Saltar al contenido principal

Es carpintero, perdió todo en el incendio del asentamiento San Cayetano y decidió quedarse entre los escombros para volver a levantar su casa

Milton es colombiano y desde hace años construyó su vida en San Juan junto a su esposa y sus tres hijos. El fuego arrasó con todo tras el Zonda: en apenas media hora no quedó techo, muebles ni recuerdos. Sufrió quemaduras cuando intentó salvar la moto familiar y hoy, con quemadur…

Por Carla Acosta4 min de lectura
Compartir
Es carpintero, perdió todo en el incendio del asentamiento San Cayetano y decidió quedarse entre los escombros para volver a levantar su casa
Es carpintero, perdió todo en el incendio del asentamiento San Cayetano y decidió quedarse entre los escombros para volver a levantar su casa · Foto: Tiempo de San Juan

Donde antes tenía su living, el lugar favorito de sus hijos, hay solo paredes desnudas. Milton camina entre los pasillos de lo que quedó de su casa y recuerda exactamente dónde estaba cada cosa: en un rincón, la estufa; en otro sector, el televisor; en otra habitación, el piano de los chicos, que hace poco habían comenzado a descubrir la música. Hoy ya no queda nada de eso. El incendio que avanzó empujado por el viento Zonda en la zona de Avenida Libertador y callejón Aragón, Santa Lucía, se llevó todo.

Milton es colombiano, carpintero y formó su familia en San Juan. Vive con su esposa y sus tres hijos y durante 15 años fue construyendo de a poco su propio su casa, acomodando cada ambiente y comprando lo necesario para convertirla en su hogar. El fuego tardó mucho menos en desarmar esa historia. Según recuerda, las llamas alcanzaron la vivienda en apenas dos minutos y media hora después prácticamente devoró todo. "Fue pérdida total, quedaron las paredes nada más", cuenta mientras recorre lo que alguna vez fue el living comedor y la cocina. No le quedaron muebles quemados ni objetos que pudieran rescatarse. "Ni restos había para tirar. Lo único que quedó para sacar fueron los escombros del techo".

Dice que antes de pensar en las pérdidas materiales, él solo pensó en sus hijos al momento del incendio. Recién cuando pudo verlos a unos 300 metros de distancia del fuego y supo que estaban fuera de peligro, regresó para intentar salvar su vivienda. Volvió por la moto, el único medio de transporte que tenía la familia.

Sin embargo, en medio de la desesperación, no encontraba las llaves y el vehículo estaba trabado. Intentó levantarlo y arrastrarlo hasta alejarlo del fuego. Cuando pudo llevarlo hasta un sector del terreno, lo dejó acostado y entendió que ya no podía hacer más. "Dije 'Si se salva, se salva; y si no, ya no puedo esperar más'. Fue pensar eso y salir corriendo", recuerda.

No llegó a escapar completamente del avance de las llamas. Una explosión levantó una masa de fuego que el Zonda empujó hacia donde estaba. Milton asegura que no tuvo contacto directo con las llamas, pero el calor lo alcanzó con violencia y como consecuencia, sufrió lesiones en ambas piernas, los brazos, el cuello y las orejas.

Aun así, cuando habla de aquel momento vuelve siempre al mismo punto: sus hijos estaban a salvo. "Desde el día uno dije que, gracias a Dios, sacamos y rescatamos lo importante, que eran los niños. Una vez ellos estuvieron a salvo, ya era esperar que se consumiera todo", dice.

Después vino el silencio, y las paredes. La familia tuvo que reorganizar su vida de un día para otro, pero Milton tomó una decisión casi inmediatamente porque la casa había que levantarla otra vez. No esperar a que todo volviera a ser como antes, sino empezar con lo que hubiera. "Tengo una familia a mi espalda que necesita un lugar digno como el que teníamos. Fueron 15 años de trabajo, ubicando todo en su lugar, teniendo lo necesario", explica.

El desafío tiene además una dificultad particular. Milton es carpintero y está acostumbrado a trabajar con sus manos, pero las quemaduras le dejaron los brazos prácticamente inmovilizados. Para alguien que construyó durante años, depender de otros para volver a hacerlo es una de las partes más duras de estos días. Sin embargo, no estuvo solo. Es que después del incendio comenzaron a llegar vecinos, conocidos y también desconocidos. Algunos llevaron materiales, otros ofrecieron sus brazos. Hubo personas que se quedaron trabajando junto a él hasta la medianoche. El municipio, cuenta, colaboró inicialmente con materiales para realizar carpetas y proteger algunos sectores.

Quienes deseen colaborar con Milton y su familia, que todavía necesitan reconstruir parte de la vivienda y no cuentan con baño, pueden comunicarse al 264 511-5323 (Milton) o al 264 584-3771 (Rosana).

Con esa ayuda ya consiguió techar dos habitaciones. En una guarda las cosas que fueron recibiendo; la otra se convirtió, por ahora, en el lugar donde pueden quedarse. Es poco frente a todo lo que había, pero también es el primer pedazo de casa que vuelve a aparecer entre los restos. Milton lo muestra con una mezcla de tristeza y orgullo. Señala espacios vacíos y reconstruye mentalmente la escena anterior al incendio. Cada objeto que nombra cuenta algo de los 15 años que desaparecieron aquella tarde.

Fuente: Tiempo de San Juan

  • #sociedad
  • #carpintero
  • #perdio
  • #todo
  • #incendio
  • #del
  • #asentamiento
  • #san
  • #cayetano
  • #decidio
  • #quedarse
  • #entre
  • #los
  • #escombros
  • #para
  • #volver
  • #levantar
  • #casa_1790790551
  • #san juan

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.