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Estela Díaz: "Hay un ataque del gobierno nacional a toda política de género, diversidad y derechos humanos"

La última ministra de Género del país pasó por Mendoza. Es parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires y referente del espacio político de Axel Kicillof.

Por Verónica De Vita9 min de lectura
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Estela Díaz: "Hay un ataque del gobierno nacional a toda política de género, diversidad y derechos humanos"
Estela Díaz: "Hay un ataque del gobierno nacional a toda política de género, diversidad y derechos humanos" · Foto: Los Andes

La última ministra de Género del país pasó por Mendoza. Es parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires y referente del espacio político de Axel Kicillof.

Estela Díaz, ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Buenos Aires, pasó por Mendoza y analizó el impacto de la política del Gobierno Nacional. Foto: Gentileza.

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Estela Díaz es ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Buenos Aires. Es la única que queda con ese rango en el país. Nació en La Plata, es analista de sistemas, militante social y referente feminista. Su trabajo ha estado fuertemente vinculado al sindicalismo y las reivindicaciones feministas.

Pasó por Mendoza, invitada a participar de algunos encuentros de mujeres y como referente del espacio que construye el actual gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, de cara a las elecciones 2027. En el marco de una ajustada agenda, mantuvo una conversación con Los Andes para analizar cómo ve el escenario actual en relación a los derechos de las mujeres, los colectivos de la diversidad y las violencias en el contexto de la posición política e ideológica del Gobierno Nacional.

-¿Sos la única ministra de mujeres que queda en el país?

- Efectivamente. Cuando Axel Kicillof crea en el 2019 el ministerio, y en ese momento se crea el nacional, había en dos provincias; después creo que en total en el país hubo seis. También hubo rejerarquización del área en otras provincias. A partir de 2023, el único que quedó con ese rango es el de la provincia de Buenos Aires, porque además de la eliminación del nacional, hubo desjerarquizaciones también en otras provincias.

-¿Cómo vivís el contexto actual desde ese lugar hoy? Ha habido un cambio radical en cuanto a la posición política del Gobierno Nacional.

-Por supuesto que hay un contexto que es una posición activa de Milei, y del Gobierno Nacional, de ataque a toda la política de género, de diversidad, de derechos humanos, que además es el marco general de nuestro enfoque de trabajo. Y eso tiene dos aspectos, el aspecto del desfinanciamiento absoluto y el abandono de la política, pero por otro lado también el discurso en contra, que juega en el sentido del clima social que intenta instalar a partir de esto.

Estela Díaz, ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Buenos Aires se refirió a los recortes del gobierno nacional en presupuesto para anticoncepción y políticas de género.

En ese sentido funciona esa imagen, que usa siempre el gobernador Kicillof, de escudo y red en la provincia de Buenos Aires, en defensa de los derechos, en que no ingrese la motosierra, que no haya políticas de ajuste en este sentido y además, la convicción de que es fundamental tener en los principales rangos de gestión la perspectiva de género, el abordaje de las violencias, la reducción de las brechas de desigualdad.

Nuestra provincia es enorme, es muy diversa, entonces, la voluntad de siempre fue que había que trabajar muy territorialmente, con mucha cercanía; llevamos ya 7 años de gestión y eso se nota en los resultados, lamentablemente un camino abandonado y confrontado desde el gobierno nacional.

-¿Cuáles son los principales cambios que ves en relación a esta postura del gobierno nacional y el impacto que ha tenido en las políticas que llegan a las provincias?

-Por ejemplo, la línea 144 de atención de violencia de género, la línea nacional, no la contamos más, porque ellos niegan que la violencia de género exista y esa línea dice que atiende cualquier violencia. Tuvimos que adquirir nuevas líneas y fortalecer todo el sistema para dar garantías a todas las bonaerenses que sufren violencia de género y que necesitan esta primera escucha, llamada, orientación, derivación a servicios, etcétera.

También impacta en el retiro de Nación de programas como el Acompañar, que asistía 6 meses, en los casos de más riesgo, a personas víctimas de violencia de género con un salario mínimo. Lo eliminó. Ellos están diciendo que sigue vigente. Nosotros cada tanto recibimos comunicaciones, pero nunca nos dan clave de carga de la persona beneficiaria, no tenemos contraparte que nos dé respuesta.

- ¿Qué ha pasado con los programas de salud, hormonización, anticoncepción, aborto?

- A nivel nacional se ha cortado todo eso. Han restringido incluso, en el caso de hormonización de personas trans en la adolescencia, hasta con prohibiciones legales, generando confusión con un decreto que las prohibió. Después la Justicia dio marcha atrás.

Eso es tremendo porque la interrupción de los tratamientos produce efectos graves en la salud. También han dejado de comprar insumos de métodos anticonceptivos, preservativos, por ejemplo, que es tan importante, no solo para la prevención del embarazo, sino también para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Creció en la Argentina la sífilis. También eliminando la educación sexual integral.

Estela Díaz, ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Buenos Aires, dijo en Mendoza que hay un aumento de las violencias contra las personas del colectivo de la diversidad sexual.

-En este marco, el Gobierno Nacional está incumpliendo leyes.

-Hay una falta de compromiso con leyes vigentes en la Argentina y con derechos de los que el Estado nacional, no se puede desentender de todo. Además, hace más de 30 años que hay un mecanismo nacional que se encarga de abordar las violencias por razones de género, lo eliminaron. El Consejo Federal de las Mujeres, que funcionaba con todos los mecanismos responsables de políticas de género del país, 30 años, lo eliminó, no nos llamaron nunca más a ninguna reunión.

Nosotras nos seguimos reuniendo y articulando por una iniciativa de las provincias, que le pedimos colaboración a ONU Mujeres y a UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) y ellas favorecen los encuentros, hacemos dos encuentros anuales, algunos virtuales, hemos construido agenda común en campañas de prevención de violencia con ausencia absoluta del Estado Nacional.

En salud, en educación, también desfinancia en esas políticas a las provincias. Y el presidente dice "que se encarguen de las provincias, es responsabilidad de ellas", pero el Estado nacional tiene una responsabilidad primaria y tiene la responsabilidad de financiamiento, porque además la inmensa mayoría de la recaudación impositiva de las provincias va a la Nación. Entonces, como recaudador primario, tiene que garantizar fondos que incluso son fondos por ley.

-¿Creés que se han habilitado sentidos, discursos, miradas que han favorecido la violencia contra las mujeres?

-Si, yo pienso que tiene impacto. Hay que estudiarlos más en detalle, uno puede hablar un poco de las percepciones. Sí te puedo hablar de algunos datos que tenemos. En la provincia de Buenos Aires, entre el 24 y el 25 hubo un descenso bastante significativo de los femicidios, 20 menos, 28 a nivel país, que son los datos que da la Oficina de la Mujer de la Corte. La mayoría se explican por la provincia de Buenos Aires. Claramente, es donde sigue habiendo políticas, ministerio, prevención, abordaje de la violencia.

Pero lo que vimos en un informe que presentamos el 3 de junio, es que lo que creció de una manera exponencial son los intentos de femicidio, que pasaron casi a duplicarse: de 450 a 900.

Y al analizarlo cualitativamente, vemos que crece muy rápido en parejas jóvenes; es una violencia muy extrema. Entonces ahí uno puede mirarlo en clave del contexto en el que estamos viviendo, que es habilitante de esta cosa; además, las personas muy desesperadas, muy sin horizonte, muy sin expectativas, y entonces la violencia en quien está en cercanía, como el último recurso de desesperación, te diría.

-¿Cómo ha impactado esto en la conversación pública y en el imaginario social?

-Hay varias dimensiones para analizar eso. La Defensoría del Pueblo ha recabado un crecimiento de los ataques de odio a las personas de la diversidad sexual, a través de insultos callejeros, el golpe, el ataque.

Argentina ha sido pionera en los derechos humanos respecto al terrorismo de Estado, a la memoria, la verdad, justicia. También en el matrimonio igualitario, en identidad de género. Entonces, ellos todo lo que puedan hacer retroceder, lo van a tratar de hacer, como te plantean eliminar la figura del femicidio o colocar el eje de falsa denuncia poniendo en cuestión o diciendo que las mujeres mienten cuando denuncian violencia. Es muy grave, porque eso hace desestimar ir, hace dudar a quien va a ir a denunciar. Eso genera un contexto difícil.

De todas maneras, ahora estoy recorriendo también otras provincias del país y ese no es el clima social mayoritario. Las políticas de género son bien recibidas en las localidades (...) Entonces, yo creo que la famosa batalla cultural que ellos plantean en contra de una perspectiva de derechos, no les es tan fácil ganarla porque ha sido muy larga la lucha de las mujeres, de los feminismos, de los colectivos de la diversidad, han transformado, han aportado mucho en la transformación para mejorar las vidas en más igualdad y la mayoría me parece dispuesta a defenderla, seguir sosteniendo lo que se conquistó.

- ¿Cómo ves hoy la situación de los derechos de las mujeres en Argentina? ¿Hay un aumento de las violencias?

-Claramente se han perdido derechos y esa es una voluntad manifiesta y decidida y es un resultado político de las políticas del gobierno nacional. Además, las políticas de ajuste, de deterioro, de cierres de empresa, de deterioro del trabajo, de la violencia política en general y los discursos de odio que se instalan como un modo de la política, impactan en el conjunto social, se deteriora la vida cotidiana, también las violencias interpersonales en ese sentido crecen y el desaliento, el desánimo.

Mucha, mucha implosión. Vemos las personas, han crecido los suicidios. En la juventud nos preocupan enormemente los temas de consumo problemático, de salud mental. Hay problemáticas que se cruzan con otras, como las violencias, también por razones de género.

El mensaje desde la Nación lejos de decir, "Bueno, vamos a abordar esto, vamos a buscar cómo construimos respuesta." Dice lo contrario, ¿no? Sálvese quien pueda y, si vos tenés un problema, es tu culpa y arréglatela. Y eso es jorobado porque genera un clima de individualismo, de desaliento.

Nosotras en ese sentido, entendemos que las juventudes que han luchado para defender la universidad y la educación pública, quienes hemos salido masivamente el 3 de junio y el 8 de marzo, las mujeres. Las diversas luchas que se han manifestado de distinto tipo también muestran que hay una sociedad que es solidaria, que tiene una cultura del encuentro, que valora el estado y el rol del estado de manera fundamental para mejorar las condiciones de vida. Entonces, me parece que está esa tensión en la sociedad argentina que está claramente en contraposición con lo que expresa el modelo de quien nos gobierna en la nación.

Fuente: Los Andes

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