Endeudamiento: advierten que el nuevo sistema de débitos del BCRA "ayuda a cobrar, no a pagar"
Alejandro Garzón Maceda advirtió que el nuevo sistema de débitos de bancos y fintechs puede agravar el sobreendeudamiento de las familias.

Desde el lunes 31 de agosto, el sistema financiero argentino incorporará "Cobros por Transferencia", una herramienta impulsada por el Banco Central (BCRA) que permitirá a bancos y fintechs gestionar el cobro de cuotas de nuevos préstamos mediante débitos desde cuentas bancarias. La medida busca facilitar la recuperación de créditos, pero genera interrogantes sobre su impacto en consumidores que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones , el director de Defensa del Consumidor, Alejandro Garzón Maceda, analizó el nuevo mecanismo y puso el foco en un problema que, a su entender, excede ampliamente la modalidad de cobro: el creciente sobreendeudamiento de las familias. Su primera advertencia fue contundente: "Esto no es para resolver el problema a los consumidores que tienen préstamos, esto es para resolver el problema del sistema financiero por la morosidad".
Para entender qué cambia, el funcionario explicó que actualmente gran parte de la vida económica de las personas está bancarizada. Sueldos, ingresos de trabajadores independientes, compras, servicios, transferencias y préstamos pasan por cuentas bancarias o billeteras digitales. "Tenemos bancarizados toda nuestra vida, el 90%, 80% de la gente. Hasta los que no saben utilizar un home banking están bancarizados", describió.
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Garzón Maceda explicó que existe una diferencia entre los préstamos otorgados por la misma entidad donde una persona tiene su cuenta y aquellos que provienen de un banco o fintech diferente. En el primer caso, si una persona tiene una caja de ahorro en un banco y toma un préstamo de esa misma entidad, puede autorizar que las cuotas sean debitadas directamente de esa cuenta.
El escenario se vuelve más complejo cuando el préstamo es otorgado por una entidad distinta. Allí el consumidor puede autorizar que la empresa prestadora debite las cuotas desde el CBU de la cuenta donde recibe sus ingresos. Ese mecanismo, según recordó, ya generó conflictos importantes durante la pandemia, cuando diferentes entidades intentaban cobrar sus créditos y los débitos podían acumularse sobre una misma cuenta.
"Las cajas de ahorro, las entidades financieras titulares, debitaban todo lo que se les debía a ellos primero. Entonces, cuando caían los otros débitos, se llevaban todo", explicó.
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A partir de esa situación se había limitado la posibilidad de realizar una insistencia automática hasta encontrar fondos disponibles. Si no había dinero en la cuenta al momento del débito, la operación no podía repetirse indefinidamente. Ahora, según explicó Garzón Maceda, el nuevo mecanismo vuelve a habilitar una modalidad de insistencia para el cobro.
"Esto lo que viene a hacer es que vos podés insistir. ¿Qué quiere decir? Que automáticamente el banco manda el débito, no hay fondos, insiste otra vez hasta que haya fondo y se lleva la plata", señaló. El funcionario estimó que la entidad financiera podrá realizar dos o tres intentos de cobro.
Para Garzón Maceda, el principal riesgo aparece cuando una persona tiene varios compromisos financieros y diferentes entidades compiten por cobrar de la misma cuenta.
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"Permanentemente la otra entidad financiera, la que está fuera de donde está tu caja de ahorro o la fintech, mandaba permanentemente el débito hasta que enganchaba plata y cuando enganchaba plata se la cobraba", relató. El problema, según explicó, es que ese mecanismo puede terminar afectando la disponibilidad de dinero para cubrir otros gastos básicos.
"Eso hacía que vos nunca tuvieras fondos disponibles. No importa lo que hicieras, mientras vos no pagaras todo tu dinero vos no tenías fondos disponibles para vivir", afirmó. Por eso, rechazó la idea de que la medida represente una solución para los consumidores endeudados.
"Con esto vamos a resolver la morosidad, sí, para que cobren a los que deben, no los que no tienen plata para pagar", sostuvo y agregó: que "no es una medida que te ayude a vos como consumidor. Lo va a ayudar a los bancos para cobrar".
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El director de Defensa del Consumidor insistió en que el nuevo mecanismo no debería analizarse de manera aislada. Para él, forma parte de un problema más profundo relacionado con el acceso cada vez más sencillo al crédito y la pérdida de capacidad de pago de las familias. "Acá la solución no pasa por este tipo de cosas. Acá la solución pasa por modificar el actual sistema de salario, de ingreso y de cómo se cobra", planteó.
Según su análisis, durante mucho tiempo el acceso al crédito estuvo vinculado con una evaluación más concreta de la capacidad de pago del consumidor. "Históricamente vos cobrabas tu sueldo, pedías préstamos afuera, ibas y ponías la cara y pagabas. Y el banco o el comercio que te daba el préstamo evaluaba tu capacidad pagadora en función de lo que vos tenías como antecedentes", explicó.
La situación cambió con la expansión de los créditos digitales, las tarjetas y las ofertas de préstamos preaprobados.
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"Fijate vos que no pagues toda la tarjeta de crédito, pagás el mínimo. Entonces vos te podías endeudar más de lo que podías gastar, total pagabas el mínimo", ejemplificó. Pero esa posibilidad puede transformarse en una trampa financiera cuando los intereses se acumulan. "Pagás el mínimo y la tarjeta te rompe en la cabeza con los intereses, es imposible pagarlo al otro mes. Pero pagás el mínimo porque no te alcanza", describió.
Para Garzón Maceda, el origen del problema está en una caída de la capacidad adquisitiva que llevó a muchas familias a utilizar el crédito para cubrir gastos cotidianos. "No digo sueldo para no limitarme solamente a los empleados que tienen un salario mensual, digo público y privado, salvo honrosas excepciones del ámbito privado, los ingresos de la gente no han aumentado conforme el nivel de vida", sostuvo.
Y amplió el análisis a distintos sectores: "Ahí incluyo los jubilados, todos, no estoy hablando solamente de los trabajadores aunque sean monotributistas".
Desde su perspectiva, el consumidor no necesariamente se endeuda porque gasta irresponsablemente, sino porque muchas veces utiliza financiación para cubrir necesidades que sus ingresos ya no alcanzan a cubrir.
"El sistema hoy no ha colapsado porque la gente es un animalito de Dios, es racional y gasta más de lo que tiene. No, lo que tiene no le alcanza para vivir", afirmó.
Durante la entrevista, Garzón Maceda también explicó una distinción que consideró fundamental para comprender cómo funcionan los débitos. Utilizó la imagen de "círculos concéntricos" para explicar el recorrido del dinero.
El primer círculo es el salario o ingreso que recibe una persona. Sobre ese monto se aplican las retenciones legales obligatorias, como jubilación y obra social, además de aquellas que correspondan legalmente.
El segundo aparece cuando ese ingreso es depositado en una cuenta bancaria. Allí, según explicó, deja de tratarse estrictamente del salario y pasa a formar parte del dinero disponible en una caja de ahorro. Sobre esa cuenta comienzan a operar otros compromisos: tarjetas, préstamos, servicios y débitos automáticos.
"El segundo círculo son todos los débitos que vos tenés sobre tu caja de ahorros, donde está tu plata. O sea, no es tu sueldo, es una caja de ahorros", explicó.
Un tercer círculo estaría compuesto por las obligaciones contraídas con entidades diferentes de aquella donde se encuentra el dinero, como préstamos de otras entidades, fintechs o determinados servicios. Y finalmente quedan las deudas informales o personales: familiares, amigos u otros prestamistas.
Ante la consulta sobre si una empresa puede descontar una cuota directamente de una cuenta sueldo, Garzón Maceda aclaró que debe existir una autorización para realizar ese débito. "Vos tenés que tener, para que una empresa pueda debitar del sueldo, necesita tener la autorización para realizar ese débito", explicó.
También recordó que existen situaciones particulares en las que determinados consumos pueden descontarse directamente, siempre bajo mecanismos autorizados. Mencionó, por ejemplo, prestaciones vinculadas con servicios de cantina en ámbitos laborales y recordó el caso de los jubilados, donde históricamente existieron mecanismos que permitían descontar determinadas cuotas de los haberes.
Sin embargo, remarcó que existen límites para evitar que los descuentos comprometan completamente el carácter alimentario del ingreso. El funcionario recordó además una situación que, según explicó, ya había generado numerosos reclamos vinculados con préstamos y cambios de entidad pagadora.
En determinados casos, consumidores que recibían prestaciones a través de organismos como ANSES podían cambiar de entidad pagadora. Al hacerlo, el débito autorizado sobre la cuenta anterior dejaba de operar.
"Te cambiaban de entidad pagadora. Entonces, cuando vos cambiabas de entidad pagadora, el CBU que vos habías dado no existía", relató.
El problema aparecía cuando la empresa lograba finalmente localizar al deudor. "Nosotros teníamos un montón de reclamos de consumidores que venían y decían: 'Me descontaron siete cuotas todas juntas'. Y claro, te descontaron siete todas juntas porque vos cambiaste de entidad pagadora durante siete meses", explicó.
Para Garzón Maceda, ese antecedente sirve para entender la discusión actual sobre la posibilidad de insistir con los débitos.
Otro de los interrogantes planteados durante la entrevista fue si el nuevo sistema alcanzará únicamente a los créditos otorgados a partir del 31 de agosto o si también podría impactar en operaciones refinanciadas. Garzón Maceda señaló que, de acuerdo con lo informado, el mecanismo comenzaría a aplicarse a los nuevos créditos, pero advirtió que la situación puede volverse más compleja cuando una deuda existente es objeto de una refinanciación.
"Como todo el mundo está refinanciando, cuando pongas un crédito refinanciado, te va… Ahí está el problema", planteó.
Por eso, insistió en que el debate no debería reducirse al mecanismo de débito, sino avanzar sobre las condiciones que permiten que una persona acceda a nuevos créditos cuando ya tiene un nivel elevado de endeudamiento.
Hacia el final de la entrevista, el director de Defensa del Consumidor volvió sobre su principal preocupación: que una herramienta diseñada para mejorar la recuperación de los préstamos termine profundizando los problemas de quienes ya no tienen capacidad económica suficiente.
Desde su perspectiva, la discusión debería incluir capacidad de pago, nivel de ingresos, acceso al crédito, intereses, límites de los débitos y protección del dinero necesario para afrontar los gastos básicos.
Fuente: Primera Edición
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