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Estaban en situación de calle, pasaron por refugios y hoy manejan sus proyectos y ayudan a quienes siguen allí

Pasar por los albergues de la Ciudad de Mendoza fue un cambio radical en sus historias. Son parte de las 40 personas que consiguieron empleo.

Por Verónica De Vita8 min de lectura
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Estaban en situación de calle, pasaron por refugios y hoy manejan sus proyectos y ayudan a quienes siguen allí
Estaban en situación de calle, pasaron por refugios y hoy manejan sus proyectos y ayudan a quienes siguen allí · Foto: Los Andes

Pasar por los albergues de la Ciudad de Mendoza fue un cambio radical en sus historias. Son parte de las 40 personas que consiguieron empleo.

Matías, Pedro y Pablo: pasaron de vivir en la calle a tener empleo y ayudar a otros. | Foto: Municipalidad de Mendoza

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Cuando la crudeza del frío comenzó a pegar fuerte este invierno en Mendoza, se activó una red de contención solidaria para quienes estaban en la condición más vulnerable: las personas en situación de calle. Quizás resulta difícil ponerse en la piel de quienes llegan a esa situación; hay historias, pesares, dolores y frustraciones a cuestas que terminan por acorralar a alguien en esas circunstancias, pero donde sin dudas una mano que llega a tiempo alivia.

Y no se trata solamente de pasar el invierno, de tener un plato de comida o la posibilidad de una ducha caliente, algo tan común para tanta gente. Hay relatos de quienes este invierno lograron no solo sobrevivirlo, sino además gestar una transformación crucial en sus vidas.

Cuando la crudeza del frío comenzó a pegar fuerte este invierno en Mendoza, se activó una red de contención solidaria para quienes estaban en la condición más vulnerable: las personas en situación de calle.

Pablo, Pedro, Matías y Sebastián son algunas de las personas que pasaron por uno de los refugios de la Ciudad de Mendoza. Allí no solo encontraron contención, sino que crearon amistades: encuentros que transforman y se convierten en oportunidades. Hoy reconocen haber podido ver las opciones que les da la vida, recuperaron la posibilidad de trabajar e incluso de revincularse con sus familias.

No son los únicos, son parte de las 40 personas que, estos meses, tras pasar por los albergues de la Ciudad de Mendoza, consiguieron un empleo estable y la revinculación con sus núcleos familiares.

Fueron 78 días de funcionamiento continuo de los refugios Huentala (en el hotel) y Azul (en el club Independiente Rivadavia), que abrieron sus puertas entre el 15 de junio y el 31 de agosto. En el balance realizado por la Municipalidad de Mendoza, dan cuenta de que más de 200 personas ingresaron a estos dispositivos articulados por varias áreas, que buscaron ofrecer un abordaje integral a personas en situación de vulnerabilidad social extrema.

Al inicio del invierno, había sido la propia Municipalidad de la Ciudad la que había advertido que se habían duplicado las personas en situación de calle y había pedido acciones al gobierno nacional. Según el municipio, el año pasado contaban unas 250 personas en situación de calle en Capital, la mayoría de departamentos aledaños, y este año estimaron alrededor de 500.

Sin embargo, fuentes de la Fundación Puente Vincular aseguraron a Aconcagua Radio que en 2025 tenían contabilizadas 1.044 personas.

La estrategia articulada por la comuna reunió a grupos empresariales, organizaciones de la sociedad civil, agrupaciones gremiales, la Iglesia Católica a través del Decanato Centro y la Red Calle, junto a los ministerios de Salud, de Justicia y Seguridad, y de Gobierno de Mendoza.

Más de 100 asistentes estuvieron preparados para darles el apoyo necesario: se ejecutaron más de 100 abordajes psicosociales y de salud con controles médicos periódicos y esquemas de vacunación, pero además se realizaron capacitaciones para dotarlos de herramientas laborales. No se quedaron sólo con lo recibido: 6 de cada 10 participantes se sumaron voluntariamente a los servicios integrales de apoyo psicosocial y formación.

En la municipalidad destacan que, a través de la contención integral y las oportunidades que obtuvieron, estas personas que se encontraban en situación de calle lograron reinsertarse laboralmente.

Es que se trató de un abordaje psicosocial de contención integral. Más allá de ofrecer abrigo, un plato de comida caliente y elementos de higiene personal, se promovió un acompañamiento multidisciplinario orientado a la restitución de derechos, la revinculación familiar y la inserción laboral.

Cuando la crudeza del frío comenzó a pegar fuerte este invierno en Mendoza, se activó una red de contención solidaria para quienes estaban en la condición más vulnerable: las personas en situación de calle. Los números de la Ciudad.

"El impacto de este compromiso institucional se refleja de manera concreta en el presente de quienes pasaron por los albergues. Detrás de cada espacio ofrecido hay procesos reales de superación personal, guiados por el sostén de los equipos", remarca la comuna.

Estas personas no solo cambiaron sus propias vidas, sino que ahora buscan transformar otras. Conformaron un espacio denominado "Sembradores de Esperanza", desde el que realizan comidas y las reparten a personas que se encuentran en situación de calle. Según ellos mismos cuentan, con ellas también buscan darles una palabra de aliento y el mensaje de que el cambio es posible.

Pablo tiene 46 años. Llegó a la Ciudad desde Buenos Aires tras sufrir un engaño laboral que lo dejó sin recursos. Fue un tiempo marcado también por pérdidas personales del pasado lo que lo sumió en una profunda crisis.

Contó que luego de pasar varios días a la intemperie en plazas de la ciudad, ingresó a uno de los refugios, donde encontró la fuerza necesaria para rehacer su vida.

"Yo pensaba que las cosas ya no iban a poder cambiar", acepta Pablo.

"En el refugio conocí gente muy buena que me ayudó. Los que están a cargo me dieron una mano, nunca me dejaron caer los brazos y todos los días me levantaban para que saliera adelante. Tuve contención, apoyo y todo lo que necesité en ese momento", repasa.

"Logré un montón de cosas, un trabajo, establecerme. Empecé a cambiar y poner de mí, porque si no pones de vos mismo, no sos nada. Me empecé a levantar con ganas y, de a poquito, cuando me quise dar cuenta, estaba en un trabajo en blanco y de lo que me gusta hacer", relata mientras esboza una sonrisa.

Asimismo, Pablo destaca con emoción que en este camino también logró volver a estar con su familia.

Tras atravesar un complejo proceso de separación personal que lo derivó en un cuadro depresivo y en dos meses de pernocte en la calle, Matías (47) encontró en el dispositivo municipal la guía para ponerse de pie.

"Haber estado en el refugio fue un cambio total de vida. Logré entender que las oportunidades se nos daban y supe escuchar lo que nos decían los operadores cuando nos orientaban para, por ejemplo, acercarnos a la municipalidad a hacer el currículum", destaca Matías con alegría.

"Aproveché todas las ayudas, los recursos y las herramientas que nos dieron. Eso me llevó a irme cuatro días antes del cierre, con el corazón sanando y con una paz interior enorme. Hoy estoy retomando mi actividad en el rubro inmobiliario, gestionando propiedades en venta y alquileres para la costa en verano", agrega.

Con 56 años y un duro bagaje de más de dos décadas afrontando la vida en la calle tras una dolorosa pérdida familiar, Pedro dormía en la Plaza Independencia hasta que se vinculó con los programas locales y la asistencia comunitaria.

Gracias al apoyo del área de Adultos Mayores de la Ciudad, hoy gestiona su propio emprendimiento gastronómico.

"Hoy en día tengo mi microemprendimiento, soy maestro cocinero, hago viandas y sándwiches. A la gente que está en la misma situación le digo que tome coraje, que quienes trabajan en el municipio los quieren ayudar", expresa.

Pedro reflexiona sobre la labor que realiza junto a sus compañeros al volver a los lugares donde antes pernoctaban: "Estuvimos en la calle y, así como nosotros salimos, ellos también pueden salir". Por eso, junto con el alimento que llevan, buscan transmitir una palabra de aliento y esperanza.

A sus 43 años, Sebastián cambió radicalmente su vida. Considera que pasar por el albergue representó una instancia de reestructuración personal y rehabilitación. Asegura que le permitió tener otra visión de la vida. Poder contar con pautas claras, horarios y la dignidad de un descanso reparador le permitió reencontrarse consigo mismo, retomar su oficio técnico y reconectarse con su vocación musical como bajista de metal.

Personas en situación de calle: el Gobierno de Mendoza tiene sus propios refugios, que funcionan todo el año.

"Tener una ducha caliente, un plato de comida digno y poder descansar bien me ayudó a organizarme, levantarme temprano y recuperar la disciplina. El municipio brindó una gran herramienta; la contención y el diálogo con los operadores me hicieron volver a encontrarme conmigo mismo y valorar las oportunidades", relata Sebastián mientras sonríe.

"Hoy tengo mi trabajo en un negocio de celulares, alquilo mi lugar y estoy componiendo una canción con mi banda, Títeres Negros, que se llama 'El refugio de los sueños', basada en esta experiencia. Hoy mi vida es trabajar, levantarme temprano y valorar todos los días la oportunidad", afirma.

Y concluye con un mensaje para quienes atraviesan momentos difíciles: "Mi mensaje es que se puede, hay que valorar lo que te da la vida, valorar las ayudas y los recursos que te dan".

Pero aunque pase el frío, las personas en situación de calle siguen allí, desafiando a la vida y sus realidades. El Gobierno de Mendoza tiene sus propios refugios, que funcionan todo el año.

Por allí pasan diariamente entre 160 y 170 personas y reciben desayuno, almuerzo , media tarde y cena. "Tenemos personas que, después de conseguir albergue, consiguen trabajo y los ayudamos hasta que se puedan acomodar económicamente", contó Priscila Segura, Directora de Contingencia Social.

Tienen tres convenios. Con Remar, donde tienen 90 plazas, El camino que aporta 120 y la Asoción La Dignidad que tiene 27. En invierno suman más.

Dijo que no tienen un registro certero sobre la inserción laboral porque el paso por los refugios suele ser eventual.

"Por la oficina de contingencia pasan por día más de 100 personas ( las cuales no son todas de situación de calle); también van por distintos motivos; entre ellos buscan el módulo de alimentos y/o pasan por entrevista con trabajadores sociales para empezar a coordinar", agregó.

Entre otras gestiones, también atienden casos de gente que necesita comprar pasajes para volver a su provincia y se quedan hasta poder gestionar su regreso.

Fuente: Los Andes

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