Entrenamiento después de los 40: por qué levantar demasiado peso puede ser perjudicial, según expertos
José Ruiz advierte que entrenar con cargas excesivas puede afectar la técnica, generar tensión innecesaria en el cuello y aumentar el riesgo de lesiones.

José Ruiz advierte que entrenar con cargas excesivas puede afectar la técnica, generar tensión innecesaria en el cuello y aumentar el riesgo de lesiones.
A medida que pasan los años, mantenerse activo y conservar la fuerza muscular se vuelve cada vez más importante. Sin embargo, cuando se trata del entrenamiento en el gimnasio después de los 40 o 50 años, no siempre es conveniente aumentar el peso de las mancuernas o las máquinas para conseguir mejores resultados.
Levantar cargas que superan la capacidad física puede perjudicar la técnica y generar tensiones innecesarias en distintas partes del cuerpo.
El entrenador José Ruiz advierte sobre este hábito y sostiene que no es recomendable entrenar con el máximo peso que una persona puede levantar, especialmente cuando la prioridad es mantener una buena condición física sin exponerse a lesiones. Según explica, el problema no está únicamente en los músculos que realizan el esfuerzo, sino también en las zonas que intervienen para compensar una carga excesiva.
Por eso, quienes entrenan regularmente deberían prestar atención a la postura, la respiración y el control de los movimientos, en lugar de concentrarse exclusivamente en levantar cada vez más kilos.
Para quienes superaron los 60 años, el objetivo es conservar la capacidad de realizar ejercicio físico diario con seguridad y autonomía.
Uno de los principales problemas de utilizar una carga superior a la que se puede manejar correctamente es que la técnica comienza a deteriorarse. Cuando el peso resulta excesivo, el cuerpo busca completar el movimiento mediante compensaciones musculares. Esto significa que otros grupos musculares intervienen para ayudar a levantar la carga, aunque no deberían participar de esa manera.
Ruiz explica que, al someter al organismo a una tensión demasiado elevada, se activan músculos que no son los protagonistas del ejercicio. Como consecuencia, el entrenamiento pierde precisión y algunas zonas quedan expuestas a un esfuerzo innecesario.
Un ejemplo habitual aparece durante el ejercicio de bíceps. Si una persona utiliza mancuernas demasiado pesadas, puede terminar elevando los hombros, apretando la mandíbula y contrayendo excesivamente los músculos del cuello para completar cada repetición.
En lugar de concentrar el trabajo en los brazos, el movimiento termina involucrando otras partes del cuerpo. Esta compensación puede alterar la postura y aumentar las molestias musculares, especialmente cuando se repite durante varias series.
La zona cervical es una de las partes del cuerpo que puede sufrir cuando se entrena con una técnica deficiente. Según advierte el entrenador, acumular demasiada tensión en los hombros, la nuca y la parte superior de la espalda puede favorecer la aparición de molestias y dolores.
Ruiz también menciona posibles episodios de mareos y vértigo relacionados con la tensión cervical. Sin embargo, es importante aclarar que estos síntomas pueden tener diferentes causas y no deben atribuirse automáticamente al entrenamiento con pesas. Si aparecen, se repiten o son intensos, corresponde consultar con un profesional de la salud.
Fuente: Los Andes
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