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Exmiembro del Verbo Encarnado tras condena al cura fundador por abusos "Obedecen por fuera, no aceptan por dentro"

Un exintegrante de la orden religiosa del Sur mendocino habló de la condena al cura Buela por abusos sexuales y de la falta de autocrítica de muchos fieles.

Por Ignacio de la Rosa7 min de lectura
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Exmiembro del Verbo Encarnado tras condena al cura fundador por abusos "Obedecen por fuera, no aceptan por dentro"
Exmiembro del Verbo Encarnado tras condena al cura fundador por abusos "Obedecen por fuera, no aceptan por dentro" · Foto: Los Andes

Un exintegrante de la orden religiosa del Sur mendocino habló de la condena al cura Buela por abusos sexuales y de la falta de autocrítica de muchos fieles.

Carlos Buela, el sacerdote fundador del Instituto del Verbo Encarnado y condenado canònicamente por abusos a seminaristas y religiosas.

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lEn las últimas horas, el Vaticano informó que dos tribunales eclesiásticos -de primera instancia y de apelación- alcanzaron la "certeza moral" sobre la culpabilidad del cura Carlos Miguel Buela por "hechos cometidos con violencia contra varias personas". Buela, quien falleció en un monasterio de Génova (Italia) en 2023, fue el fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará (SSVM) -ambas congregaciones en San Rafael (Mendoza).

De esta manera, tres años después de su muerte, el Vaticano confirmó la culpabilidad de Buela -quien había sido suspendido como sacerdote en 2010-. El religioso había sido denunciado por una veintena de seminaristas y religiosas por abusos sexuales, de poder y de conciencia desde la década del 2000.

La sede del Seminario Mayor de el Verbo Encarnado, en San Rafael.

Tras conocerse el reciente comunicado de la Santa Sede, el IVE emitió una controvertida respuesta formal, donde aclararon que el juicio canónico contra el sacerdote nunca concluyó formalmente -como consecuencia de su fallecimiento-. En ese sentido, especificaron que no emitirían un juicio particular sobre la culpabilidad o inocencia del fallecido sacerdote. Y sostuvieron que reconocen y aceptan las decisiones tomadas por la Santa Sede.

"Me duele profundamente la posición que está tomando actualmente el IVE. Después de haber pertenecido durante tantos años a esa comunidad, esperaba una actitud de mayor humildad y autocrítica. Lo que veo es que se intenta cumplir formalmente con lo que pide Roma, pero sin aceptar realmente el fondo de la cuestión. Se obedece exteriormente, pero interiormente se mantiene la convicción de que Roma se equivoca", describe a Los Andes un exintegrante del IVE, quien permaneció más de 15 años dentro de la comunidad y quien pidió mantener su identidad en reserva por prudencia y por temor a posibles represalias.

Aunque esta persona no fue una de las víctimas que denunció a Buela, siendo un niño sufrió abusos sexuales reiterados por parte de uno de los curas del Verbo Encarnado y quien tenía responsabilidades vinculadas al cuidado de los menores en el instituto. Los episodios ocurrían a escondidas y eran presentados por el agresor como si fueran parte de una enseñanza o formación.

Quien habla con Los Andes permaneció más de 15 años dentro del Instituto del Verbo Encarnado. Conoció desde adentro la formación, las normas y la vida cotidiana de la comunidad, y por esto mismo es que sostiene observar con especial preocupación la manera en que algunos miembros están procesando las recientes decisiones de la Santa Sede y las conclusiones de los procesos canónicos vinculados con el fundador Buela.

El fundador del Verbo Encarnado, Carlos Buela y el ex cardenal Theodore Edgar McCarrick (Estados Unidos), ya condenado por abusos y encubrimientos.

A su entender, esa actitud de nula humildad y autocrítica plantea una cuestión que va más allá de la obediencia formal.

"Es una obediencia muy limitada. Una cosa es que una decisión de la Iglesia resulte dolorosa o difícil de comprender. Otra muy distinta es aceptar una orden mientras se conserva dentro de la comunidad la idea de que el diagnóstico que la originó es equivocado", acota.

Para este exintegrante del IVE, el debate actual no debería reducirse exclusivamente a la figura de Buela ya que -sostiene- ello deriva en que se pierde la cuestión principal y que tiene que ver con la cultura institucional que se construyó alrededor de ella.

Considera que a lo largo de los años aquella fidelidad al fundador pudo llegar a confundirse con la fidelidad a la propia institución. Así las cosas, un cuestionamiento a Buela podía ser interpretado como cuestionar la obra completa.

"Cuando una persona se convierte en la medida de lo que es ser fiel, la autocrítica se vuelve casi imposible", afirma.

Para el exintegrante de la orden religiosa, el desafío al que se enfrenta el IVE frente a las condenas eclesiásticas contra su fundador no consiste solamente en analizar las consecuencias jurídicas de las decisiones del clero, sino en preguntarse qué ocurrió con las personas que denunciaron, qué falló en las estructuras de autoridad y formación y por qué durante tanto tiempo resultó tan difícil cuestionar al fundador.

En el centro el cura Carlos Buela, fundador del Verbo Encarnado.

"No me parece correcto utilizar la muerte de Buela o la falta de ejecución de una pena para transmitir la idea de que nunca existió una conclusión sobre su culpabilidad", sostiene, y agrega que aquellas cuestiones jurídicas vinculadas con la notificación, la ejecución de una eventual pena y los efectos de la muerte no deberían utilizarse para borrar las conclusiones de los procesos.

"Lo que veo es una forma de presentar la cuestión que puede llevar a los miembros a pensar que nunca hubo realmente una conclusión. Y eso me parece, como mínimo, una forma muy problemática de comunicar algo tan grave", se explaya.

Aunque sufrió en primera persona otros episodios de abusos en el IVE, el entrevistado aclara que no considera justo extender su crítica a todos los integrantes actuales del Verbo Encarnado. En ese sentido, entiende que hay religiosos que pueden estar sufriendo, atravesando dudas o intentando comprender lo que sucede de buena fe.

Por esto mismo es que su cuestionamiento está dirigido hacia lo que considera una posición institucional y una cultura que dificultan la autocrítica.

La sede del Instituto del Verbo Encarnado se encuentra en San Rafael.

"Yo entregué una parte muy importante de mi vida al IVE. Por eso no hablo desde el odio. Hablo desde la decepción", explica. Y agrega que le duele observar que una institución a la que quiso durante tantos años tenga dificultades para reconocer que pudo haberse equivocado.

Según su criterio, la figura de Buela debería ocupar el lugar de un fundador histórico, aunque sin convertirse en una figura intocable. "Una congregación pertenece a la Iglesia, no a su fundador", plantea.

En esa misma línea, considera que tampoco las constituciones de una institución religiosa deberían ser vistas como algo inmodificable. Si una norma puede ser revisada y reformada, sostiene, hacerlo no debería interpretarse automáticamente como una traición al fundador.

Uno de los principales cuestionamientos de este exmiembro del IVE apunta precisamente a la diferencia entre cumplir una disposición y aceptarla interiormente.

"Se puede cambiar un documento, aceptar un nombramiento o cumplir una disposición y, al mismo tiempo, seguir pensando que todo el problema es una injusticia contra el Instituto", sostiene. Y considera que precisamente aquello permitiría una obediencia exterior sin que necesariamente se produzca una transformación de la cultura interna.

En ese sentido, sostiene que existe una resistencia, o al menos una dificultad importante, para recibir verdaderamente las reformas.

Exmiembro del Verbo Encarnado tras condena al cura fundador por abusos "Obedecen por fuera, no aceptan por dentro"

"De los actuales miembros del IVE espero que puedan decir: 'Quizás nos equivocamos'. No creo que reconocer errores destruya una congregación. Al contrario, podría ser la oportunidad de purificarla", acota.

También reclama que las personas que denunciaron abusos ocupen un lugar central en cualquier revisión institucional.

Para este hombre, "amar al IVE no significa defenderlo de todo. Amar a la Iglesia tampoco significa cerrar los ojos, y ser fiel a un fundador no puede significar dejar de escuchar a la Iglesia cuando ésta pide una revisión".

De hecho, reconoce que su propia relación con la comunidad tampoco es completamente negativa. Después de tantos años, conserva agradecimiento por algunas experiencias y personas, aunque también arrastra dolor por otras. Y considera que salir de una comunidad tampoco implica necesariamente dejar de querer a quienes permanecen dentro.

Para este exintegrante del IVE, la discusión de fondo no debería ser simplemente si Buela fue un buen o mal fundador. De hecho, plantea que la pregunta debería ir por el lado de si el Verbo Encarnado puede continuar su camino sin necesitar que su fundador sea considerado intocable.

"Después de tantos años, lo único que pediría es que no tengan miedo a la verdad. Una institución que necesita defender permanentemente su propia imagen termina olvidando que la verdad no necesita ser protegida con argumentos: necesita ser reconocida", cierra.

Fuente: Los Andes

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