En modo león herbívoro, Milei empieza a reordenar la manada
A la defensiva por el caso Adorni, el presidente evitó las confrontaciones en Rosario y mostró una versión distinta. El desafío del nuevo vocero, recuperar la credibilidad perdida. Pullaro y Javkin también apelaron a Belgrano para diferenciarse del modelo libertario

A la defensiva por el caso Adorni, el presidente evitó las confrontaciones en Rosario y mostró una versión distinta. El desafío del nuevo vocero, recuperar la credibilidad perdida. Pullaro y Javkin también apelaron a Belgrano para diferenciarse del modelo libertario
Por Mariano D'Arrigo
LA CAPITAL/Virginia Benedetto
Después de tres meses del caso Adorni, el presidente Javier Milei elige no confrontar y rearma la estrategia comunicacional.
A la defensiva después de tres meses de Adornigate, Javier Milei reconoció que no estaba en condiciones de pelear. Ni con la oposición ni con empresarios ni con periodistas. El acto del Día de la Bandera mostró al presidente en modo león herbívoro.
La decisión de no confrontar con sus enemigos favoritos es un reconocimiento de que al gobierno no le sobra nada en el terreno político.
La moderación no fue casual. Mientras la Casa Rosada intenta un control de daños con la crisis de Manuel Adorni, abrir nuevos frentes de conflicto parecía un lujo que no estaba en condiciones de darse.
Por eso Milei centró su discurso en el pasado. A su modo, construyó un Belgrano a su imagen y semejanza. Entre una revista Billiken de la década del '70 y un Paka Paka libertario, pintó al creador de la bandera como un precursor de las ideas liberales en estas tierras y un incomprendido que se enfrentó a la casta de la época.
Milei reconoció en Belgrano su audacia, su capacidad intelectual y su voluntad de enfrentarse al viejo orden. Ese espejo en el que a Milei le gusta mirarse tiene un problema. Belgrano peleó contra el antiguo régimen, sembró ideas y dejó símbolos. Pero construir poder, organizar instituciones y transformar esas ideas en un nuevo orden fue tarea de otros.
Discurso del Presidente Javier Milei en el acto oficial por el Día de la Bandera 2026 en Rosario. pic.twitter.com/pmMl0WCGLi
Al menos, la visita relámpago a Rosario le permitió al presidente tomar aire y salir del microclima palaciego de Olivos y la Rosada. El encierro es un terreno fértil para las teorías conspirativas.
Milei recibió algo de calor popular de unos cientos de simpatizantes libertarios, que se mezclaron con la militancia de Unidos y un puñado de antimileístas silvestres que se acercaron al Monumento. A diferencia de 2024, cuando los libertarios coparon el acto, esta vez el aplausómetro estuvo más parejo.
La Nación tomó el control operativo y protocolar del evento, pero la Casa Gris montó una escenografía con un mensaje. Después de la reinauguración del Monumento —una obra terminada con fondos provinciales—, dejó dos torres con la leyenda "Santa Fe" y "La invencible". Ser local tiene sus ventajas. Sobre todo cuando la disputa también es por quién se queda con la foto y el relato de la jornada.
Al igual que Milei, también Maximiliano Pullaro y Pablo Javkin recurrieron a su propia versión de la figura de Belgrano.
El intendente lo usó como símbolo de unidad. Reforzó la idea del regreso de una ciudad que se hizo a sí misma y destacó la articulación entre los tres niveles del Estado para bajar la violencia. El pasaje más crítico fue cuando tocó la fibra federal. Sin personalizar, habló de la "deuda que tiene su país con el interior" y planteó que "estas tierras quieren y merecen ser escuchadas".
Si Javkin adoptó un tono más conciliador, Pullaro asumió una posición más dura. La mención en el arranque a un Belgrano que murió pobre mientras otros se enriquecían fue un mensaje por elevación pero contundente hacia el jefe de Gabinete, que seguía el discurso en primera fila.
Otra maniobra de diferenciación fuerte de Milei fue cuando dijo que el éxito de una nación se mide por cómo llega el crecimiento a sus ciudadanos y cuando presentó la unión entre libertad e igualdad como pilares, no sólo del pensamiento de Belgrano sino también de la restauración de la democracia en 1983. Una especie de alfonsinismo con el cuchillo entre los dientes.
Pullaro agradeció a Milei el trabajo conjunto en seguridad, pero también amplió el reconocimiento a los fiscales y la Legislatura. Como en discursos anteriores, la mención a la "obra pública bajando costos y sin corrupción" es una movida que le permite contrastar en simultáneo con los libertarios y el kirchnerismo.
El discurso fue en línea con la imagen que montó el miércoles pasado la provincia en la reinauguración del Monumento. Ese día, el gobernador y los funcionarios políticos estuvieron mezclados con los obreros y sus cascos amarillos. La foto mandó un mensaje doble. Uno: en Santa Fe se invierte en infraestructura. Dos: el gobierno está cerca de los trabajadores. En tiempos de motosierra, el oficialismo provincial busca asociar gestión con presencia estatal.
La mención de este sábado de Pullaro a la ofensiva del Brigadier Estanislao López sobre Buenos Aires en 1820 —cuando sus tropas ataron sus caballos en la Plaza de Mayo— ilustra cómo visualiza el radical la relación entre Santa Fe y el gobierno central.
Más que en una avanzada para llegar a Buenos Aires, Pullaro piensa en combates defensivos. Si es necesario, entra al terreno nacional, pelea y vuelve al pago chico.
Tanto en el entorno del gobernador como del intendente había satisfacción por cómo transcurrió el acto. "No podría haber salido mejor", dijeron en el Palacio de los Leones.
La previa estuvo cargada de especulaciones. Victoria Villarruel pudo entrar. La relación con Milei está rota y sin retorno, pero el gobierno fue inteligente en dejarla ingresar al corralito para autoridades. Excluirla hubiera sido todo ganancia para la vice, que sabe cómo generar golpes de efecto mediáticos, aunque su potencial electoral aparece limitado.
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Tampoco Adorni generó más ruido del esperado. El todavía jefe de Gabinete es un paria fuera del mundo libertario. Sólo habló con los suyos. Pullaro y los ministros santafesinos le pasaron lejos, para evitar una foto que nadie quiere de recuerdo.
El dato es que en la Casa Rosada empezaron a asumir que la situación de Adorni se volvió muy difícil de administrar y que era necesario algún movimiento. El anuncio de Adrián Ravier como nuevo vocero puede leerse como un primer intento de desacoplar la comunicación oficial del caso Adorni.
Con un perfil más técnico y menos estridente, Ravier se posiciona para ser la cara de las buenas noticias económicas. La apuesta es que la inflación, las inversiones o el crecimiento vuelvan a ocupar el centro de la conversación pública, y no los gastos de nuevo rico de Adorni.
Manchada la credencial anticasta, Milei se juega un pleno a que la sociedad lo acompañe por los resultados.
Reunidos en Olivos con el Presidente de la Nación.Adrián Ravier será el nuevo Vocero Presidencial.Todos los éxitos en esta nueva etapa Adrián querido.Gran desafío por delante: serás la voz de quién está haciendo grande a la Argentina nuevamente.Fin.@AdrianRavier@JMilei
Además, Ravier puede ser una prenda de unidad en la interna entre Karina y Santiago Caputo. El nuevo portavoz llegó a la presidencia de La Libertad Avanza de La Pampa vía Lule Menem —mano derecha de la hermanísima— pero también es director de la Fundación Faro, el laboratorio de ideas libertario que está en la órbita del gurú.
Lo significativo es que, con el retroceso de Adorni, Caputo concentra más poder en el área comunicacional. Es una constante de Milei: administrar la tensión entre facciones y no atarse por completo a la secretaria General de la Presidencia.
Habrá que ver si el movimiento de fichas es el comienzo de una salida de Adorni del gobierno, como reclaman el PRO, el radicalismo y otros espacios dialoguistas.
Esta semana, Patricia Bullrich logró desactivar la sesión del Senado en la que tanto el peronismo como otros aliados de la Rosada iban por la cabeza de Adorni.
De todos modos, el peligro no desapareció. El jueves próximo esos sectores se preparan para aprobar una interpelación a Adorni para el 2 de julio. Ese mismo día podría votarse una moción de censura.
Los opositores amigables ensayan un equilibrio imposible. Tienen que dar una señal a su electorado, enojado con las trapisondas contables de Adorni, pero tampoco pueden quedar en el bando destituyente con el kirchnerismo.
Milei apuesta a una lógica de choque. Los desafía a que lo expulsen porque en la Casa Rosada creen que, llegado el momento, los excambiemitas y los gobernadores peronistas del norte no se van a animar a apretar el botón rojo.
Sin embargo, para el gobierno la expulsión de Adorni es un arma de doble filo. Es cierto que podría pasarle el costo político a quienes aprieten el botón rojo y presentarse como víctima de un complot de la casta. Pero también está la pregunta de cómo podría tomarlo el mercado: los inversores podrían pensar que después de Adorni el próximo puede ser Milei.
Por lo pronto, Milei y Pullaro volvieron a mostrar buena sintonía personal. El gobernador está convencido de que el presidente tiene una concepción diferente del Estado y la sociedad, pero no tiene voluntad de destruir. "El kirchnerismo te quería pisar la cabeza", les dice a los suyos.
Al buen clima en el Monumento ayudó que la Nación haya sumado a Santa Fe a las provincias que pueden pedir adelantos de coparticipación.
En la Casa Gris anticipan un segundo semestre difícil para las cuentas provinciales, con vencimientos de obra pública, un flujo menor de fondos desde la Nación y más gastos por el retiro del Estado central. Por ejemplo, en salud.
Llegado al poder como un outsider, en su tercer año Milei recurre a las viejas lógicas políticas en el reparto de recursos. En ese mapa, ven a Pullaro no como un aliado del primer anillo, pero sí como un actor con el que pueden convivir.
La visita a Rosario mostró a un Milei distinto. Menos dispuesto a la pelea y más preocupado por administrar daños. No porque haya cambiado su personalidad sino porque cambió el problema. El gobierno necesita recuperar credibilidad. Y es difícil hacerlo con Adorni como abanderado.
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Fuente: La Capital
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