Entre la llovizna, la emoción y una multitud: la fiesta de los 21K LA GACETA copó la ciudad
Cerca de 3.000 corredores desafiaron una mañana fría y gris por las calles tucumanas. Arón Quiroga se consagró en la prueba principal, Ezequiel Chavarría festejó en los 10K y la avenida Soldati volvió a ser el centro de una jornada a puro sentimiento.

Resumen para apurados
La mañana del domingo arrancó con un clima algo extraño para mediados de octubre: cielo gris, viento fresco y una llovizna intermitente que amagó con enfriar los ánimos. Sin embargo, para los miles de competidores que arribaron al parque 9 de Julio desde temprano, el panorama no podía ser mejor de cara a los 21K LA GACETA. En las veredas, entre trotes y elongaciones, el comentario se repetía: "Qué lindo que está para correr".
Alrededor de 3.000 inscriptos le dieron color a una partida multitudinaria. Desde la madrugada, decenas de gazebos de distintos grupos de entrenamiento coparon el césped y la zona parecía un hormiguero: en el paisaje se podían ver entrenadores dando las últimas indicaciones, participantes yendo de aquí para allá ajustando pormenores y familias enteras buscando lugar para no perderse nada mientras se preparaban para hacer el aguante mate y termo en mano. Rumbo a la zona de partida, la parada obligada era frente al cartel principal de los 21K LA GACETA para la infaltable foto.
A las 8 en punto se puso en marcha la distancia principal. Y en cada una de las tres tandas se repitió la misma escena: la cuenta regresiva apuró a varios rezagados que todavía calentaban sobre el pasto y tuvieron que meter un pique para no perder tiempo en el fondo del pelotón.
Poco después, la avenida Soldati vivió el momento más masivo con la salida de los 10K, la distancia más convocante con casi la mitad de los inscriptos. La columna de corredores ocupó todos los carriles hacia el norte y la fila se estiró de forma compacta hasta la esquina de calle Haití . Cuando la cuenta regresiva llegó a cero, el paso fue incesante: transcurrieron más de dos minutos hasta que el último corredor cruzó la línea de partida.
A las 8.32 se dio la salida a los 5K y la calzada quedó despejada por un breve lapso. El público aprovechó para acomodarse sobre la platabanda central a la espera de las primeras llegadas, mientras otros recorrían los stands o se juntaban frente al estudio móvil de LG Play para seguir las alternativas en vivo por las pantallas.
A medida que la carrera avanzaba por las calles de la capital, la ciudad se fue sumando de lleno a la prueba. En muchas esquinas, los vecinos salían a las veredas y balcones para observar el paso del pelotón, mientras automovilistas y peatones acompañaban con bocinazos y gritos de aliento a los competidores.
Cerca de las 9 asomaron los primeros en cruzar el arco. Primero se impuso el vencedor de los 5K, Rodrigo Funes, y enseguida se definió la prueba de los 10 kilómetros. En varones se dio un final palo a palo y a pura camaradería: Ezequiel Chavarría y Julio Ramiro López hicieron los últimos metros juntos y cruzaron la meta tomados de la mano, compartiendo el tiempo oficial de 32:36. Entre las mujeres, en la prueba más corta el triunfo quedó en manos de Abigail Correu, mientras que la concepcionense Valentina Velárdez dominó el tramo de 10K con claridad.
En la distancia principal se consagró Arón Quiroga. El fondista, que había ganado los 10K el año pasado, dio el salto de distancia con éxito y se llevó la victoria con una marca de 1:12:30. En mujeres, la catamarqueña Nadine Vilca repitió lo del año pasado yvolvió a marcar el ritmo: corrió en punta de principio a fin y arribó en soledad con un tiempo de 1:28:54.
La llegada dejó postales de todo tipo: hombres y mujeres desplomados de cansancio sobre el pavimento, miradas y brazos al cielo, llanto de desahogo y abrazos interminables con padres, hijos y parejas. Incluso hubo lugar para algún corredor inconforme con su tiempo que amagó con no aceptar la medalla, hasta que su familia lo convenció.
Casi a las 11, la avenida Soldati seguía colmada. Nadie se movía del lugar entre fotos con las medallas al cuello, abrazos y charlas para repasar los tiempos de carrera. Justo cuando la organización se preparaba para subir a los ganadores al podio, la mañana regaló una última emoción: a lo lejos empezaron a sonar bocinas y sirenas que anunciaban la llegada del último corredor de la mañana. Era Facundo Álvarez Villamil, quien completó los 21 kilómetros en su silla de ruedas adaptada. Su entrada a la recta final levantó un aplauso de punta a punta, con el público alentándolo hasta cruzar el arco. El cierre resultó el ideal para una jornada que fue más allá de los podios y los tiempos oficiales: la fiesta del atletismo volvió a copar las calles tucumanas y el mérito principal, para muchos, estuvo simplemente en llegar.
Fuente: La Gaceta
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