En shock y en silencio: así se mostró la menor acusada por el crimen en Chimbas
La adolescente de 16 años fue imputada por el homicidio de Gonzalo Martín Quinteros Olmos y, por recomendación de su abogada, se abstuvo a declarar frente al juez Jorge Toro.

La menor acusada por el crimen en Chimbas y señalada de haber efectuado el disparo que terminó con la vida de su novio, Gonzalo Martín Quinteros Olmos, permaneció en silencio este jueves por la mañana durante la indagatoria frente al juez Jorge Toro, quien la imputó por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Aún en shock por la situación que atraviesa y las sospechas que recaen sobre sus hombros, la adolescente de 16 años estuvo acompañada por su abogada Filomena Noriega, quien le recomendó abstenerse de declarar como estrategia defensiva y, principalmente, teniendo en cuenta el estado emocional en el que se encuentra.
La audiencia comenzó alrededor de las 8, según informaron fuentes vinculadas a la causa. La menor escuchó la imputación y las explicaciones brindadas por el magistrado, pero no respondió preguntas ni brindó una versión de lo ocurrido. Acorde una fuente cercana a la familia, la adolescente se encuentra "en estado de shock" y todavía "no cae" en el contexto en el que quedó involucrada: nada más y nada menos que la muerte de su novio, en el inicio de una investigación penal en su contra.
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Noriega había sido designada el miércoles por la hermana mayor de la adolescente, de 24 años. Es ella quien actualmente está asumiendo el acompañamiento de la menor, debido a que su madre se encuentra profundamente afectada por lo ocurrido y no está en condiciones de movilizarse, a causa de una quebradura que sufrió hace unos pocos días.
En ese contexto, es la hermana mayor quien se mantiene cerca, dado que la sospechosa no tiene padre. Según la información aportada por la fuente, el hombre abandonó a las hermanas cuando eran chicas. Es por eso que desde el entorno de la niña acusada remarcaron el marco de vulnerabilidad en el que se encuentra inmersa.
La defensora estuvo con la adolescente antes de la indagatoria con el objetivo de brindarle tranquilidad y explicarle el paso que iba a atravesar. El miércoles, en la previa al proceso judicial clave, la había visitado y hasta le llevó tortitas para que pudiera comer, ya que la menor prácticamente no había ingerido alimentos durante la mañana.
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La situación emocional de la chica ya había sido observada el miércoles, cuando mantuvo un encuentro con una psicóloga. De acuerdo con la fuente consultada, es posible que durante esa intervención profesional se haya constatado el estado de shock en el que permanece.
"Es una niña", explicó la fuente al describir la situación, y remarcó que todavía no logra dimensionar lo que está sucediendo. La misma persona señaló que incluso resulta "muy, muy difícil" abordar la situación con ella por el estado en el que se encuentra.
La adolescente mantenía una relación de pareja con Quinteros Olmos desde hacía aproximadamente dos años. Según la información aportada por su entorno, comenzaron a salir hacia fines de 2024 y se trataba de una relación conocida por familiares y allegados, a la que describen como formal y cercana.
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Ese vínculo adquiere especial relevancia dentro de la investigación, ya que inicialmente la adolescente apareció públicamente como una de las personas más cercanas a la víctima. Durante la mañana posterior al crimen había publicado en sus redes sociales fotografías junto al joven y mensajes en los que expresaba su dolor por su muerte.
Antes de la indagatoria había especulaciones acerca de que la adolescente podía brindar una explicación sobre lo sucedido e incluso realizar una eventual autoincriminación. Sin embargo, desde su defensa remarcaron que cualquier manifestación realizada previamente sin asesoramiento jurídico no puede ser considerada como una declaración indagatoria válida.
Por ese motivo, Noriega decidió que la menor escuchara la imputación y permaneciera en silencio. La estrategia, según la fuente consultada, es esperar a contar con acceso al legajo fiscal y conocer en detalle todas las pruebas incorporadas a la investigación antes de definir los próximos pasos.
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Es decir, la defensa todavía no habría tomado una postura definitiva respecto de la mecánica del disparo ni de las circunstancias en las que murió Quinteros Olmos. Primero buscará conocer qué elementos tiene la Fiscalía y, a partir de allí, decidirá cómo avanzar.
La investigación por la muerte de Quinteros Olmos, de 19 años, tuvo un giro inesperado desde las primeras horas. El joven fue asesinado de un disparo en su vivienda de calle 25 de Mayo y Proyectada, en Villa 1° de Mayo, Chimbas.
Inicialmente, la principal hipótesis apuntaba a un ataque perpetrado por tres hombres encapuchados. Esa versión se sostenía, entre otros elementos, en una denuncia por extorsión que había sido realizada durante esa misma mañana y en las amenazas que la víctima habría recibido a través de Facebook. Además, algunos amigos que se encontraban en la vivienda habrían estado armados ante el temor de un eventual ataque.
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Sin embargo, el resultado de la autopsia comenzó a modificar ese escenario. Los investigadores determinaron que el disparo había sido efectuado a corta distancia y que el proyectil ingresó por la zona del maxilar izquierdo y salió por el cuello derecho.
Ese dato no coincidía con la primera versión y llevó a los investigadores a volver sobre los testimonios que habían sido recogidos durante las primeras horas de la pesquisa. A partir de esas nuevas entrevistas y de otras medidas periciales, entre ellas los análisis destinados a detectar restos de pólvora en las manos, la adolescente quedó en el centro de la investigación.
La Justicia todavía mantiene cautela respecto de qué ocurrió exactamente dentro de la vivienda. Una de las hipótesis que se manejan es que el disparo pudo haberse producido accidentalmente. Una fuente judicial había señalado previamente que, "en teoría, se le escapó", aunque esa posibilidad todavía debe ser confirmada o descartada mediante las pruebas reunidas.
La investigación deberá determinar, entre otros puntos, cuál fue la mecánica concreta del disparo, qué ocurrió inmediatamente antes y qué participación tuvo cada una de las personas que estaban en el domicilio. Por tratarse de una adolescente de 16 años, el expediente quedó bajo la órbita del juez Toro, del fuero Penal de la Niñez y Adolescencia. La joven permanece alojada bajo custodia estatal y recibe asistencia interdisciplinaria mientras avanza la investigación.
Ahora, con la indagatoria ya realizada y sin una declaración de la principal acusada, el próximo paso estará marcado por el análisis del legajo fiscal y de las pruebas que permitieron pasar de la hipótesis de un ataque externo a investigar a la propia novia de la víctima como presunta autora del disparo.
Fuente: Tiempo de San Juan
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