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Estudiantina: La rueda económica que se activa meses antes de llegar a la Costanera

La Estudiantina posadeña, esa pasión de multitudes que, también hay que decirlo, es resistida por algunos sectores de la sociedad, cada año motoriza la creatividad de los estudiantes, el sentido de pertenencia y, a la vez, mueve la aguja de una economía que se impulsa a su medida.

Por El Territorio4 min de lectura
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Estudiantina: La rueda económica que se activa meses antes de llegar a la Costanera
Estudiantina: La rueda económica que se activa meses antes de llegar a la Costanera · Foto: El Territorio

Por Eugenia Rossano y Silvia Godoyelterritoriosociedad@gmail.com La Estudiantina posadeña es mucho más que unas noches de desfile, música y baile sobre la Costanera.

Durante 76 años, la fiesta se fue convirtiendo en parte de la identidad de la ciudad y, con cada generación, también en un espacio de encuentro, pertenencia y expresión.Detrás del gran espectáculo que acontece un puñado de jornadas en primavera a orillas del río y, de las horas y horas dedicadas a los ensayos, existe una dinámica que es bastante más silenciosa aunque frenética y es parte de la rutina en las casas y emprendimientos locales. Familias que hacen cuentas para vestir a sus hijos, modistas y bordadoras que multiplican sus encargos, artesanos que confeccionan tocados y espaldares, comercios que venden telas, lentejuelas e instrumentos y trabajadores que encuentran en la temporada una oportunidad de ingreso.De esta manera, en la previa de los desfiles, alrededor de la fiesta se pone en marcha una cadena de trabajo que motoriza la economía.El engranaje de los preparativos para salir a escena alcanza a distintos rubros y también genera nuevas formas de ingreso.

En un atelier de Posadas llegan a trabajar hasta 25 personas en temporada alta, mientras que una joven que perdió su empleo encontró en el bordado de trajes una manera de generar dinero.Del otro lado están las familias.

Por ejemplo, Los Machado, tienen tres hijos en la Estudiantina y calculan más de $200.000 por participante en algunos casos, sin contar combustible, meriendas y otros gastos que se acumulan durante los ensayos.Tocados, espaldares, bordados, instrumentos, arreglos, confección, lentejuelas y calzado forman parte de una rueda que crece a medida que se acerca el primer desfile.

La Estudiantina es una fiesta estudiantil, pero también una economía que durante meses genera ventas, trabajo e ingresos en Posadas.En esta dimensión económica, que es apenas una de las caras de la celebración estudiantil, pone la lupa este informe de El Territorio, para rescatar desde este punto de vista la vigencia de la Estudiantina, su ligazón con la comunidad y su categoría de patrimonio cultural de los posadeños.No son solamente números, sino rituales, aprendizajes, soluciones que se originaron para dar respuesta a requerimientos puntuales de la fiesta.

Por ello, veremos las historias de las familias que acompañan a sus hijos e hijas, de los comercios que se preparan para tener los insumos necesarios a precios convenientes, los luthiers y casas de música, que además de reparar o vender instrumentos asesoran a los chicos y chicas acerca del universo de la percusión. Se preparan los tamboresPasaron las dos pruebas pilotos y en semanas más se prevé que largue la Estudiantina 2026, el próximo 18 de septiembre.

Entonces, el repique, las danzas, los trajes luminosos y de estreno, la felicidad juvenil, los aplausos del público coparán la costa para dar la bienvenida a una fiesta que cada año es nueva y a su vez, suma experiencia. Es que la Estudiantina atravesó cambios políticos, crisis económicas, transformaciones sociales y distintas formas de entender la juventud, y supo reinventarse sin perder su esencia.

Lo que alguna vez fue un espectáculo más pequeño y familiar se convirtió en una celebración multitudinaria que incorpora en cada edición más escuelas, ritmos inéditos y nuevas formas de participar.En la era de las pantallas y los vínculos mediados por lo digital, miles de estudiantes todavía eligen encontrarse, ensayar, crear, organizarse y construir algo colectivo; trabajar para lograrlo.Con este gesto comprometido y de resistencia, la Estudiantina, no solo reactiva una economía alrededor de sus trajes, instrumentos y desfiles; también moviliza afectos, oficios, familias, instituciones y generaciones enteras.

Es, al mismo tiempo, una fiesta estudiantil, una expresión cultural y una economía que durante meses pone a trabajar a buena parte de la ciudad. Informe de domingo La Estudiantina como trabajo: los auxiliares de una pasión Un local que nació para la Estudiantina y el furor de los redoblantes Se quedó sin trabajo y comenzó a bordar trajes para generar ingresos Detrás de cada traje hay varios meses de trabajo, talleres y familias Carlos Blanco, el luthier detrás del sonido de los tambores El oficio que se sostiene entre trajes, plumas y tradición familiar Una fiesta que cuenta la historia y marca el ritmo Los Machado, a full con los preparativos y los ensayos

Fuente: El Territorio

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