Entre impro teatral y juntadas semiteras: el sanjuanino de apellido famoso que arma Patria en España
Gabriel Gardiol, hijo del entrañable titiritero David Gardiol, combina el diseño gráfico, el teatro de improvisación y el humor digital para construir desde las redes sociales una trinchera cultural cuyana en pleno Madrid.

"Al llegar a Madrid tuve la suerte de conocer a un grupo de gente, 'Los Sanjuas', con los que me sentí muy en casa desde un principio y han sido una suerte de familia para nosotros. Les digo 'ArgenSanjuas' a todos los argentinos que se sienten identificados con mi contenido; suelen ser de San Juan pero también hay mucha gente de Cuyo y del interior. La idea de armar la comunidad nació porque muchos me decían que solo se encontraban con porteños y que se les hacía difícil congeniar con sanjuaninos, por eso empezaron a pedir juntadas". Así cuenta Gabriel Gardiol su rol en España, donde es una suerte de embajador sin cargo que une a los sanjuaninos en ese lugar tan lejano a la Plaza 25. Entre el diseño y los escenarios del teatro impro, con un apellido famoso por estos lugares, contó las claves de su arraigo, la influencia de su infancia y la emoción de construir familia lejos del pago.
Nacido el 5 de diciembre de 1993 en la ciudad de San Juan y criado en Rivadavia, Gabriel es el mayor de tres hermanos con quienes mantiene un vínculo estrecho pese a la distancia geográfica. Su infancia estuvo atravesada por una impronta artística singular: es hijo del reconocido titiritero sanjuanino David Gardiol. Crecer en un entorno donde la creatividad era parte de la rutina familiar moldeó su forma de habitar el mundo. Gabriel le contó a TIEMPO DE SAN JUAN el valor de aquella etapa: "Yo recuerdo mi infancia con mucho cariño, la verdad que muy bien. Ser hijo de un titiritero de chico es ver la magia desde el 'backstage', que también es muy mágica, y poder aprender de eso me hizo lo que soy hoy también".
De su padre no solo heredó la soltura escénica y la vocación expresiva, sino una premisa fundamental que adoptó como estilo de vida. "Yo algo que tengo grabado de mi viejo es 'Hacé lo que te apasiona y el éxito vendrá por añadidura'. De alguna manera esa filosofía me llevó a ver el arte como medio de sustento espiritual y material", dice.
Tras realizar la primaria en el Colegio Integral y la secundaria en la Escuela de Comercio, Gabriel continuó sus estudios en la Universidad Nacional de San Juan, donde cursó Diseño Gráfico y se graduó en 2020. En esos años universitarios conoció a Flor, mendocina y estudiante de Arquitectura, quien se convertiría en su esposa y compañera de proyecto. Juntos maduraron la idea de ampliar sus horizontes de vida en el continente europeo.
"Nos casamos con Flor y decidimos venirnos a España para aventurarnos al mundo, viajar, conocer y ampliar nuestras fronteras. Llegamos el 18 de diciembre de 2022, una hora antes de la final del mundo con Francia, así que arrancamos ganando", recuerda con humor sobre la coincidencia de su arribo.
Actualmente, Gabriel se gana la vida como diseñador gráfico en una productora audiovisual en Madrid, donde crea piezas visuales para competencias globales de videojuegos como League of Legends y Valorant. Sin embargo, su inquieta trayectoria artística trasciende la pantalla digital. "Haber vivido siempre en una casa con artistas me marcó de alguna manera un camino que siempre seguí. Tuve mi fase musical, con temas publicados en Spotify, y en San Juan tuve mi banda de adolescente, 'Del Fogón'. Antes de venirme también integré el elenco de impro teatro 'Silla Demás', donde aprendí muchísimo, y ahora en Madrid sigo explorando ese lado actoral haciendo impro y contenidos en redes", destaca.
Esa faceta cómica y comunicativa encontró un canal natural en las redes sociales. "Consumo mucho Instagram y nunca me dio vergüenza estar frente a la cámara ni ante mucha gente. Creo que el éxito en las redes depende de la insistencia, la constancia y la disciplina: encontrar lo que funciona y exprimirlo. En mi caso fue mi situación de inmigrante en España y el choque cultural que eso representa para mí".
A pesar de los miles de kilómetros y del ritmo vertiginoso de la capital española, el arraigo con la provincia se mantiene firme en la propuesta de Gabriel. Según dice, la tonada y las costumbres son su mejor credencial: "San Juan es la tierra que me vio nacer. Nuestra gente, nuestra cultura y tradiciones nos marcan de por vida y las llevamos cual estandarte con orgullo y generosidad para el que las quiera conocer. He visto un patrón en los creadores grandes como Barassi y El Yarco, que son sanjuaninos que se fueron lejos y se llevaron con ellos este orgullo de nuestra tierra. Creo que eso inspira admiración y es lo que resuena en nuestra gente".
Ese sentimiento compartido transformó su espacio digital en un punto de encuentro real para los migrantes. "Estoy muy agradecido con la comunidad que estamos armando en Instagram. Hay mucha gente que vive en San Juan, pero también mucho 'ArgenSanjuas' que me habla de todas partes del mundo y sobre todo de Europa porque se sienten identificados. Muchos me decían que solo se encontraban con porteños y por eso empezamos las juntadas, para abrir un espacio inclusivo para todos los que extrañan nuestro país".
Sin ir más lejos, el domingo pasado la nostalgia sanjuanina encontró su antídoto a miles de kilómetros de casa. Lo que Gabriel había planeado como una modesta reunión entre diez conocidos superó toda expectativa y terminó congregando a unas 36 personas durante una tarde soleada en el corazón de Madrid. Llegaron comprovincianos de Capital, Rivadavia, Chimbas, Rawson y Santa Lucía, acompañados por argentinos de otras provincias y hasta parejas españolas que se sumaron al ritual. Entre termos que circulaban de mano en mano, semitas, sopaipillas y facturas caseras, el nerviosismo inicial de recibir a personas desconocidas se disipó rápidamente. La jornada incluyó sorteos de camisetas, recuerdos compartidos sobre la familia, los amigos y los ansiados lomitos o pachatas, y cerró con la creación de una comunidad de WhatsApp con miras a organizar el próximo gran objetivo: un asado en tierras españolas.
En sus cuatro años de residencia en España, Gabriel volvió al país en dos ocasiones por motivos profundos que involucran a sus afectos: "He vuelto dos veces desde entonces: la primera para el casamiento de mi hermano y la segunda para conocer a mi sobrina, su hija".
De cara a lo que viene, sus aspiraciones combinan el arte escénico con la aventura de seguir recorriendo caminos. "Sueño con poder viajar por el mundo haciendo mis shows de impro musical y poder vivir de eso", concluye con optimismo. Entre maquetas visuales para el mundo gamer y risas compartidas en las calles madrileñas, Gabriel Gardiol demuestra que llevar la identidad sanjuanina a cuestas es la forma más auténtica de hacer patria donde sea que toque estar.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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