decidió especializarse en la producción de frutillas."Históricamente mi familia siempre estuvo ligada al campo.
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Pasamos por distintas actividades, pero hace varios años nos especializamos en una sola producción, que es la frutilla.
Hoy esa es nuestra actividad principal y la complementamos con la ganadería de cría y, desde hace cuatro años, con una cabaña Braford dedicada a la producción de genética", contó.Actualmente la empresa dispone de unas 350 hectáreas propias, de las cuales 25 están destinadas al cultivo de frutillas."En Corrientes probablemente seamos los productores con mayor superficie implantada.
A nivel nacional hay establecimientos mucho más grandes, especialmente en Tucumán, pero en la provincia estamos entre los de mayor escala", señaló.Tecnología e innovaciónAlegre explicó que producir frutillas requiere una inversión muy importante y un manejo altamente tecnificado."Hoy producir frutilla implica trabajar con tecnología al cien por ciento.
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Estamos hablando de entre 35.000 y 40.000 dólares por hectárea, pero tiene la ventaja de que es un ciclo corto y el recupero de la inversión comienza apenas tres o cuatro meses después de iniciar la campaña".La preparación de los lotes comienza entre enero y febrero, mientras que la plantación se desarrolla entre fines de marzo y principios de mayo con plantines provenientes de las zonas más frías del país, principalmente de Chubut.
La cosecha empieza en junio y alcanza su máximo rendimiento entre agosto y octubre.Un sistema propioUno de los aspectos que diferencia a la empresa es el sistema de producción desarrollado en la última década.Las frutillas se cultivan directamente sobre el suelo, en lomos elevados y protegidas mediante microtúneles, sin utilizar sistemas hidropónicos."Adoptamos una forma de producir que nos funciona muy bien.
No significa que seamos los mejores productores, simplemente encontramos un sistema que se adapta a nuestra realidad."Ese método les permitió mantener la producción durante diez años en los mismos lotes."Los libros dicen que hay que rotar los suelos.
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Nosotros optamos por otro camino: incorporamos grandes cantidades de materia orgánica y compost todos los años.
Si al suelo le quitamos cinco, le devolvemos ocho.
Eso le da vida y nos permite seguir produciendo en el mismo lugar sin perder productividad".Además, el establecimiento (@laelisafrutillas) divide sus 25 hectáreas en lotes independientes para rotar variedades según la resistencia de cada una frente a distintas enfermedades.Producción que abastece al NEABella Vista concentra uno de los principales polos frutilleros de Corrientes, con cerca de cien hectáreas cultivadas.Gran parte de esa producción abastece a Misiones, Chaco, Formosa y Corrientes, aunque La Elisa comercializa principalmente hacia el Sur del país."La mayor parte de la frutilla que consumen en Misiones sale de esta zona.
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Nosotros antes abastecíamos ese mercado, pero hoy trabajamos principalmente con Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Neuquén".Cultivo intensivoA diferencia de la ganadería, la frutilla demanda una gran cantidad de mano de obra durante toda la campaña."La actividad frutillera es sumamente intensiva y requiere muchísimo personal.
La ganadería tiene ciclos mucho más largos y necesita bastante menos mano de obra.
Son actividades diferentes, pero perfectamente compatibles dentro de un mismo establecimiento".El consumo no acompañaMás allá de los buenos resultados productivos, Alegre aseguró que el principal desafío hoy pasa por la comercialización."No escapamos a la realidad que vive el país.
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Dependemos completamente del consumo interno y hoy el consumidor prioriza comprar un kilo de pan o un kilo de carne antes que un kilo de frutillas.
Es lógico porque no es un producto de primera necesidad".El productor remarcó que el problema no sólo pasa por una menor demanda, sino también por la pérdida de rentabilidad."Estamos vendiendo prácticamente al mismo precio que el año pasado, mientras los costos aumentaron considerablemente.
Los números ya no acompañan".La industria, un socio estratégicoEn ese contexto, la existencia de una industria procesadora cercana resulta clave para sostener la producción.Sólo el 40% de la cosecha se destina al mercado fresco, mientras que el restante 60% se industrializa.
"Para nosotros la industria es la salvación del cultivo.
Si no existiera, pasaría lo mismo que ocurre muchas veces con el tomate o el morrón: cuando el precio no acompaña, hay que tirar la producción.
Nosotros tenemos la posibilidad de industrializar la mayor parte de la fruta y eso sostiene toda la actividad".El empresario explicó que la frutilla es un producto extremadamente perecedero.
"Hay que cosechar y comercializar prácticamente en el día.
Tenemos cámaras de frío y logística, pero es imposible colocar todo el volumen en el mercado fresco.
La industria termina siendo un socio estratégico para que el sistema funcione."Competencia y preciosOtro de los factores que condiciona la rentabilidad es la competencia con otras regiones productoras, especialmente el cinturón hortícola de Buenos Aires."Cuando comienzan a producir Escobar y Pilar ya no podemos competir en esos mercados por una cuestión de distancia y costos.
Estamos a casi 900 kilómetros del Mercado Central.
Ahí toda nuestra producción pasa directamente a la industria".En cuanto a los valores actuales, indicó que el panorama continúa siendo ajustado."Hoy el kilo de frutilla ronda entre los 3.000 y 3.500 pesos en el mercado fresco, pero después hay que descontar los costos de comercialización.
La realidad es que el negocio está muy ajustado y dependemos mucho del clima y del comportamiento del mercado".A pesar de las dificultades, Alegre aseguró que la empresa continuará apostando por la innovación y la calidad."No somos los mejores productores, pero tratamos de hacer las cosas de la mejor manera.
Tenemos certificaciones de calidad que nos exigen producir bajo determinados estándares porque sabemos que el consumidor debe recibir un alimento seguro y de excelente calidad", razonó.En Misiones, producción para el veranoLa producción de frutillas en Misiones continúa creciendo y busca consolidarse como una alternativa para abastecer el mercado local, especialmente durante el verano, cuando disminuye la oferta proveniente de provincias como Corrientes, Santa Fe y Salta debido a las altas temperaturas.
El desarrollo de esta actividad se apoya en el cultivo semihidropónico o sin suelo, un sistema que utiliza sacos o bolsas con sustrato y riego por goteo.
Esta tecnología permite extender el período de cosecha e incluso producir fruta durante gran parte del año.
Tiempo atrás, el ingeniero agrónomo Sergio Feversani, de la Agencia de Extensión Rural Oberá del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), explicó que la mayoría de los productores misioneros adoptó este sistema de producción.
Según detalló, aunque cerca del 90% de las frutillas todavía proviene de otras regiones del país, en los últimos años aumentó significativamente la cantidad de productores locales. Noticia Relacionada La ganadería, otra pasión con un recupero más largo
Fuente: El Territorio
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